Image: Pototo, 3 veces monstruo
A diferencia del mundo habitado por los adultos, el monstruo malo, abominable, inmoral y patológico se mantiene vivo en el imaginario infantil. Es cierto que en nuestra cosmovisión política todavía queda una imagen difusa suya. Sin embargo, para el niño, la figura del monstruo mantiene aún ese arraigo mítico que lo hace todopoderoso y temible. En nuestros días, en la literatura infantil gozan de gran popularidad los libros-exorcismo que, desde la parodia, buscan despojar a estos seres de su inquietante y ontológica trasgresión, transfigurándolos en personajes muy similares al niño.
En este contexto destaca Pototo, 3 veces monstruo. Gracias al empleo del ordenador se alcanza una estética gráfica particular, en la que la profundidad emerge de figuras planas al tiempo que la gestualidad y las tonalidades empleadas resta, incluso elimina, cualquier atisbo atemorizante o terrorífico. El tono informativo descriptivo incrementa la comicidad y un giro al final de la historia redimensiona la lectura.
En este contexto destaca Pototo, 3 veces monstruo. Gracias al empleo del ordenador se alcanza una estética gráfica particular, en la que la profundidad emerge de figuras planas al tiempo que la gestualidad y las tonalidades empleadas resta, incluso elimina, cualquier atisbo atemorizante o terrorífico. El tono informativo descriptivo incrementa la comicidad y un giro al final de la historia redimensiona la lectura.