Paula Ducay en Matadero Madrid. Foto: Sara Fernández

Paula Ducay en Matadero Madrid. Foto: Sara Fernández

Letras

Paula Ducay publica su primera novela: "Los jóvenes creadores sobre todo necesitan dinero"

Filósofa y cocreadora del pódcast 'Punzadas Sonoras', debuta como novelista con 'La ternura', una obra "sosegada y hermosa" que dará mucho que hablar. Como su autora.

26 marzo, 2024 01:34

Paula Ducay (Santiago de Compostela, 1996) confiesa a El Cultural que empezó a escribir La ternura (Altamarea) sin saber si sería un cuento, que es, dice, “lo que había escrito siempre, o algo un poco más largo”, pero en el proceso supo “que quería escribir una historia en la que aparentemente no pasara nada, que no tuviera grandes giros de guion, aunque haciendo eso corría el riesgo de que la historia quedase demasiado plana. Creo que hay mucho sumergido en la novela, en la relación entre los personajes, y lo complicado fue decidir qué cosas tenían que ser explícitas y qué debía permanecer sumergido”.

Pregunta. ¿Cuánto hay de Paula Ducay en Naima, la protagonista de la novela? Cómo ella, ¿es o le gustaría ser, “una joven sin dudas ni temblores”?

Respuesta. Creo que mucho menos de lo que piensa la gente que lee la novela. Hay una cosa que tenemos en común, que es que ambas somos mujeres jóvenes. Pero a partir de ahí las diferencias son muchas. En ningún momento quería escribir nada parecido a una autoficción, así que siempre he concebido a Naima como una persona con su propia identidad.

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»Compartimos algunas cosas, claro: le he regalado algunos de mis miedos y algunas de mis dudas, pero a medida que escribía la he visto convertirse en un personaje de ficción con sus partes ocultas incluso para mí. Hay rasgos míos en ella, pero también los hay en Elisa o en Martina, la niña. Supongo que me encantaría ser una joven sin dudas ni temblores, pero eso implicaría ser un androide y tampoco queremos eso.

P. Uno de los aspectos más fascinantes de la novela son los elocuentes silencios de sus protagonistas sobre el pasado, los sobreentendidos. ¿Tuvo claro desde el principio que el origen de los traumas de la niña o las heridas del padre o de la Naima debían permanecer secretos?

R. Sí. Siempre me ha gustado la narrativa que deja puntos de indeterminación y que permite que el lector sea una parte activa en la construcción del sentido de la historia. Al escribir los diálogos de los personajes siempre salían conversaciones llenas de sobreentendidos, sobre todo entre Naima y Marco, dos personajes que se conocen desde hace un tiempo, que son muy amigos y que ya han tenido muchas conversaciones antes de que el lector se asome a su historia.

"Como espero que 'La ternura' sea la primera de muchas, a veces pienso: 'espero que sea mi peor novela'"

»En ningún momento ha tenido sentido para mí sobreexplicar o ponerme a contar la historia o el origen de algunos traumas o comportamientos de los personajes. La ternura es una novela con un universo muy cerrado y concentrado en unos pocos días y en un espacio muy concreto: no he querido alejarme demasiado de ahí.

P. ¿Por qué la relación entre Marco y Naima rebosa algo “que se parece al deseo pero no lo es, que se parece al amor, pero que tampoco lo es”? ¿Qué les une en realidad?

R. Para mí lo que les une es la amistad. Una amistad extraña y que está atravesada por el deseo, pero una amistad al fin y al cabo. Ellos mismos saben que son amigos y lo que se preguntan, creo, es si lo son porque no les queda más remedio o si lo son porque de verdad es lo que quieren ser.

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P. Si esta novela es una pieza del mosaico de su vida, ¿intuye qué lugar ocupará en el resultado final?

R. Pues estoy muy contenta con el resultado y muy satisfecha con el trabajo, pero como espero que sea la primera de muchas, a veces pienso: “espero que esta sea mi peor novela”. Lo que está claro es que será importante; supongo que la primera publicación de cualquier escritor siempre lo es.

P. ¿En qué consiste el proyecto cultural Punzadas?

R. Punzadas es un espacio donde Inés García y yo reflexionamos sobre filosofía, literatura y cultura en general. Empezó como una newsletter que lanzamos hace algo más de dos de años, al terminar la carrera, y ahora se ha convertido en nuestro trabajo a tiempo completo porque organizamos talleres literarios, clubs de lectura y distintos encuentros culturales.

Paula Ducay en Matadero. Foto: Sara Fernández

Paula Ducay en Matadero. Foto: Sara Fernández

P. ¿Y cómo nació el pódcast Punzadas Sonoras?

R. Fue una continuación del proyecto y se ha convertido en lo más importante que hacemos. Nos apetecía probar el formato radio inspiradas por pódcasts como Deforme Semanal Ideal Total [de Isa Calderón y Lucía Lijtmaer] y nos lanzamos a la piscina (con mucho miedo y mucho vértigo). Además de eso, siempre cuento que yo quería que la gente escuchara el potencial cómico de Inés, que es muy divertida cuando quiere.

P. ¿Y cómo se complementan?

R. Creo que nos complementamos bien a la hora de trabajar y preparar los guiones, que son complicados y están llenos de referencias: ella tiene una mente mucho más ordenada y analítica que la mía y es la que se encarga de las partes de filosofía más complejas.

»También creo que tenemos un sentido del humor muy parecido y que en los episodios trasluce mucho que somos muy amigas. Nuestro perfil mayoritario son mujeres de entre veinte y cuarenta años. Nos aportan un montón de cosas, porque muchas nos escriben tras los episodios con recomendaciones, reflexiones, palabras de ánimo, etc.

"Lo que más preocupa en mi generación es la precariedad, sobre todo en sectores de humanidades y relacionados con la cultura"

P. ¿Qué consejo le daría a alguien aún más joven que quisiera dedicarse a escribir o soñara con lanzar un pódcast del éxito del suyo e Inés?

R. Que lo intente y que no desespere si no sale bien. Creo que nosotras hacemos bien un trabajo muy específico, pero también tuvimos mucha suerte. Podría haber salido fatal. Y a quien escribe: que lea mucho y, sobre todo, que intente conocer a gente que trabaje en el sector editorial, que al final son quienes pueden hacer posible que un manuscrito se convierta en un libro.

P. ¿Qué preocupa hoy más a su generación: la precariedad, la política, el porvenir...?

R. Todas esas cosas. Quizás de manera más inmediata la precariedad, sobre todo en sectores de humanidades y relacionados con la cultura, que son los que conozco más.

P. ¿Cómo podemos incentivar a los creadores más jóvenes?

R. Dicho de manera muy sencilla: darles dinero. Que las condiciones del mundo cultural (o de otros) sean dignas y que no haya que estar peleando cada euro que te pagan por hacer tu trabajo. Aunque supongo que para eso hay que cambiar cierta mentalidad de que la cultura debe ser remunerada.

»También es importante entender que la responsabilidad de que la cultura sea accesible no debe recaer en los trabajadores del sector, que al final solo intentan llegar a fin de mes haciendo malabares con varios trabajos distintos.

Paula Ducay con Matadero Madrid al fondo, Foto: Sara Fernández

Paula Ducay con Matadero Madrid al fondo, Foto: Sara Fernández

P. Al leer La ternura, es imposible no imaginar la película espléndida que podría llegar a ser: ¿quién le gustaría que la dirigiese, a qué intérpretes daría los principales papeles?

R. Me encanta esta pregunta. La primera directora que se me ha venido a la cabeza ha sido María Herrera, que ganó un Goya como productora el año pasado y que está preparando su primer corto. Luego también he pensado en Itsaso Arana, que lo hace todo bien. Y los papeles… me imagino a Helena Ezquerro como Naima, quizás Ernesto Alterio como Marco y Bárbara Lennie como Elisa, porque soñar es gratis. Y me voy a poner a mí misma como guionista porque me encantaría aprender a escribir guiones.

P. Por cierto, ¿ha sentido la tentación alguna vez de recurrir a la IA para ver el resultado literario?

R. Jamás.