Alonso Zamora Vicente

Filólogo, humanista, lexicógrafo, crítico y escritor. La figura de Alonso Zamora Vicente es la del eclecticismo en el mundo de las letras, aunque sobre todo fue universitario. Su método de observación e investigación a lo largo de su trayectoria lo han convertido en uno de los académicos más respetados por la comunidad lingüística. Por ello, la Fundación Antonio de Nebrija ha decidido homenajearlo en el año en que se cumple un siglo de su nacimiento en Madrid, el 1 de febrero de 1916. La conmemoración comenzó ayer con dos sesiones celebradas en el campus Madrid-Princesa de la Universidad de Nebrija -el propio Zamora fue presidente del patronato y colaborador en la creación de la facultad- y en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense, que han precedido al acto de esta mañana en la Real Academia. Han intervenido cinco ponentes que han manifestado una semblanza personal sobre Zamora Vicente.



"Un amante de la palabra y un filólogo en el sentido más completo". Así ha definido al humanista el presidente de la RAE, Darío Villanueva, que ha presentado el acto. Ha recordado además la amistad del académico con Camilo José Cela, a quien conoció en el Instituto de San Isidro. Entre otras referencias en su carrera, con las que además mantuvo contacto, se encuentran Azorín y Dámaso Alonso, que le animó a terminar la carrera en 1940. La guerra que acababa de terminar "atornilló nuestra propia educación", según las palabras del propio Zamora Vicente, que siempre mantuvo que la Universidad en tiempos de la II República ha sido la mejor en la historia de España, al menos hasta la fecha de su muerte.



Por mucho que la erudición fuera una de sus características más distintivas, Villanueva ha acentuado su labor literaria, pues "su labor lingüística ya estaba lo suficientemente ponderada", al tiempo que ha apuntado que "no gustaba de teorizar". No obstante, sí recuerda de Alonso Zamora su intervención magistral sobre Cela en la Fundación Juan March allá por 1975. No fue la única vez que coincidieron, pues el homenajeado había sido tribunal en su tesis, y el propio Villanueva le investiría más tarde como Doctor Honoris Causa en la Universidad de Santiago de Compostela.



El académico José Antonio Pascual ha emitido su semblanza en torno a la relación de Zamora Vicente con la ciudad de Salamanca. Allí vivió unos cuantos años y participó en la vida literaria de la ciudad, una experiencia que, según Pascual, tomó como un proceso de enseñanza. Así se comprende que su obra esté repleta de exhaustivas descripciones sobre Salamanca y sobre todo su Universidad, a la que contemplaba con la mirada puesta en los jóvenes estudiantes, en su "ir, venir, subir y bajar". De Salamanca recogió su "obsesión por el otoño", también plasmada en su obra.



Juan Mayor, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, dirigió su discurso hacia la personalidad del escritor -"muy compleja; a la vez extrovertida e introvertida"-, su método y las anécdotas que vivió junto a él. Alonso Zamora era "un trabajador incansable" a los ojos de Mayor, un "Homo teoricus, estilisticus y socialis". Dueño de un "talante comunicativo especial", la relación con sus alumnos siempre fue muy eficaz, según apunta el catedrático, que ha leído el primer artículo escrito en 1953 por Zamora Vicente para la revista universitaria El Gallo, de Salamanca. Un texto repleto de humor e ironía en el que trata de zarandear las conciencias de los estudiantes: "Ahora no tenéis rivales". El acto lo han clausurado Darío Villanueva, Álvaro Bustinduy, vicerrector de Investigación de la Universidad Nebrija, y Mª Pilar Vélez, directora de la Fundación Antonio Nebrija.