Makenna Goodman. Foto: Sam Kelman.
'Helena de nada', de Makenna Goodman: una de las novelas más originales e inteligentes de los últimos tiempos
Con ecos de Joy Williams y George Saunders, la autora estadounidense firma una historia fresca, de mucha calidad, prueba del buen ojo de algunos sellos pequeños españoles.
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Novela extraña, extrañísima, esta Helena de nada (2025), la segunda de la interesantísima escritora Makenna Goodman (Los Ángeles, 1985), de la que ya somos fan. Extraña digo, en primer lugar, por la forma, en tanto que sus capítulos podrían pasar al principio por relatos inconexos, si bien al poco se da uno cuenta que responden a una misma historia contada en momentos y desde puntos de vista diferentes.
Helena de nada
Makenna Goodman
Traducción de Ce Santiago. Mutatis Mutandis, 2026. 160 páginas. 18,70 €
Hay algo de caleidoscopio en esta novela por escenas con aires teatrales (cada capítulo es una voz y cada voz tiene su monólogo), lo que no implica que estemos ante una obra de corte experimental, y he aquí también el por qué es extraña, ahora por su fondo, pues siendo un texto de lo más accesible, sorprende sobremanera la complejidad (filosófica, si me apuran) que albergan sus no muchas páginas.
Esta complejidad tiene además que ver con su tono, a medio camino entre el realismo crítico, la sátira social y la fantasía espiritual, todo en uno, que conste, entremezclado a la perfección por una desacomplejada mano maestra que no tiene miedo a circunnavegar temas hoy día de lo más peliagudos, como la cancelación, el feminismo radical, el wokismo, la vida digital, el naturismo o la salud mental, todo siempre leído a partir de supuestos antagonismos: el hombre y la mujer, el campo y la ciudad, lo intelectual y lo vivencial… eso sí, de la forma más inteligente posible, sin moralinas ni discursos, con mucho humor y un elegante juego narrativo que la propia Goodman explica en la novela: “Ningún narrador, ningún personaje, era fiable, una trampa que la escritora le tendía al lector, hacia el cual la autora no mostraba solidaridad alguna. Leer su obra era como abrir una caja con un muñeco sorpresa que aparecía de repente al final del último capítulo, te pegaba en la nariz y gritaba: ¡El chiste eres tú!”.
Helena de nada es así una novela inteligentísima y demoledora que cambia de piel a cada tanto, y lo que empieza siendo un relato de campus, con patético profesor expulsado del paraíso académico de por medio, termina convertido en una suerte de viaje astral, vía trasnochada hippie espectral.
Helena de nada es una novela inteligentísima y demoledora que cambia de piel a cada tanto
Con ecos de la primera Joy Williams o el último George Saunders, y reivindicando a su modo (o actualizando, según se mire) las propuestas filosófico-literarias del viejo trascendentalismo norteamericano practicado por Emerson y Thoreau (la autora misma, según se cuenta en algunas entrevistas, vive con su familia un tanto aislada en Vermont), Goodman nos regala una de las novelas más originales que hemos leído en mucho tiempo, una que para colmo contiene uno de los finales más brillantes, por ambiguo y perverso, por ácido y sorpresivo, vistos en la literatura reciente, y hasta aquí podemos leer.
Que una novela tan fresca, tan literaria, con tanta calidad y desparpajo, con tanta carga de profundidad, haya sido publicada por una editorial tan joven y tan especial como Mutatis Mutandis, dice mucho del ojo scout que siguen teniendo en España algunos sellos pequeños. Que la traducción corra a cargo de Ce Santiago, dice también del mimo con el que han querido tratar este magnífico texto de Makenna Goodman, de quien ojalá pronto podamos leer más cosas.
No siempre pasa, claro está, pero al menos Helena de nada, aspirante de momento a título de culto, bien podría ser entendida el día de mañana, cuando se lea y se estudie con detenimiento, como una obra importante o al menos definitoria de nuestro tiempo, en tanto que le toma el pulso a la perfección a nuestra maltrecha y dislocada contemporaneidad.