Paul B. Preciado. Foto: Olaf Kosinsky

Paul B. Preciado. Foto: Olaf Kosinsky

Letras

Un apartamento en Urano

Estas páginas son testigo de un trayecto que instala a Paul B. Preciado en un cruce en el que se diluyen los dogmas

10 mayo, 2019 02:00

Paul B. Preciado

Anagrama. Barcelona, 2019. 320 páginas. 17,90 €. Ebook: 9,99 €

Se abren estas páginas con un potente prólogo de la novelista Virginie Despentes (Nancy, 1969). Su primera novela, Fóllame (1993) fue un éxito que le cambió la vida. Atrás quedó el pasado de mujer violada, su heterosexualidad y los años de prostituta y cantante de rap. Defensora de la prostitución y la pornografía como herramientas de empoderamiento femenino, es miembro de la academia Goncourt.

Pareja durante diez años de Paul B. Preciado (Burgos, 1970) cuando éste todavía no era un hombre trans, Despentes pone al lector en el carril de los textos que conforman el volumen: una larga introducción más 73 artículos escritos para el diario francés Libération entre 2013 y 2018. Con el contraplano de una relación amorosa, estas primeras páginas resaltan el recorrido intelectual del libro y añaden, por otro lado, información íntima. Se desvelan las amenazas de muerte recibidas por Paul B. Preciado. Se muestra la niña que se convertirá en figura pública de la cultura y del activismo radical queer.

Autodefinido como disidente de la clasificación binaria hombre-mujer, del sistema sexo-género, Paul B. Preciado comenzó a administrarse dosis bajas de testosterona en el 2004 cuando su nombre de pila era Beatriz. Su intención era “fabricar un cuerpo como se fabrica una máquina revolucionaria”. Su feminidad se fue desvaneciendo en un espacio situado entre lo masculino y lo femenino.

En los primeros años del siglo XXI Preciado acumulaba un magnífico curriculum. Tras estudiar filosofía en la Universidad de Comillas obtuvo un Master de Filosofía Contemporánea y Teoría de Género en la New School of Social Research de Nueva York. Mientras preparaba su tesis doctoral en Princeton fue director de Programas Públicos en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) desde 2003 hasta que le echaron en 2014. Ser comisario de Programas Públicos de la Documenta 14 (Kassel y Atenas) no le ha impedido seguir publicando y organizando numerosas actividades. En la actualidad, es el comisario del Pabellón de Taiwán de la Bienal de Venecia 2019 y filósofo asociado al Centro Pompidou de París.

Estas páginas son testigo de un trayecto que instala a Preciado en un cruce en el que se diluyen los dogmas

La decisión de cambiar de sexo la tomó en 2014. Inició entonces un protocolo médico-psiquiátrico de reasignación de género en Nueva York. Al aumentar la dosis de testosterona cambió su cuerpo, su voz, y su nuevo nombre quedó legalizado en 2016. Estas páginas son testigo de un trayecto complicado, doloroso, que instala a Paul B. Preciado en un cruce en el que se diluyen dogmas en un intento de difuminar las bases normativas de la diferencia sexual concebida por el “capitalismo neopatriarcal”.

La transexualidad, como ha señalado Lipovestky, rompe el mundo de la disyunción de los sexos. Encarna la escalada de la transversalidad. A la vez, como indican estas páginas, es un drama personal y social que grita en demanda de un mundo más justo. Paul B. Preciado se refiere en la introducción al papel iluminador de Karl Heinrich Ulrichs a finales del XIX cuando acuña el término uranismo antes de que se inventara la palabra homosexual. Podría también referirse a Magnus Hirschfeld o a todos los que han subrayado el coste de la homosexualidad. Por otro lado, el transexualismo es un observatorio privilegiado del discurso social y cultural. Permite desenmascarar el posicionamiento de instituciones como la medicina o el derecho.

A través de las piezas que conforman este volumen autobiográfico, toma cuerpo la radicalidad de una posición no exenta de contradicciones. Desde Teresa de Lauretis, la primera en utilizar el término queer theory en 1991, el movimiento queer plantea una crítica radical a la sociedad occidental. Su crítica al pasado colonial de los estados que levantaron la Ilustración es brutal. Establecer simetrías entre las personas trans y los migrantes es algo sin densidad epistemológica aún cuando como metáfora tenga colorido. Despentes desenfoca cuando ve en este volumen el hilo de una trenza que marca “la historia del fin de las democracias en Occidente”. Estas singulares páginas lo que ofrecen es un corte de la sociedad que desvela aspectos que no por minoritarios dejan de ser insoslayables.