El escritor británico Mick Herron. Foto: Roser Ninot - Salamandra

El escritor británico Mick Herron. Foto: Roser Ninot - Salamandra

Letras

Mick Herron, autor de 'Slow Horses': "Disfruto la serie como un espectador más. Mi trabajo es sentarme y escribir"

El escritor inglés, artífice de las novelas de espías en las que se basa la exitosa serie de Apple TV+, recibe el premio Pepe Carvalho del festival BCNegra y presenta nuevo libro, 'Las horas secretas'.

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Con más aspecto de oficinista que de espía o de agente secreto, Mick Herron (Newcastle, Reino Unido, 1963) se muestra divertido al comentar el éxito televisivo de sus novelas de la Casa de la Ciénaga. “Seguramente, la mayoría de los espectadores de la serie ni siquiera se hayan planteado que hay un autor o unos libros detrás. Pero me parece genial. ¿Cómo podría quejarme?”.

Cuando Apple TV+ estrenó Slow Horses en 2022, Herron ya había escrito siete libros de la serie, –Caballos lentos, Leones muertos, Tigres de verdad, La calle de los espías, Las reglas de Londres, En el país de los espías y Slough House–, la mayoría de ellos publicados en nuestro país por Salamandra.

Su irrupción supuso un soplo de aire renovado para el género de espías, protagonizado por un nuevo arquetipo de antihéroe, el de Jackson Lamb y sus potros desbocados, una especie de juguetes rotos del espionaje que han sido relegados a un purgatorio administrativo –la Casa de la Ciénaga– tras meter la pata de diversas formas en sus respectivas misiones. Algo así como la trastienda oculta y miserable del MI5 británico, el servicio de inteligencia nacional.

"Me interesaba la burocracia gubernamental, el mundo de la oficina, ese día a día cotidiano de la vida en un despacho, aparentemente aburrido, más que algo más tradicional de una novela de espionaje", cuenta el escritor.

"Supongo que esto se debe a que yo he vivido así. No he sido un espía, pero sí he trabajado como oficinista y me atraía poner a los personajes bajo un tipo de presión a la que todos, tarde o temprano, nos vemos sometidos: el día a día, las prisas, la hipoteca... Quería explorar el hecho de que, a pesar de no estar contento con lo que haces, de odiar incluso tu trabajo, tengas que levantarte e ir a cumplir con lo tuyo”.

Con un reparto encabezado por Gary Oldman en el papel del irreverente Jackson Lamb, la serie ha llevado a la pantalla esa desmitificación del género de espías, consiguiendo seducir a un público cada vez más amplio.

"La disfruto como cualquier otro espectador, pero mi trabajo es sentarme en una habitación pequeña y escribir. Lo otro es otro mundo", afirma Herron.

"Es verdad que la serie ha mantenido claramente el tono y los personajes, es muy fiel a los libros, pero adaptar la trama de una novela a la pantalla no es tan fácil. Lo que escribo y describo tiene que explicarse y presentarse de forma diferente", justifica Herron sobre las diferencias entre sus historias, de lo mejor del género, y la pequeña pantalla.

Herron ha viajado a Barcelona para recibir el premio de novela negra Pepe Carvalho que le otorga esta tarde el festival BCNegra y para presentar su nuevo libro, Las horas secretas. No obstante, el escritor reconoce que tardó en alcanzar la popularidad.

Las horas secretas

Las horas secretas

“El éxito televisivo, por supuesto, no tiene nada que ver con el literario. Considero que tuve éxito, por ejemplo, cuando me publicaron por primera vez. Tenía algunos pocos lectores pero a mí me parecía maravilloso”, afirma.

De hecho, su primer libro, Down Cemetery Road (2003, de próxima publicación en España), adaptado también recientemente a la televisión en una ficción protagonizada por Emma Thompson, lo escribió hace más de tres décadas.

Pregunta. En sus inicios le rechazaron muchas veces el manuscrito de aquella primera novela. ¿Cómo se siente al recibir hoy un premio como el Pepe Carvalho?

Respuesta. Es increíble. Esto para mí significa éxito en mayúsculas. Saber que me están leyendo, no solo en inglés, sino en otros países, es algo que no entiendo, no lo asimilo. Este es el segundo premio que me dan [en diciembre de 2025 fue galardonado en Italia con el Premio Raymond Chandler] y va más allá de lo que me podía esperar. No sé si lo merezco porque mis libros son muy ingleses, tienen un humor muy local. El traductor al español [Antonio Padilla Esteban] me dijo que se lo había puesto muy complicado con algunos chistes y juegos de palabras. Y es uno de los mejores piropos que me han hecho nunca.

"En 'Las horas secretas' me interesaba narrar el caos que se vivió después de la reunificación alemana, esa alegría teórica que se mezcló con tensiones económicas y sociales"

P. En su nueva novela, Las horas secretas, se aleja un poco de sus célebres personajes, liderados por Lamb, para construir una trama a caballo entre el Berlín de 1994 y la actualidad. ¿Cómo surgió esta nueva historia?

R. La intención era descansar un poco de la Casa de la Ciénaga y hacer algo independiente. Pero, en retrospectiva, en algún momento se me ocurrió que era interesante meter algunos personajes de Caballos lentos, usando sus nombres en clave. Seguro que los lectores más fieles se dan cuenta de quiénes son. Simplemente pensé que sería una idea divertida.

P. Está ambientada en el Berlín posterior a la Guerra Fría. ¿Qué le atraía de ese periodo?

R. Lo que me interesaba sobre todo era el caos que se vivió después de la reunificación alemana. El mundo en general celebró la caída del Muro y el final de la Guerra Fría, pero era difícil vivir en Berlín entonces. Mucha gente, sobre todo de clase media, tuvo que lidiar con esa carga que de repente le cayó encima. Lo que a mí me interesaba en particular era esa alegría teórica que se mezcló con tensiones económicas y sociales.

Mick Herron. Foto: Roser Ninot - Salamandra

Mick Herron. Foto: Roser Ninot - Salamandra

P. Sus novelas navegan siempre por las aguas turbias del gran poder político y económico. ¿Cómo es ese mundo y cuánto debería asustarnos a los ciudadanos de a pie?

R. Ahora estamos viviendo tiempos convulsos. A nivel de tensión, casi estamos volviendo a la Guerra Fría, aunque por distintos derroteros. Lo que está pasando en Estados Unidos, por no mencionar Rusia, es terrible. ¿Cómo se va a resolver? Pues no lo sé, francamente. Se ha concentrado mucho poder en manos de las grandes tecnológicas y la situación es distinta. El cambio climático, por ejemplo, está mucho más agudizado. Cuando veo a los jóvenes me planteo cómo será el mundo que les dejaremos. No creo que sea un lugar fácil ni cómodo donde vivir, la verdad.

P. En Las horas secretas vemos también cómo la privatización de lo público golpea hasta a los servicios de inteligencia. ¿Estamos en un momento de economía voraz, donde todo está en venta y tiene un precio?

R. Es algo muy presente en mis dos últimas novelas, sí. La democracia sigue siendo la mejor manera de gobernar un país, aunque tiene sus defectos. Y hay muchas cosas antidemocráticas. El capitalismo de por sí no es muy democrático, porque conseguir y ejercer todo el poder que se pueda por interés propio, dañando a los demás y a las minorías, no parece que lo sea.

»Esta es la manera en que la política se está desenvolviendo en estos tiempos. Lo hemos visto claramente en mi país. Durante la pandemia se hicieron contratos gubernamentales que valían millones. Y ese dinero acabó en bolsillos que ni se sabe, ni se ha investigado, ni se quiere investigar. Es simplemente un ejemplo más de cómo funciona el gobierno, consolidando su posición de poder y acumulando riqueza. Como has dicho, tristemente, hoy todo tiene un precio, y eso está en mis libros porque es la realidad. Y seguro que va a salir en las próximas novelas, porque no tiene pinta de que vaya a cambiar.

P. En sus libros consigue el perfecto equilibrio entre el burócrata haciendo papeleo y las heroicas escenas de acción. ¿Con cuáles se divierte más?

R. Pues las escenas de acción me cuestan más. Me limito a ser mucho más conciso. Ni siquiera conduzco, así que hasta en una persecución en coche lo tengo que inventar todo. Tiro de la imaginación y trato de pensar en la confusión, el suspense, la duda, lo que uno seguramente sentiría cuando se ve en peligro. En cambio, el papeleo es nuestro día a día. Es algo que nos toca a todos de cerca.

"En Reino Unido hemos tenido que cambiar de gobierno hace nada, pero no ha servido de mucho. El de ahora es muy corrupto"

P. También vemos cierta inclinación por los personajes marginados y desesperados. ¿Cree que el fracaso tiene un componente literario que quizás el éxito no tiene?

R. Desde luego, el fracaso tiene elementos que son mucho más interesantes a la hora de escribir y de leer. Mis personajes tienden a dudar de sí mismos. Pero tampoco es que yo piense que sean un fracaso total, más bien son como la media. Supongo que en cualquier profesión se espera de todos que estemos por encima de la media y la mayoría no llegamos.

»Ellos lo hacen bastante mejor de lo que yo lo haría en su lugar, debo decir. Pero han cometido ese error garrafal que les ha apartado de su carrera, así que buscan redimirse y encontrar la manera de volver a esa vida previa, antes de que todo descarrilara.

P. Otro aspecto que define su escritura es el empleo de la ironía y del humor como crítica velada o directa hacia la realidad que nos rodea...

R. Sí, hablo de las cosas terribles que hacen los gobiernos, sobre todo las personas que forman esos gobiernos, las que han llegado al poder. En Reino Unido hemos tenido que cambiar de gobierno hace nada, pero tampoco ha servido de mucho, más bien no ha valido de nada. Este gobierno de ahora es muy corrupto. La única manera que encuentro de expresar mis sentimientos es con mi escritura, utilizando el humor, efectivamente, como una herramienta más que tenemos todos a disposición. No sé si es efectivo a largo plazo, pero a corto, al menos algo te anima, ¿no?

P. En este sentido, sus personajes son políticamente incorrectos en estos tiempos de corrección política. ¿Se despacha usted mismo a través de ellos?

R. No, no, tampoco es que me despache, no soy yo. Pienso que hay que ser políticamente correcto, respetuoso y amable en nuestra vida en general. Cuando dejo que, sobre todo, Jackson Lamb sea políticamente incorrecto es porque él es así. Es punzante. Disfruta de no tener filtros. Pero espero que el lector dude de si lo que dice es lo que piensa o no, porque forma parte de su fragilidad humana. No es que sea desagradable siempre, lo es por las palabras y los dobles sentidos que utiliza dirigidos a ciertas personas.

»En su caso, esa falta de corrección política es una expresión de su disgusto consigo mismo, porque él no es feliz y ha hecho cosas en su pasado que le han convertido en un hombre amargado. Si te digo la verdad, no sé ni de dónde sale Lamb, porque no refrendo para nada muchas de esas cosas que dice. Me divierto muchísimo con él, pero no estoy de acuerdo.

P. Lo que no parece que vayamos a dejar atrás es a sus Caballos lentos. El año pasado publicó el noveno libro de la serie, Clown Town. ¿Volverá pronto a ellos?

R. Sí, hay más, hay más. Ahora estoy escribiendo otra novela independiente pero cuando la termine volveré a la Casa de la Ciénaga porque no puedo dejarlo y no lo voy a dejar. Caballos lentos siempre me acompaña.