Letras

Alejandro Céspedes, una humanidad infectada de lucidez

El poeta resume en los vibrantes versos de 'La infección de lo humano' la angustia del hombre contemporáneo, encerrada en originales poemas de sutil belleza e intensidad

26 julio, 2021 09:05

La infección de lo humano

Alejandro Céspedes

Huerga y Fierro. Madrid, 2021. 76 páginas. 12 €

Alejandro Céspedes (Gijón, 1958) fue gestor cultural, letrista de músicos, responsable de la puesta en escena de óperas y zarzuelas. Su producción literaria abarca once libros de poemas. El primero de ellos, La noche y sus consejos, se publicó en 1986. El volumen Sobre andamios de humo reunió, en 2008, los versos del poeta.

La nueva obra de Alejandro Céspedes, La infección de lo humano, contiene trece cantos. Se abre con dos citas de Antonin Artaud. Las descripciones iniciales crean la atmósfera vehemente del libro. Una luz que grita o los sueños que levantan a sus muertos y los atan a lomos de animales son dos de las diversas imágenes empleadas por el autor. La angustia ocupa todos los espacios. Sin resignarse, el escritor denuncia un paisaje de jaulas y dioses pervertidos. Un homínido pinta rodeado de rocas. Después se yergue para fabricar sus desamparos modernos. La sed, los simulacros y las plegarias se combinan con abrazos que saben a derrota. El poeta, que no encuentra alivio en una Naturaleza indiferente, anota: “Con un dolor que encorva los metales / acaba de nacer una materia que al mínimo contacto / con la más breve luz se vuelve vieja”.

Alejandro Céspedes nos ofrece aquí una obra vibrante. "La infección de lo humano" encierra un universo tan complejo como original.

Escritas con ingenio agudo, las composiciones insisten en un panorama trágico. Céspedes observa a quienes muerden “la herida como único alimento”. Vigilados por la enfermedad, los hombres luchan entre máscaras. Han sido debilitados por las normas y circulan como reses marcadas por las preguntas. O son nómadas caídos ante un espejo. En definitiva, “seres hechos de astillas”. Lejos de Chopin y Mozart, la soledad es ya la única música en un desaliento circular: “Igual que ojos quemados por un fulgor de escarcha / vuelven los días atrás para cerrar el círculo / al que llamamos vida”.

En los cantos finales, Céspedes resume nuestra desesperación. Se refiere a unas larvas, a los llantos digitales, a unas ruinas ensimismadas en su reflejo. El libro termina con tres páginas de notas: palabras de Nietzsche, Rilke, Schopenhauer, Anaximandro o Heidegger que el poeta ha intercalado en sus creaciones. Céspedes nos ofrece aquí una obra vibrante. La infección de lo humano encierra un universo tan complejo como original. En ningún momento decaen su belleza e intensidad.

@FJIrazoki