Imagen | El viaje ilustrado de Antonio Machado

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Letras

El viaje ilustrado de Antonio Machado

Después de adaptar al cómic la vida y obra de Federico García Lorca, Ian Gibson y Quique Palomo repiten su experiencia con la historia del autor de 'Campos de Castilla'

26 noviembre, 2019 16:17
Ilustración de Quique Palomo para el cómic 'Ligero de equipaje'

Ian Gibson comenzaba el año presentando Los últimos caminos de Antonio Machado en aquel otro viaje que acompañó al poeta hasta sus últimos días en Colliure. Aquello le dio su primera satisfacción de 2019. Poder viajar junto al presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, en su mismo avión hasta la tumba del autor de Campos de Castilla o Soledades. Ocho meses después de aquella gesta que hoy recuerda con cierto brillo -“estaba tan feliz como si fuera un niño”, comparte-, presenta junto al ilustrador Quique Palomo el cómic Ligero de equipaje. Vida de Antonio Machado. Ha resultado ser así –nos dice-. Es el momento de Machado, no solo por su poesía, sino por su pensamiento y su actitud hacia este país y sus sueños de futuro. Hay que leer a Machado y escuchar lo que dice. Sobre todo su énfasis en el diálogo y la necesidad de escuchar. En este país se escucha poco al otro”, mantiene.

Tampoco es la primera vez que Palomo y Gibson coinciden con una misma obra. Ya lo habían hecho antes con Vida y muerte de Federico García Lorca. La idea inicial fue de su agente literaria Silvia Bastos, que les puso en contacto convencida de que congeniarían bien. Se conocieron, sintonizaron y decidieron hacerlo. Fue un trabajo “largo y estupendo” que funcionó bien y les animó a repetir experiencia con Antonio Machacho. “Yo he estado en Dublín una semana hace poco y resulta que allí no hay cómics de este tipo. No hay cómics de Joyce, por ejemplo. Lo cual me parece increíble. Es el héroe nacional. ¿Por qué no? –plantea el autor de origen irlandés-. Hacéis una biografía de 700 páginas que hoy no va a leer casi nadie, porque es imposible, estamos en el momento de la inmediatez y todo el mundo tiene móvil, y el cómic que es una idea fantástica, no”.

Ilustración de Quique Palomo

“Con Lorca sucedió que interesó también a mucha gente que no pertenecía al mundo del cómic –interviene Quique Palomo-. Sobre todo a gente del marco de la docencia. Por ejemplo, en torno al tema de la memoria histórica, hubo mucho interés con él. Y ahí, Machado va a interesar todavía más. También para hablar de este periodo político de España”. Es la España del Regeneracionismo y su interés por una renovación cultural. No podían faltar, por tanto, figuras como Ortega y Gasset o Unamuno. "Son personajes que están intentando que haya cambios, un pensamiento distinto, más crítico", continúa. Junto a ellos, Gregorio Marañón, Pérez de Ayala, el propio Lorca se pasean entre sus páginas en búsqueda de esa renovación.

Pero Antonio Machado, al contrario que el autor de Poeta en Nueva York que tenía una vida aparentemente más extrovertida en cuanto a que le sucedieron demasiadas cosas, presentaba ciertas dificultades creativas. "Machado parece mucho más hacia adentro, se pasa años en un pueblo muy perdido de España donde siempre está sentado en una mesa o paseando solo por el campo", confiesa Palomo que se planteó cuando empezó a idearlo. Pero finalmente no hubo ningún problema.

"Pronto ves que Lorca es Lorca y Machado es Machado. Pasan otras cosas. De repente cambia incluso la estética de la oferta visual y empiezan a aparecer textos -analiza Palomo-. Donde en Lorca había una sucesión de viñetas más homogénea, aquí las cosas se van rompiendo". Las viñetas se vuelven más cálidas, con tonos más ocres de Castilla, o páginas enteras ocupadas por una sola figura que se aleja o por un rostro. "Machado ha tenido sus particularidades. Por ejemplo, eso, espacios más grandes. Un Machado más paseante parece que invita a que aparezcan espacios así. O que aparezcan más poemas. Los poemas han producido más detenciones en la narración. La narración de Lorca era más fluida, no porque Lorca no tenga poemas pero había menos y aquí hay más. Y hay como más detenciones, y más pausas. Creo que al final Machado ha quedado más machadiano y Lorca más lorquiano. Con lo cual, parece que está bien".

Tampoco ilustrar al poeta fue una tarea fácil. “Machado –prosigue el ilustrador-, tiene una iconografía menos reconocible. No hay tantas fotos. Por ejemplo, de su infancia no sé si hay una, que es un niño, como tantos. Y de su juventud, no sé si hay. Tampoco de mayor hay tantas. Es un Machado como dice Ian en su libro muy desmejorado. Esto es lo más conocido, pero hay mucha parte que no es tan reconocida. Presentar a un personaje que no está asociado con nada, primero te puede dar mucha libertad pero hay que intentar que se asocie un poco a lo que se conoce. Entonces bueno, había que buscar alguna fórmula. Está el sombrero, las cenizas, el tabaco, el cigarro... Y el abrigo”.

Ilustración: Quique Palomo

Su apoyo directo a la Segunda República, su paso por Castilla y su romance con Leonor, su estancia en París, la relación con su hermano Manuel y su exilio en Colliorue... Todo eso y más está en Ligero de equipaje. Pero si alguna etapa ha sido importante a la hora de abordar esta biografía ilustrada ha sido la niñez del poeta. “Hemos destacado muchísimo la infancia. Porque la infancia es fundamental. Él tiene un paraíso perdido muy especial que es el Palacio de las Dueñas en Sevilla, que pertenecía y pertenece a los Duques de Alba. Y allí pasa sus cuatro primeros años. Sin su infancia en aquel paraíso Machado no es Antonio Machado”.

Esta imagen de la fuente y los limoneros, se va a repetir a lo largo del cómic como ocurre con los versos del poeta, que de vez en cuando remiten al pasado y a ese jardín de ensueño. “Pero también yo creo que lo que se evidencia es su incidencia como ciudadano politizado y concienciado de la implicación que debería tener un ciudadano –matiza Palomo-. En este caso se habla mucho de España. Es una persona muy preocupada por su sociedad y su país, pero dentro de la diversidad”. Segovia, Madrid, Soria, Baeza, Valencia, Sevilla… Machado recorre el mapa la península ibérica hasta acabar en Cataluña, donde “no tiene ningún problema con leer a los catalanes en catalán. Eso es algo que se evidencia también”.

El poeta, recuerda Gibson, sufría "con la falta de acuerdos y pactos sobre todo en la izquierda que anda siempre dividida. Hay que buscar consensos y tener en cuenta que este país es un país complejo. Tal vez poco conocido por su complejidad, porque es un país mestizo, con capas sobre capas de civilizaciones e idiomas, y ahora hay que llegar a pactos y poner el énfasis sobre la formación de los jóvenes".

@mailouti