Image: Cuaderno de Nueva York, 20 años después

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Letras

Cuaderno de Nueva York, 20 años después

Con motivo del vigésimo aniversario del último poemario de José Hierro, Nórdica publica una reedición ilustrada por Adolfo Serra

23 mayo, 2018 02:00

José Hierro

Se cumplen veinte años de la publicación de Cuaderno de Nueva York, el último poemario de José Hierro (1922-2002). Para celebrar esta efeméride, Nórdica lanza ahora, junto a la Fundación José Hierro, una nueva edición con ilustraciones de Adolfo Serra. En palabras de Julieta Valero, poeta y coordinadora de la Fundación, "el vigésimo aniversario era una ocasión imperdible para relanzar el Cuaderno. Amamos la obra de José Hierro y esta era una oportunidad inmejorable para difundir su gran obra y demostrar que, veinte años después, sigue viva por su mensaje y su calidad".

Cuando fue publicado por primera vez en 1998, Cuaderno de Nueva York supuso un éxito inesperado y sin precedentes: de aquella edición de Hiperión se vendieron casi 40.000 ejemplares, cifras realmente espectaculares para una obra de poesía. El público, quizá animado por los premios recibidos por el autor (el Cervantes ese mismo año de 1998, el Príncipe de Asturias de 1981, los premios Nacional de Poesía y de la Crítica otorgados a este poemario en 1999…) y por su fuerte personalidad y carisma, acudió en masa a comprar la obra.

"El Cuaderno es un libro aléphico que contiene a todos los Hierros -explica Valero-. Es una obra escrita por un hombre que sabe que le queda poco (Hierro tenía entonces 76 años) y que pone encima de la mesa su sabiduría, su visión integradora y conciliadora sobre la poesía en un momento en que la poesía atravesaba una guerra interna de trincheras". Fue una obra calificada de "maestra" desde el mismo momento de su publicación, acogida por la crítica como el último trabajo de un coloso de la poesía.

Cuaderno de Nueva York es la culminación de su trayectoria, con un enorme cuidado formal, que reúne todos los temas tratados por el poeta a lo largo de su vida, como la ciudad de Nueva York (protagonista del libro, como ya lo fue de Poeta en Nueva York de Federico García Lorca), la música, la difusa línea que separa la alta y la baja cultura ("Beethoven ante el televisor" es el título de uno de los poemas), la tradición poética española, los recuerdos de la infancia… Además, en los poemas que componen el libro encontramos representadas todas las formas métricas con que el autor trabajó, desde el soneto hasta el verso libre.

Pero el libro no fue sólo un éxito de ventas, sino que causó un verdadero impacto en sus lectores y en los jóvenes poetas. Cuaderno de Nueva York supuso un profundo cambio en la concepción de la poesía por parte de las nuevas generaciones. Como afirma la poeta Guadalupe Grande, "José Hierro dinamitó, con Cuaderno de Nueva York, muchas fronteras y muchas ideas preconcebidas acerca de la poesía con la falsa sencillez de sus poemas". Porque, aunque a primera vista pueda parecer que los versos de Hierro son fáciles y puedan ser entendidos por todos, "Cuaderno de Nueva York es un libro complejísimo e irrepetible por muchas razones: por su calidad, su variedad, su forma de aunar modernidad y tradición, todos los tiempos y lugares que recoge… Permite una nueva interpretación con cada nueva lectura".

Para muchos poetas actuales, Cuaderno de Nueva York fue la puerta de entrada a la poesía. Es el caso, por ejemplo, de Laura Casielles, que explica que leyó el libro a los doce años, como uno de sus primeros libros de poesía. "Aquel libro era accesible, me hablaba de viajes y de música, y siempre volvía a él para encontrar cosas nuevas. Me hacía entender la poesía como un lenguaje complejo pero humilde". Hierro dejó, según la poeta, numerosas pistas en el libro para ser interpretadas por los poetas que le siguieron, pistas "para poder interactuar con el mundo a través de la poesía, con una fuerte conciencia y un intenso compromiso, pero sin encasillarnos". Hierro permitió a toda una generación profundizar en su búsqueda de una voz propia.

La nueva edición que presenta Nórdica incorpora las ilustraciones de Adolfo Serra, que ha tenido que enfrentarse a la difícil labor de poner imágenes a los poemas de Hierro. Serra, que recibió el encargo con ilusión y algo de miedo, explicó que abordó el trabajo "estudiando la obra gráfica del propio poeta (que cultivó esta afición muy extensamente a lo largo de su vida) y conociendo al propio autor por los vídeos de sus recitales y sus entrevistas". Su intención fue, en todo momento, "dar luz a los poemas, iluminar las palabras de José Hierro, jugando con las nuevas posibles interpretaciones". Es decir, "generar poemas visuales que no abrieran una salida, sino que crearan nuevas puertas e interrogantes".

Además, Julieta Valero, desde la Fundación José Hierro, ha querido manifestar su esperanza de que Cuaderno de Nueva York sea, como fue en su momento de publicación, una "puerta para que las nuevas generaciones conozcan a José Hierro a través de este libro, que fue su testamento".

Vida

Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo,
supe que todo no era más que nada.

Grito "¡Todo!", y el eco dice "¡Nada!".
Grito "¡Nada!", y el eco dice "¡Todo!".
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada).

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.