Del Discurso del oso, de Urberuaga.
(A partir de 5 años)
La infancia narrada, la reapropiación de quien fuimos, una mirada que se desplaza por otra perspectiva y tiene su propia explicación del mundo, constituyen un motivo literario que se materializa en géneros distintos con destinatarios diversos.
El vaso de plata, por ejemplo, de Antoni Marí (Libros del asteroide) no ha sido concebido como un libro para niños. Ni como una novela juvenil. Sin embargo, estos relatos son capaces de cautivar y propiciar la identificación de jóvenes lectores o escuchas. Así también sucede con
Buenos días tristeza, de Sagan,
El hombre ilustrado, de Bradbury,
Matar un ruiseñor, de Lee…
Es posible que el
Discurso del oso, fuese inicialmente concebido como un cuento infantil. Más allá de este detalle, en la obra cortazariana es habitual la presencia de la mirada infantil. En este caso, se trata de un lúdico, ocurrente y tierno donde Cortázar-Urberuaga se deslizan por los caños de la casa. Un universo posible, tan cercano al mundo de los
Cronopios como al de los cocodrilos que habitan la noche.