Ensayo

La Edad Moderna (siglos XV-XVIII)

Luis Ribot

2 diciembre, 2016 01:00

Retrato de Carlos III. Anton Raphael Mengs (1761)

Marcial Pons. Madrid, 2016. 1.011 páginas, 42'75E

En la periodización del pasado que se sigue estudiando en nuestras Universidades se usa la denominación de Edad Moderna para una etapa imprecisa pero con caracteres definidos que empieza en la segunda mitad del s. XV y se prolonga hasta el derrumbamiento del Antiguo Régimen. La susodicha dificultad de los límites no ha sido obstáculo para el asentamiento como disciplina específica de la Historia Moderna (Universal y de España) y para la floración de destacados especialistas en el período aludido.



Uno de ellos, y de los más reconocidos, es el autor del libro que comentamos. Luis Ribot (Valladolid, 1951) fue durante muchos años catedrático en la Universidad de su ciudad, hasta que en 2005 pasó a ocupar la cátedra de la UNED. Dos años antes obtuvo el Premio Nacional de Historia por su libro La Monarquía de España y la Guerra de Mesina (1674-1678). En 2009 fue elegido como miembro de la Real Academia de la Historia. Ribot tiene pues una larga experiencia docente y una fructífera trayectoria investigadora que le acreditan como uno de los mejores candidatos para acometer el ambicioso empeño de trazar un fresco general de la Edad Moderna que sirva al mismo tiempo de obra introductoria, manual universitario y síntesis divulgativa, y con ello pueda ser útil tanto al estudiante de la materia como al simple interesado en esos tres siglos largos (del XV al XVIII) que aquí se consideran.



Esos son los objetivos que intenta abarcar este volumen y que, puede decirse ya, cumple con creces, con una disposición clara y didáctica, un lenguaje accesible y una capacidad analítica que solo puede ofrecer un maestro en la materia. El planteamiento general obedece, como no podía ser de otra manera, a un patrón que pudiera denominarse clásico. El enfoque es predominantemente europeo (y, si se quiere más precisión, europeo occidental), con un gran protagonismo de las naciones e Imperios que rivalizaron ente sí por conquistar el conjunto de Europa y, en la medida de lo posible, todo el orbe conocido.



España, Francia e Inglaterra son aquí como los tres mosqueteros que no cejan en la pugna por la supremacía y en función de las contingencias del momento tejen complejos y sucesivos juegos de alianzas. A su alrededor se despliega la acción de otras potencias como Prusia y Rusia, que participan en el susodicho entramado de coaliciones. Por supuesto se atiende a otros ámbitos extraeuropeos (Asia, África, América hispana, los Estados Unidos), pero siempre en una escala subalterna. Una jerarquía, ocioso es subrayarlo, que se limita a reflejar el orden de prioridades de la época.



Se colige por otro lado de lo que acabamos de señalar que en estas páginas el lector hallará un predominio muy ostensible de la historia política, tanto en lo referente al análisis de la constitución interna de los Estados como en el examen del ya mencionado y siempre cambiante tablero geopolítico. Junto con la política, se presta atención a la economía -muy ligada a la explicación del surgimiento y expansión de las potencias-, se atiende a las variables demográficas en cada caso, se resalta la importantísima influencia que tuvieron los descubrimientos geográficos del período y se traza un certero cuadro de cómo era la sociedad estamental. Esto último fuerza al autor a dedicar algunas decenas de páginas a un factor tan decisivo como fue la religión, con la "ruptura de la cristiandad" y las ulteriores guerras de religión como acontecimientos cardinales.



La voluntad totalizadora de Ribot es tan evidente que incluso los aspectos científicos, filosóficos y literarios tienen su hueco (varios capítulos íntegramente dedicados a esas manifestaciones culturales) y reciben un tratamiento adecuado, dentro de las limitaciones que a buen seguro ha debido imponerse el autor. Nos referimos a un imperativo de control de la extensión para no aumentar el grosor de un volumen que ya de por sí contiene 35 densos capítulos y alcanza las mil páginas. Por ello mismo debemos felicitarnos de que aún se sigan publicando libros con este nivel de exigencia y haya editoriales como Marcial Pons que en los difíciles tiempos que corren para el sector, asuman el desafío de lanzar obras de estas características.