Mural-de-Yassine-Balbzioui-producido-para-la-exposición-Trilogía-marroquí-(2021)

Mural-de-Yassine-Balbzioui-producido-para-la-exposición-Trilogía-marroquí-(2021)

Letras

España-Marruecos, acordes y desacuerdos de dos enemigos íntimos

Abrumados aún por las imágenes del tsunami de hombres, mujeres y niños que anegó Ceuta y Melilla, cuatro especialistas en la historia y la cultura del Magreb conversan sobre las raíces del conflicto

15 junio, 2021 09:07

El origen lejano del conflicto con Marruecos es el reparto territorial de África entre las grandes potencias europeas a finales del siglo XIX. Como nos recuerda la historiadora María Rosa de Madariaga (Madrid, 1937), la Conferencia de Berlín (1884-1885) “otorgaba privilegios al primer explorador de un territorio. Allí España reivindicó la costa africana situada frente a las islas Canarias, de donde habían salido expediciones para explorar el continente. España empezó a tomar posesión del territorio con la instalación de pesquerías en Villa Cisneros en 1884, e informaba de que había establecido un protectorado entre el Cabo Bojador y el Cabo Blanco a los demás Estados signatarios del acuerdo berlinés”.

Así empezó todo, con esa iniciativa y con acuerdos con Francia, que también tenía intereses en la zona. Comenzaba al tiempo más de un siglo de acuerdos y violentos conflictos sobre los que conversan Madariaga, autora, entre otros, de España y el Rif. Crónica de una historia casi olvidada (1999) y Marruecos, ese gran desconocido (2019); el diplomático Jorge Dezcallar (Palma de Mallorca, 1945), embajador de España en Marruecos entre 1997 y 2001, el novelista Lorenzo Silva (Madrid, 1966), autor de El nombre de los nuestros (2001, 2021) sobre el desastre de Annual, y Haizam Amirah Fernández (Madrid, 1974), investigador principal del Real Instituto Elcano especializado en el Magreb.

Pregunta. ¿Cuáles son las razones concretas del conflicto actual?

Haizam Amirah Fernández. Hay un tema no resuelto, la salida desordenada de España de su antigua colonia en el Sáhara Occidental tras la muerte de Franco. Marruecos aspira a que la comunidad internacional reconozca su soberanía sobre el Sáhara, algo que no ha hecho ninguna organización internacional. Sólo Estados Unidos, cuando la presidencia de Trump estaba llegando a su fin, y esto ha agitado toda la región del Magreb y todo el Mediterráneo occidental.

“En España sigue existiendo una simpatía popular, más allá de ideologías, hacia la población saharaui”. Haizam Amirah Fernández

Jorge Dezcallar. Nuestra relación con Marruecos es pasional, en dientes de sierra, de manera que a períodos de bonanza siguen otros de crisis. Las razones son muchas y tiene que ver con los estereotipos recíprocos que siguen vigentes, y con los desacuerdos sobre dos cuestiones de suma importancia para Marruecos como son nuestra soberanía sobre Ceuta y Melilla, los peñones de Alhucemas, Vélez de la Gomera y las islas Chafarinas, y por otro lado el desacuerdo sobre el Sahara Occidental. Son asuntos muy importantes para el país alauita porque interpreta que le impiden completar su integridad territorial. También hay que citar las enormes diferencias de renta (una de las mayores del mundo entre dos países vecinos), y el relativamente rápido “enriquecimiento” español y la frustración marroquí por no haber logrado algo parecido. Además hoy Marruecos se siente más seguro de sí mismo tras el “regalo” de Donald Trump, su reingreso en la Unión Africana, su desarrollo económico, la debilidad de Argelia, su enemigo tradicional, la pérdida de apoyos del Frente Polisario… sin olvidar tampoco que puede haber razones de política interna marroquí.

Lorenzo Silva. Las relaciones de vecindad, cuando son además de familia, como es el caso, son siempre problemáticas. La delimitación de intereses entre países que proceden de un pasado común genera muchos puntos de fricción y en este caso tenemos unos cuantos: Ceuta y Melilla, las islas y peñones, el Sáhara, más el recuerdo, implantado en el inconsciente colectivo, de las tragedias y los conflictos pasados, como ese desastre del que conmemoramos el centenario en 2021. Y no es menor el peso ominoso de los errores cometidos: los ha cometido España respecto de Marruecos, Marruecos respecto de España y ambos con su propia población en el marco de la relación bilateral. España envió en 1921 a miles de soldados al matadero marroquí, y ahora Marruecos arroja a sus desheredados contra la valla de Ceuta.

P. El profesor Amirah ha mencionado la Marcha Verde. ¿condiciona la crisis actual?

María Rosa de Madariaga. No es comparable, nada tiene que ver la irrupción en masa de 350.000 marroquíes, totalmente desarmados, blandiendo únicamente en la mano un Corán, con la reciente entrada en Ceuta de unas 8.000 personas. La marcha de aquella masa humana que avanzaba pacíficamente hacia El Aaiún al encuentro de los saharauis contó además con una cobertura mediática impresionante y una puesta en escena magistral preparada cuidadosamente por su artífice, el rey Hasán II. Era evidente que las tropas españolas no iban a disparar contra aquellos cientos de miles de personas indefensas…

L. S. Yo creo que sí tienen relación. La Marcha Verde aprovechó la debilidad de un régimen agonizante. Y este órdago de ahora también interpreta que España pasa por un momento de debilidad y se apoya en el reciente espaldarazo estadounidense. Con una relevante diferencia. En 1975 se desafió con éxito a un país aislado, pero Marruecos tiene ahora mucho que perder: Europa es su primer mercado y su primer destino migratorio y España es parte de Europa.

“Como decía Hassan II, ‘no hay que insultar al futuro’ porque lo compartiremos. tenemos que recuperar la normalidad”. Jorge Dezcallar

J. D. Lo cierto es que condiciona el imaginario colectivo español con la idea de que hay un enemigo en el sur, un país que te crea problemas, y que no es de fiar. Esto es algo muy negativo que viene desde la Guerra de África y que se afianza con la del Rif y el desastre de Annual. Es algo contra lo que debemos luchar. En particular la Marcha Verde (con Franco agonizante) proyectó la imagen de un país que se aprovecha de tus momentos de debilidad para avanzar sus peones y tuvo la virtud de irritar por igual a todo el espectro político español: a la derecha porque sintió que dejaba mal a sus Fuerzas Armadas y a la izquierda porque interpretó que se incumplían promesas y se abandonaba a los saharauis a su suerte. Por eso el problema del Sahara es para España un problema muy difícil de manejar, porque es a la vez de política exterior y de política interior.

P. ¿Qué papel juega en esta crisis la mala conciencia española por su pasado colonial?

H. A. F. No sé si es por la mala conciencia o por las circunstancias históricas en las que España renunció al Sáhara, pero sigue existiendo una simpatía popular, que además va más allá de ideologías, hacia la población saharaui, acentuada por la sensación de abandono insolidario ante la renuncia a una posición más activa, por cuestiones de la realpolitik, para la resolución del conflicto.

“Es más lo que nos une. Pero, como dice un proverbio árabe: ‘El ser humano es enemigo de lo que ignora’”. María Rosa de Madariaga

M. R. M. Estoy de acuerdo, En lo que sí influyó nuestro pasado colonial es en nuestra visión del Frente Polisario y de los saharauis en general. Son los buenos de película. No habrá pueblo en España en el que no haya una “asociación de amigos del Sahara”. Como bien dice Bernabé López García, el marroquí se ha convertido para nosotros en el “moro malo”, mientras que el saharaui ha pasado a ser el “moro bueno”. Como en las películas de vaqueros, que veíamos de niños, en las que nos identificábamos siempre con los “pobres indios”, mucha gente en España se identifica hoy con los “pobres saharauis”.

Los cuatro coinciden al valorar muy positivamente la respuesta inmediata y contundente de España y de la Unión Europea al desafío marroquí, aunque el embajador Dezcallar señale que el gobierno hubiera debido prevenir a Marruecos de la llegada del líder del Polisario Brahim Ghali y del contexto estricto en que se producía. “Pero Marruecos se equivoca cuando equipara la situación del Sahara con la de Cataluña, porque no se parece nada ni histórica, ni política ni jurídicamente”, subraya.

Por su parte, Madariaga menciona el incidente de Perejil y cómo “Marruecos tensa regularmente las relaciones con su vecino del Norte. A ello deberíamos estar acostumbrados. El padre del actual rey, Hasán II era un maestro en la materia. Jugaba con varias barajas, la española, la francesa, y hasta la estadounidense”. Y el profesor Amirah Fernández resalta a su vez el coste elevadísimo que para la imagen del país alauita ha supuesto la llegada de miles de ciudadanos que denunciaban al llegar a Ceuta “la miseria y la injusticia de las que huían desesperadamente”.

Tampoco discrepan cuando se les plantea si España hace lo suficiente por conservar sus vestigios culturales en el antiguo Protectorado, pues, como apunta Lorenzo Silva, “Marruecos es el país del mundo con más centros Cervantes y hay una red de colegios e institutos españoles en los principales núcleos del país vecino”. Y está también la televisión, claro, que garantiza la buena salud del español, “aunque cuando veo algunos programas dudo que esto sea buena idea”, bromea Dezcallar.

P. ¿Qué pueden aportar la cultura y la historia a la solución del presente conflicto?

“España envió en 1921 a miles de soldados al matadero marroquí, y hoy Marruecos nos arroja a sus desheredados contra Ceuta”. Lorenzo Silva

L. S. Atestiguar la historia compartida a lo largo de la mayor parte de los últimos veinticinco siglos, la hermandad de los dos países y sus intereses comunes. Marruecos tiene en España a su mejor valedor europeo, y España en Marruecos a su mejor interlocutor en África y el mundo árabe. La solución exige minimizar el peso de las diferencias culturales y religiosas, que el régimen marroquí haga sus deberes para promover un mayor bienestar en su población en lugar de enmascarar sus carencias con conflictos artificiales, y que en España haya una verdadera política de Estado, que respete al vecino del Sur como lo que es, una realidad insoslayable en la construcción de un futuro más seguro y próspero, en lugar de promover hostilidad y condescendencia.

M. R. M. Aprender a conocerse mejor, conocer mejor la historia y la cultura del Otro, con la mente abierta y libre, sin prejuicios. Entonces se verá que son muchas las cosas que nos unen, más que las que nos separan. Un proverbio árabe dice: “El ser humano es enemigo de lo que ignora”.

H. A. F. Ambas pueden darnos puntos de encuentro y similitudes difíciles de ver cuando uno está centrado en los titulares del día. Compartimos un legado inmenso.

J. D. Pueden ayudar a mejorar la convivencia porque son dos grandes países vecinos y a ambos les irá mejor cuanto mejor le vaya al otro. Como decía el rey Hassan II, ‘no hay que insultar al futuro’ porque lo compartiremos.

Siete momentos de una historia común

El vuelo de los buitres, de Jorge M. Reverte (Galaxia Gutenberg, 2021)

En este ensayo póstumo, el escritor y periodista Jorge M. Reverte aborda todas las caras de la Guerra del Rif, y del posterior desastre de Annual, del que se cumple un siglo; dando voz también, a través de inéditos documentos de época, al bando marroquí.

Las relaciones difíciles, de Mohamed Larbi Messari (Almuzara, 2009)

Reputado hispanista y exministro de Comunicación de Marruecos, Mohamed Larbi Messari elabora en este libro, espléndidamente documentado, las polémicas históricas, políticas y culturales entre España y Marruecos, apostando por el diálogo entre dos vecinos que “lo serán siempre”.

Marruecos, ese gran desconocido, de María Rosa de Madariaga (Alianza, 2019)

En esta “breve historia del Protectorado”, de casi 700 páginas, la historiadora experta María Rosa de Madariaga explora las lagunas que existen en los años del dominio español en Marruecos, prestando especial atención a la poco estudiada época del franquismo.

El nombre de los nuestros, de Lorenzo Silva (Destino, 2021)

Publicada originalmente hace dos décadas y recuperada con motivo del centenario de la guerra, esta trepidante novela de Lorenzo Silva relata “los avatares reales vividos entre junio y julio de 1921 por los soldados españoles que defendían su patria por la irracional ‘razón de Estado’”.

La historia prohibida del Sáhara español (Península, 2017)

Apoyado en centenares de documentos desclasificados y en multitud de entrevistas, el periodista Tomás Bárbulo, que vivió varios años en Sidi Ifni y El Aaiún, reconstruye en este libro el sentimiento de hermandad entre españoles y saharauis y la historia de una traición.

Marruecos. El extraño vecino, de Javier Otazu (Catarata, 2019)

Huyendo de tópicos, el corresponsal en Rabat Javier Otazu desnuda en este ensayo las claves de Marruecos, un país cercano y lejano al mismo tiempo, atrapado en un sistema que mira al pasado, pero apasionante en sus contradicciones y sus avances hacia la modernidad.

El prisionero de Annual, de Alfonso Basallo (Planeta, 2021)

Capturado prisionero tras la caída del campamento de Dar Quebdani y la posterior derrota de Annual, el sargento Basallo se convertiría en uno de los héroes más populares de la España de los años veinte. Cien años después su nieto, el periodista Alfonso Basallo, recupera la gesta de su abuelo y del resto de los cautivos que protagonizaron las hazañas más gloriosas.