Mihail Sebastian. Foto: Impedimenta.

Mihail Sebastian. Foto: Impedimenta.

Letras

La lúcida crónica de Mihail Sebastian sobre el antisemitismo rumano en vísperas del desastre europeo

El escritor rumano narra en 'Desde hace dos mil años', la vida de un estudiante judío en Bucarest en los años 30, donde la extrema derecha mostraba ya su verdadero rostro.

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Publicada

Si hubo un momento crucial en la historia europea donde el horizonte se iba llenando de fantasmas y de amenazas fue el año 1934, fecha en que el escritor rumano Mihail Sebastian (Braila, 1907) publica su Desde hace dos mil años.

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Desde hace dos mil años.
Cómo me convertí en húligan.

Mihail Sebastian

Traducción de Marian Ochoa de Eribe. Impedimenta, 2025. 400 páginas. 22,95 €

Desde sus propias observaciones y vivencias, o mejor, desde sus propios padecimientos, la novela cuenta la historia de un joven estudiante judío de la universidad de Bucarest, su día a día en el creciente clima antisemita de sus profesores y compañeros.

Esta edición, en la espléndida traducción de Marian Ochoa de Eribe, se acompaña por vez primera en español del polémico y cruel prólogo que en su día hizo para la edición rumana el profesor Nae Ionescu, antiguo, admirado y querido mentor de Sebastian, al que este cometió la ingenuidad de pedirle el texto.

Pese al dolor por la traición (se conocían y habían colaborado durante años) Sebastian pidió no retirar ese prefacio antisemita en el que llegaba a calificarle de “enfermo” y donde se burlaba del sufrimiento milenario del pueblo hebreo.

Tiempo después Mihail Sebastian (de nombre real Iosif Hechter) publicó como respuesta el conjunto de artículos y ensayos Cómo me convertí en húligan, que aparece también en esta edición de Impedimenta.

Sebastian, como su protagonista, tuvo una vida difícil. Víctima del modelo de leyes antisemitas alemanas tuvo que cambiar su domicilio por otro a las afueras de Bucarest y falleció en 1945, atropellado por un camión durante la ocupación rusa.

El libro, de aire diarístico/confesional, es una gran y lúcida reflexión sobre la condición judía, y especialmente en la Rumanía de su tiempo, donde la extrema derecha mostraba su verdadero rostro.

La idea de amenaza está presente desde el inicio, desde sus miedos nocturnos infantiles al día a día de acoso y violencia en la facultad de Derecho, donde el protagonista y sus amigos son con frecuencia golpeados en las aulas o en los pasillos o expulsados de las clases.

Una gran y lúcida reflexión sobre la condición judía en la Rumanía de 1934, donde la extrema derecha mostraba su verdadero rostro

Se materializa la secular persecución de los judíos, el martirio, la vida en condiciones indignas. Pero, sobre todo, se acepta y normaliza el maltrato cotidiano de quienes lo consideran inferior, sucio o impuro (“Me han pegado y el mundo no se detiene por algo así”. [...] “Marcel Winder va por la decimoquinta paliza”).

Pero lejos de un “nosotros contra ellos”, Sebastian se muestra también muy crítico en toda la obra con sus propios “compañeros de fatigas”, con el carácter y las costumbres hebreas, con sus contradicciones.

Detesta la “cordialidad judía”, sus fanatismos, su renuncia a la vida con mayúsculas, el victimismo. “Si pudiera pasar por encima de dos mil años de talmudismo y melancolía…”, escribe.

Su personaje es un individuo solitario, agnóstico, decidido a afrontar la realidad sin el peso de los códigos heredados. Desde esa tribuna personal asiste a la barbarie y a la deshumanización del mundo. Quiere vivir, sentir, retomar el contacto con la tierra.

Se traslada a una austera buhardilla donde se siente libre: la salvación la encuentra en las rutinas de trabajo, en la lectura, en el trato con su mentor Blidaru, en el mapa de Europa de la pared o en la compañía de alguna mujer.

Profético que en el año 34 avanzara la locura que iba a suponer la expansión del Estado de Israel, el “exterminio sionista” sobre “los lugareños árabes”.

Mihail Sebastian despliega su historia con escritura precisa, limpia, con una lucidez que es casi clarividencia y capacidad para señalar y describir lo esencial.