Image: Caperucita roja
Detrás de un argumento por todos conocido, una lectura atenta de las caperucitas permite atisbar la riqueza del legado cultural que subyace en el cuento tradicional y, en particular, en esta historia. Para quien desee profundizar en ello recomendamos Caperucita al desnudo de Catherine Orenstein (Ares y Mares). Pero, más allá de este interés, vale la pena sentarse junto al niño y leer dos versiones de Caperucita. Por ejemplo, la de Perrault ilustrada por éric Battut (Juventud) y la de los hermanos Grimm con ilustraciones de Carmen Segovia. De inmediato se observarán diferencias entre ellas. Se apreciará que cambia la historia, pero también se descubrirá el poder narrativo y sugestivo de las ilustraciones. Es posible que este hallazgo sensibilice al niño en la lectura de imágenes. Que pueda identificarse con unas y no con otras, que comprenda cómo las ilustraciones propician atmósferas o facilitan la identificación de sentimientos propios. Quizás entonces, o quizás mucho tiempo después, descubrirá la excelencia con la cual Carmen Segovia nos ofrece una lectura muy íntima.