El historiador de la ciencia y académico de la RAE, José Manuel Sánchez Ron. Foto: Sara Fernández

El historiador de la ciencia y académico de la RAE, José Manuel Sánchez Ron. Foto: Sara Fernández

Letras

Un viaje por el saber cuántico de la mano del divulgador de la ciencia José Manuel Sánchez Ron

El físico y académico publica el tercer y último tomo de su 'Historia de la física cuántica', una obra cuya lectura permite presenciar en primera fila acontecimientos trascendentales.

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Doctor en Física, catedrático emérito de Historia de la Ciencia y miembro de la Real Academia Española, José Manuel Sánchez Ron (Madrid, 1949) ha completado su monumental Historia de la física cuántica con un tercer volumen: De la física nuclear al bosón de Higgs.

Historia de la física cuántica, vol. III. De la física nuclear al bosón de Higgs

José Manuel Sánchez Ron

Crítica, 2025
592 páginas. 29,90 €

La física cuántica, que explora en profundidad la materia y la radiación –o sea, todo– es para él “una de las creaciones que honran al género humano”. Sus aplicaciones (reactores y bombas nucleares, láseres, transistores, circuitos integrados y, por lo tanto, ordenadores y teléfonos móviles) han moldeado la sociedad de hoy.

No se trata de un libro de divulgación, sino de ciencia o, más bien, de historia de la ciencia. Emplea un lenguaje riguroso, a menudo matemático, y refiere muchos de los descubrimientos no con síntesis explicativas, sino mediante citas literales de las revistas científicas que los publicaron o de las cartas de sus protagonistas.

El lector no versado en física se ve exigido, es verdad, pero, a cambio, presencia en primera fila acontecimientos trascendentales. Ve, por ejemplo, a Irène Curie y su marido producir inadvertidamente, en 1932, el primer neutrón de la historia. “¡Qué idiotas!”, exclamó el italiano Majorana, al leer su artículo. “¡Han descubierto el protón neutro y no se han dado cuenta!”.

Los Joliot-Curie perdieron ese Nobel, pero en seguida ganaron otro por el descubrimiento de la radioactividad artificial. Vemos a la venerable Marie Curie, con las manos quemadas por el radio, acercar a un contador Geiger un tubo de ensayo con el radioelemento recién creado por su hija. Casi podemos oír los clics. Y nos estremecemos con el reproche que la física judía Lise Meitner hace a Otto Hahn, su colega de decenios, de haber colaborado con los nazis.

“Los físicos hemos conocido el pecado”, dice Oppenheimer. “Lo que hemos conocido es el poder”, le contesta Teller. “¡Y les gustó!”, añade Sánchez Ron

La perspectiva del autor es siempre la del científico, pero completada con la del historiador y el humanista. Además de los descubrimientos, historia a los descubridores, la saga de los hijos de Max Planck, raros todos, pero humanos. “Querida gente radiactiva”, los llamó Wolfgang Pauli. “Los cuánticos”, los llama Sánchez Ron.

Cuenta cómo voló entre ellos la noticia de la fisión del uranio y se explaya en sus aspectos físicos, militares y morales: la carta de Einstein a Roosevelt, la enormidad del Proyecto Manhattan y la controversia sobre sus consecuencias.

“Los físicos hemos conocido el pecado”, dice Robert Oppenheimer, padre de la bomba. “Lo que hemos conocido es el poder”, le contesta Teller, padre de la de hidrógeno. “¡Y les gustó!”, añade Sánchez Ron. Richard Feynman, uno de los más grandes de su tiempo (y favorito del autor), cuenta en carta a su madre cómo vivió la primera explosión, la de Alamogordo.

Sánchez Ron narra el logro del modelo estándar, esa hazaña colectiva que casi explica el mundo al reunir tres de las cuatro fuerzas de la naturaleza: la electromagnética y las nucleares fuerte y débil. El libro termina con el anhelo de que algún día se pueda incluir también la cuarta, la gravitación.