Francisco Checa y Olmos, catedrático de Antropología Social de la Universidad de Almería y director de la colección 'Migraciones y Relaciones Interculturales'

Francisco Checa y Olmos, catedrático de Antropología Social de la Universidad de Almería y director de la colección 'Migraciones y Relaciones Interculturales'

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Francisco Checa, experto en migraciones: "Los discursos de odio solo se pueden combatir con datos"

El catedrático de Antropología Social dirige 'Migraciones y Relaciones Interculturales', una colección de monografías de la Universidad de Almería que estudia a fondo el gran fenómeno demográfico del siglo XXI.

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En la era de las fake news, la polarización y la agitación de los instintos más viscerales en detrimento de la razón, se hace especialmente necesario el estudio profundo y riguroso de cuestiones que nos afectan a todos.

La colección de libros 'Migraciones y Relaciones Interculturales' nace de la convicción de que las movilidades humanas son uno de los grandes fenómenos demográficos, económicos, políticos y sociales del siglo XXI, y de que solo la investigación académica puede ayudar a entenderlas con rigor frente a los bulos, el miedo y los discursos simplificadores.

En ese marco, la Universidad de Almería y su editorial EDUAL han abierto un espacio multidisciplinar para publicar trabajos sobre migraciones, integración, transformación social y reordenación del territorio, con una vocación que va más allá del ámbito estrictamente universitario.

Ejemplares de los ocho títulos de la colección 'Migraciones y Relaciones Internacionales' publicados hasta ahora.

Ejemplares de los ocho títulos de la colección 'Migraciones y Relaciones Internacionales' publicados hasta ahora.

Título de la colección: Migraciones y Relaciones Interculturales
Director: Francisco Checa y Olmos
Editorial: Editorial Universidad de Almería (EDUAL)
Año de creación: 2019
Sello de calidad CEA-APQ en el periodo 2020-2024
Disponible en Editorial Universidad de Almería

Desde su creación, la colección ha ido reuniendo monografías que abordan asuntos muy diversos —de la salud y el género a la educación, la pobreza, la religión, el teatro o las nuevas formas de emigración—, siempre desde una mirada crítica y comparada.

Al frente está Francisco Checa y Olmos, catedrático de Antropología Social y profesor de la Universidad de Almería, cuya trayectoria investigadora y docente se ha centrado durante décadas en los estudios migratorios y en las relaciones interculturales.

¿Cuál es el propósito de la colección 'Migraciones y Relaciones Interculturales' y a qué tipo de lectores se dirige?

Las migraciones son y serán el gran fenómeno demográfico, económico, político y social del siglo XXI y una universidad no puede permanecer ajena a esta realidad. Por eso esta colección de la EDUAL nace con la vocación de dar respuesta a los interrogantes que surgen desde estos comportamientos humanos.

Es un reto para la humanidad comprender que las migraciones han existido siempre, que son la base de toda la evolución de nuestros sistemas demográficos en el mundo a lo largo de la historia. Por ello en este reto científico deben remar en la misma dirección las ciencias económicas, humanas y sociales, jurídicas y políticas.

Si queremos vivir en espacios de paz, de justicia y respeto, sin racismo y xenofobia, es imprescindible la comprensión y aceptación de la importancia de los fenómenos migratorios, a nivel global. Verlos como algo natural, como algo positivo, como oportunidades para ambas sociedades, las receptoras y emisoras de migrantes, no como una amenaza o un arma política, con argumentos que se arrojan al oponente.

En ningún otro campo social es más fácil inventar bulos y difundir noticias falseadas. Los migrantes siempre estarán indefensos a la hora de defenderse de estos bulos y fake news. Los discursos políticos del odio y la exclusión solo se pueden combatir con datos, con análisis serios, con pedagogía crítica. Por eso nace esta colección. Almería es un laboratorio social donde todos estos fenómenos pueden y deben ser analizados con profundidad.

La colección va dirigida a la comunidad científica en su conjunto, pero al mismo tiempo a un lectorado más amplio, no solo el académico.

Las migraciones son uno de los grandes fenómenos globales actualmente. ¿A cuántos millones de personas afecta y cómo condiciona el mundo en que vivimos?

Según la estimación más reciente, recogida en el Informe sobre las Migraciones en el Mundo (2024) de la ONU, en 2020 había en el mundo aproximadamente 281 millones de migrantes internacionales, una cifra equivalente al 3,6% de la población mundial. Esa cifra es superior en 128 millones a la de 1990 y triplica con creces la de 1970.

¿Cómo nos condiciona esto? Pues es fácil: ¡en todo! Pero no porque “vengan a estorbar” en las sociedades de instalación, sino porque se modifican —se quiera o no—las estructuras socioeconómicas, políticas, culturales, religiosas, simbólicas… de las sociedades. El problema viene más bien desde los nativos, cuando no quieren reconocer que esas estructuras sociales ya no son las mismas y se están cambiando. Negarlo o echarle la culpa a los de fuera es interesado, de ceguera intelectual y peligroso. Porque es mejor construir entre todos/as que desde una parte de la sociedad contra otra parte.

Desde 2018 han publicado ocho monografías. ¿Cómo son, a grandes rasgos, estos libros y qué asuntos abordan?

La colección 'Migraciones y Relaciones interculturales' procura mantener una política editorial acorde con los retos que el fenómeno exige, por ello aborda temas muy variados.

La integración social, la cultura, la religión, el género y la salud se tratan en Cuidadoras y excluidas. Mujeres, migraciones y salud, de A. M. Ríos Marín (2020) y en Neoconversas y sociedad líquida. Estudio comparativo entre mujeres católicas convertidas al islam en Aguascalientes (México) y Almería (España) 2019-2023, de Laura G. Flores García (2024).

La exclusión social es el tema de Nigerianas en el Poniente, de E. Acién González (2021), un libro que obtuvo el Sello de Calidad CEA-APQ en 2023.

La relación entre economía, pobreza y migraciones se aborda en Pobreza y migraciones. Dinámicas del desarrollo económico mundial, de I. Ortiz Medina y J. Martínez Pérez, M. Hernández Ortiz (2022).

El libro Infancias y movilidades. La educación como espacio para tejer relaciones interculturales, coordinado por S. V. Sanhueza Henríquez y F. V. Maldonado García (2023), es un llamado a los sistemas educativos para promover la inclusión social.

Nostálgicos, conversos y cosmopolitas. Perfiles de la nueva emigración española, de R. Rodríguez Puertas (2020), estudia los procesos de adaptación de la población joven que abandonó nuestro país durante los años más dificultosos de la crisis económica (2008-2025).

La obra colectiva Personas en movilidades. Cuerpos y emociones, fronteras y trabajo, coordinada por N. Baca Tavira y R. Monroy Sánchez (2026), nos presenta diferentes manifestaciones de movimientos migratorios que están acaeciendo en el hemisferio norte, sobre todo en la América que aún sueña con alcanzar un pedacito de la riqueza capitalista de los EE. UU. Una obra imprescindible para conocer qué y cómo se sigue comportando la humanidad en el complejo fenómeno de las migraciones y las relaciones interculturales.

Sillas en la frontera. Mujer, teatro y migraciones, editado por C. Fernández Soto, es una antología de 18 textos dramáticos sobre el fenómeno migratorio, de autores y autoras de diversos países del mundo.

Uno de los libros trata el asunto de las “neoconversas”, mujeres católicas convertidas al islam. ¿Es un fenómeno en crecimiento?

No tengo los datos a nivel global, pero es un tema muy interesante, por eso este trabajo de la Dra. L. G. Flores compara dos países muy diferentes, como México (Aguascalientes) y España (Almería). Dos realidades socioeconómicas distintas, desde un fenómeno muy similar.

Lo que sí parece comprensible es una cosa: en espacios migratorios los matrimonios mixtos crecen cada vez más entre migrados (varones) musulmanes y mujeres nativas (en la sociedad de instalación). Es lógico que muchas de estas mujeres se conviertan al islam, ya sea desde un ejercicio de convencimiento propio y de libertad de la mujer, como para una mejora de la convivencia familiar e interfamiliar.

Esto hace constatar otra evidencia: la mayoría de las personas convertidas al islam son mujeres.

¿Qué temas o líneas de investigación cree que ganarán peso en los próximos volúmenes de la colección?

Sin duda alguna seguirán los temas clásicos: estudios que recojan fundamentalmente los aspectos económicos, demográficos y políticos, históricos, sociales y educativos, todo lo relacionado con la integración, las relaciones interculturales y la transformación social.

Ahora bien, las ofertas de monográficos que nos están llegando tienen mucho que ver con la influencia que las migraciones están ejerciendo en las nuevas reordenaciones de los territorios, espacial y simbólicamente.

Además, como la vocación de la colección es que se ejerza la multidisciplinariedad e interdisciplinariedad, han aparecido líneas muy interesantes, hasta el momento menos exploradas, como las culturales, simbólicas y artísticas. Por ejemplo, las nuevas narrativas de la integración o la lucha de los migrados por ocupar espacios públicos utilizando la música, como el rap, por ejemplo.

Otra línea acerca la literatura (como el teatro, la novela o la poesía) a las migraciones, otra forma de expresarse frente a la exclusión y el racismo que sufren, donde la visión de género es muy interesante.

Creo que nos esperan unos 4 o 5 años de monografías muy interesantes y rompedoras.

¿Cómo ha evolucionado en los últimos años el estudio académico de las migraciones?

Entre los investigadores se sigue la misma línea de rigor y seriedad, tocando cada vez más aspectos muy interesantes para el conocimiento. Y son muy reconocibles los investigadores/as y grupos de investigación españoles que trabajan en este fenómeno y lo hacen con publicaciones de mucho valor.

Ahora bien, no es menos cierto que desde la crisis del 2008-2010 (y ya hace de esto 18 años), las subvenciones gubernamentales para estudios del fenómeno son cada vez más escasas. Sin dinero para la investigación, muchos temas se debilitan, incluso se olvidan. Y sin datos que contrasten los bulos, sin investigaciones que nos aclaren caminos para afrontar el futuro, siempre se impondrá el relato del miedo al extraño y la criminalización del vulnerable.

¿Influye de algún modo lo que se investiga en la universidad en la toma de decisiones políticas?

Debería, pero cuando se produce es en muy contadas ocasiones. Parece más importante lo que digan sobre el fenómeno los medios de comunicación, los influencers o los agitadores sociales que los estudios serios y rigurosos.

La ciencia investiga, estudia, analiza, presenta resultados de forma crítica y mira de manera global hacia el futuro, desde el pasado y el presente. En cambio, la política y los políticos llevan otro ritmo, donde lo de ayer no vale para hoy y lo de mañana es un nuevo invento o una aventura, que puede partir de mentiras y fabulaciones muy calculadas. Tomar el fenómeno de las migraciones o el racismo, aspectos tan serios para la convivencia en un país, como arma arrojadiza contra los sujetos migrados (o hijos de migrados) y los “políticos de en frente” es de una enorme irresponsabilidad.

En una época de polarización política y discursos simplificadores, ¿qué responsabilidad tiene una colección como esta a la hora de desmontar tópicos sobre la migración?

¡¡Ojalá la tuviera!! Significaría que los libros se leen y que otros investigadores/as los consultan, los citan y exponen los resultados en sus clases.

Seamos, por otro lado, realistas: la investigación actual (da igual el área de conocimiento) cada vez se nutre más de artículos en revistas internacionales que de monografías o libros. Pero hay que entender que determinados aspectos de la investigación requieren estudios sólidos de cientos de páginas, más que textos condensados de 15-20 páginas, también necesarios pero muy insuficientes.

Por eso a la dirección de la EDUAL le pareció muy necesario crear una colección de este tipo. Su puesta en marcha fue un reto, pues muy pocas editoriales (menos aún universitarias) tienen una colección de estas características en España.

Y que la UNE-ANECA-FECYT nos haya concedido en 2025 el sello de calidad CEA-APQ, con mención de internacionalidad, nos da pistas de que hemos cumplido con todos los requisitos de rigor y control de la investigación y su divulgación.

Estas monografías están contribuyendo a ampliar el conocimiento en un ámbito tan importante para el desarrollo de nuestra sociedad y la convivencia entre las personas. Sobre todo después de las oleadas de racismo que se están viviendo en América del Norte, en Europa y en nuestro país.

Hace unos meses, en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián pidió a la izquierda “que hablemos de inmigración, sí, de inmigración, [...] porque los flujos migratorios son un reto para los barrios. Un reto que se tiene que basar en la seguridad, en la integración y en el respeto”. ¿Cree que el miedo a ser tachado de xenófobo o racista impide en algunos sectores tener un debate sincero y abierto sobre la inmigración, sus circunstancias y sus efectos?

No lo creo así, sino al contrario. Hoy día la narrativa que se ha impuesto es que “es más guay” ser racista y hablar mal de la inmigración que todo lo contrario. El miedo se ha instalado entre quienes consideran que la inmigración es un fenómeno necesario y que aporta riqueza (intelectual, económica, cultural, social, democrática…), más que entre quienes lo critican y lanzan bulos y se sienten racistas sin pudor.

Hay muchas personas con responsabilidades políticas que solo hablan desde los bulos y “las tripas” y apelan a los sentimientos más viscerales y no a la razón; apelan al fanatismo o el populismo y no hacen ejercicios de empatía y solidaridad con los otros, sino que los criminalizan constantemente sin compasión alguna.

Hace años que yo podía hablar y debatir con cualquiera sobre cualquier aspecto de la inmigración. Y lo hacía con gusto y pasión. Siempre acompañado de libros y trabajos. Hoy apenas puedo hablar de este tema en clase, porque siempre tengo a los “intelectuales” de TikTok que me rebaten cualquier tema o frase que pronuncie sin pestañear. Y convencidos de que el equivocado soy yo y no el político, el influencer, el comentarista o su amigo de Instagram… Lo peor es que ni siquiera se paran a escuchar los argumentos que les estoy presentando. Tienen una idea preconcebida y con ella mueren… ¡y son universitarios!

Así que sí, como dice el Sr. Rufián, ¡tenemos que hablar de inmigración y mucho!

¿Cuáles son los principales retos para la integración económica, social y cultural de las personas migrantes en España?

La integración es un largo camino por recorrer. No se empieza y acaba en una generación de inmigrados. Además, es un concepto tan amplio que afecta y pone en marcha medidas que implican a toda la estructura social, económica, política, cultural y simbólica de un país, una nación o una comunidad de residentes. El trabajo, la vivienda o zona residencial, la regularización, la educación, la salud… Todos estos ámbitos están tan relacionados que no es posible hablar de unos sin los otros.

Pero demos al menos un par de claves: primero, para avanzar debemos sentirnos todos/as miembros interpelados. La integración no se produce en los inmigrados frente a los españoles. Somos vasos comunicantes e imprescindibles todos en esta ecuación y tarea. Si no remamos en la misma dirección nunca será posible la convivencia.

Segundo: la integración se construye desde la igualdad y no desde una asimetría de poder. Todos/as somos ciudadanos/as universales.

Tercero: mientras existan discursos de odio, de racismo, de exclusión social… será imposible avanzar.

No significa que un proceso así, ideal, estaría exento de problemas y desajustes, pero sí se reduciría el odio, la intolerancia, la desconfianza, la violencia… Y el clima sería más propicio para el entendimiento que desde una narrativa excluyente del nosotros frente al ellos.

Medios internacionales como The Financial Times han publicado artículos reconociendo que la inmigración ha sido un factor decisivo para la buena marcha de la economía del país en los últimos años. ¿Qué opina al respecto?

¡Que llevan razón! En España hay multitud de trabajos desde hace décadas que demuestran que el conjunto de los migrados (digo como trabajadores/as) aporta mucho más a la sociedad de lo que reciben de ella, por ejemplo, en cuestiones de ingresos/gastos a la Seguridad Social.

La llegada de las mujeres migradas a nuestro país permitió que las mujeres españolas se liberaran más del hogar y pudieran trabajar fuera con un sueldo que antes no tenían. ¿Hablamos del servicio a domicilio para nuestros mayores o del servicio doméstico? ¿Damos datos de los trabajos en la agricultura o del sector del envasado? Si en realidad vinieran a quitarnos los puestos de trabajo, el índice de paro entre los españoles nativos no iría cada vez más en descenso.

¿Qué deberíamos aprender de los episodios de violencia antiinmigración de Torre Pacheco o los que ocurrieron hace unos años en El Ejido?

Que no estamos libres del veneno del racismo, la intolerancia y la violencia. Está claro que si la sociedad lo combate desde las instituciones, las escuelas y los medios de comunicación y reprimimos a quienes profieren este tipo de ideologías, será más fácil focalizarlo, reconocerlo y controlar que se dispare o disperse entre una masa de población acrítica. En cambio, si lo silenciamos, lo blanqueamos o no lo combatimos o, justo lo contrario, lo toleramos y nos hace gracia… hemos metido la víbora en casa y alguna vez nos picará.

No son solo el crimen de Aravaca, Can Anglada, El Ejido o ahora Torre Pacheco… Los actos racistas en España, que se sepa, superan el centenar. Es una situación preocupante que nos debería llevar a la reflexión. Soy optimista por naturaleza, pero, sin embargo, en este tema me siento más pesimista y puede que lo peor esté aún por llegar. Yo viví muy de cerca el conflicto xenófobo de El Ejido del año 2000.

En el barómetro del CIS de diciembre de 2025, la mayoría de los españoles se considera “nada racista”, pero cree que el país sí lo es. ¿Qué revela eso? ¿Nos negamos a admitir que sí lo somos?

Antes nos negábamos a admitirlo. Lo negaban hasta quienes lo eran abiertamente. En las encuestas de los años 90 los declarados racistas no alcanzaban ni el 5% de la población. Hoy está de moda ser racista entre ciertos sectores de la población, incluso jóvenes.

¿Sabemos por qué? Porque se ha normalizado. En la tarima de oradores del Congreso de los Diputados se oyen voces contra los migrantes todos los días, dichas con desprecio, furia e inquina, esgrimiendo datos falsos y apelando a las vísceras de unos posibles votantes. En las tertulias de televisión se repite lo que se dice en el Congreso o se blanquean esos discursos en boca de periodistas. No hablo de los comentarios en redes sociales, ya incontrolables.

No creo que seamos ni más ni menos racistas que hace veinte o treinta años. Lo que ha sucedido es que miles de personas han perdido la vergüenza de reconocerlo abiertamente.

Usted ha trabajado durante décadas en antropología social y en estudios migratorios. ¿Qué ha aprendido sobre las movilidades humanas que le siga sorprendiendo hoy?

No me sorprende que las migraciones humanas estén de actualidad. Desde la segunda mitad del siglo XIX las migraciones masivas son constantes a lo largo de la tierra.

En el caso español me sorprenden varios aspectos. En primer lugar, la poca memoria que está teniendo este pueblo español que ha sido, tradicionalmente, un país de emigrantes.

Me sorprende también —y me fastidia— que parte del discurso político pivote sobre bulos y noticias falseadas sobre la inmigración, porque ello significa, de un lado, que tirarnos piedras contra nuestro propio tejado, que es el de la convivencia en paz, sino, por otro lado, que se hace atacando —gratuitamente y sin piedad— a los más débiles. Como andaluz me pregunto dónde puede quedar ese santo y seña nuestra de que somos “un crisol de culturas”.

Pero como soy optimista por naturaleza, creo que la inmensa mayoría de los españoles está por la paz y la convivencia entre culturas, y es una ola que pasará… Espero que no nos deje muchas secuelas un discurso de odio que no nos merecemos.