En general, nuestra imagen de áfrica es el producto de una mediación. épica, evangélica, sensacionalista o comprometida, solemos atender más a lo que nos interesa ver en esta geografía que a lo que ella nos puede mostrar. Así queda reflejado en la literatura juvenil, los libros ambientados en "el continente negro" oscilan en su aproximación entre dos imágenes: la región privilegiada para la aventura o el territorio conquistado por los valores transversales.
A falta de una producción literaria para jóvenes autóctona nos encontramos en los libros de Hermann Schulz con una imagen que dista de los estereotipos y las buenas intenciones y cuyo mayor logro es el literario. La profundidad psicológica de los protagonistas, la capacidad de observación que destilan las descripciones o el dominio del ambiente que marcan el ritmo de la narración son los indicios que demuestran el conocimiento que tiene el autor tiene de áfrica y los legítimos para transmitirnos su pasión.
El resultado es una excelente novela donde el paisaje subyace en el fondo y en el cuerpo de los personajes y se transmite además más allá de la pupila del lector.
A falta de una producción literaria para jóvenes autóctona nos encontramos en los libros de Hermann Schulz con una imagen que dista de los estereotipos y las buenas intenciones y cuyo mayor logro es el literario. La profundidad psicológica de los protagonistas, la capacidad de observación que destilan las descripciones o el dominio del ambiente que marcan el ritmo de la narración son los indicios que demuestran el conocimiento que tiene el autor tiene de áfrica y los legítimos para transmitirnos su pasión.
El resultado es una excelente novela donde el paisaje subyace en el fondo y en el cuerpo de los personajes y se transmite además más allá de la pupila del lector.