Image: El fanal azul

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Ensayo

El fanal azul

Colette

29 abril, 2011 02:00

Colette

Traducción de A. García Ortega. BackList, 2011. 196 pp, 19 euros


Tras un relativamente largo olvido -estos vaivenes no son raros en literatura- Gabrielle Sidonie Colette (1873-1954) ha vuelto por sus naturales dominios. Han reaparecido e incluso han vuelto ha llevarse al cine novelas tan emblemáticas de su producción como Chéri y es natural que le sigan las Claudines anteriores y el resto de una larga producción que con un estilo muy noble y pulido, fue siempre desde lo casi pornográfico o erótico o atrevido para la época, hasta sus libros posteriores sobre gatos (una de sus adoraciones) o sobre la vida íntima, resignada y casi cerrada, de una mujer que sufría una fuerte artrosis que casi la dejó inválida, y que tenía que contentarse con placeres más moderados que los que gozó su juventud o su primera madurez, cuando su nombre era casi sinónimo de libertina.

El fanal azul publicado originalmente en 1949, es uno de los últimos textos de una Colette ya casi inválida que, sobre su cama, tiene siempre una mesita con una lámpara azul. Allí escribe, piensa, se recoge o añora y quienes ven la luz desde fuera, piensan en la vieja y sabia Colette recogida en su fanal azul. Escrito entre 1946 y 1948 el libro podría ser una mezcla de dietario o de apuntes varios, a menudo memorialísticos (como el que evoca su amistad con la recién fallecida actriz Marguerite Moreno, que fue amante de Marcel Schwob) pero también íntimos o cercanos, en la medida en que gatos, perros, objetos, comidas u olores le evocan a Colette en una prosa sápida recuerdos o meditaciones sobre su pasado o sobre su vida inmediata. El libro es fragmentario y variado y, así, puede ir desde la evocación de otro amigo muerto, a las cartas ( a veces absurdas) que recibe de múltiples admiradores.

Académica de la Académie Goncourt (ya que no llegó a serlo de la Francesa) Colette es una gran escritora con un estilo y un mundo muy singulares y muy libres, una escritora muy francesa, de aquella Francia de principios del XX, que era un trono de todas las libertades. Pero no nos engañemos, aunque se lee con placer El fanal azul es un libro menor. El buen libro menor de una gran escritora a quien sus dolencias físicas le tenían ya casi retirada, pero a la que su profunda y alta vocación de escritora le impedía gozosamente el silencio. Los fans de Colette agradecerán El fanal azul; los que no hayan leído nada suyo harán mejor en empezar por Mitzou, Chéri o Lo puro y lo impuro, algunos de sus más clásicos y conseguidos textos. Por lo demás, duda no hay: Colette vale la búsqueda.