Ensayo

Opiniones mohicanas

Jorge Herralde

4 julio, 2001 02:00

Prólogo de Sergio Pitol. El Acantilado. Barcelona, 2001. 356 páginas, 2.900 pesetas

Somos muchos los que hemos sido educados, en la novela contemporánea, por la editorial Anagrama. Desde su fundación en 1969, se ha constituido en aquello que una editorial debe ser: rigurosa, cosmopolita y atenta al devenir literario en estos tiempos en los que el mercado dicta los criterios con que leer una obra de arte.

En Opiniones mohicanas, Jorge Herralde reúne distintas colaboraciones y textos que ha ido escribiendo a lo largo de estos años. Recuerdos, semblanzas, pequeñas confidencias, retratan, sin demérito alguno, la formación de esa raza de grandes editores culturales a la que Herralde pertenece. No sólo retrata la intrahistoria que rodea el caso específico de Herralde como editor, sino que además puede leerse como el libro en el que se refleja las vicisitudes por las que pasa la edición en nuestro tiempo.

Pero además, en Opiniones mohicanas se nos plantean las relaciones que nuestro editor ha tenido con sus principales autores, muchas veces tan decisivas en el conocimiento y resultado final de una obra; el rara avis de la edición independiente; y, sobre todo, la vida actual del libro sujeta a unos hábitos de librería donde lo que prima es el espacio concedido a la novedad. Mención parte merece el "Divertimento etnográfico", un diario escrito con ocasión del Salón del Libro de París y en el que se traza paso a paso un retrato muy cabal de Herralde, su curiosidad por todo lo tocante a la edición y a la cultura, a los movimientos últimos del pensamiento y a los movimientos en el mundo empresarial.

Los interesados en estas lides hubiéramos querido más de lo que esboza Herralde en este libro, pero qué duda cabe que la curiosidad también se sacia con las opiniones atrevidas e inteligentes de este protagonista esencial de nuestra cultura, aquel del que dijo Mario Muchnik que todo lo que tocaba lo convertía en oro.