Image: Zenobia, la luz (autónoma) de Juan Ramón

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Letras

Zenobia, la luz (autónoma) de Juan Ramón

Se publica el diario de juventud y otros textos inéditos que demuestran el talento literario y la independencia intelectual de la esposa del poeta

29 octubre, 2015 01:00

Zenobia Camprubí.

"Zenobia fue la luz de Juan Ramón, no su sombra". De esta manera tan gráfica, su sobrina nieta y representante de los herederos de ambos, Carmen Hernández Pinzón, ha reivindicado la valía literaria y la independencia intelectual de la esposa del poeta. Lo ha hecho este miércoles en la presentación en Madrid de un libro con diarios, relatos y poemas inéditos de Zenobia Camprubí. El volumen, titulado Diario de Juventud. Escritos. Traducciones, lo edita la Fundación José Manuel Lara con el patrocinio del Centro de Estudios Andaluces de la Junta de Andalucía y se completa con artículos, trabajos de clase, reseñas, conferencias, aforismos, y traducciones al inglés de Platero y yo y algunos poemas de Juan Ramón. Los textos, cuyos originales se conservan en la Sala Zenobia-Juan Ramón Jiménez de la Universidad de Puerto Rico, han sido estudiados, seleccionados, editados, transcritos y, según los casos, traducidos por la investigadora Emilia Cortés Ibáñez, experta en la obra de Zenobia y autora también de Diario de dos recién casados.

Hasta ahora, conocíamos de Zenobia su obra Juan Ramón y yo, la única que publicó en vida, así como los tres volúmenes de sus diarios, correspondientes a los años del exilio en Cuba (1937-1939), en Estados Unidos (1939-1950) y Puerto Rico (1951-1956), que fueron editados por Alianza en 2006, y sus numerosas traducciones del poeta indio Rabindranath Tagore, "a las que Juan Ramón daba el toque necesario para conservar su brillo estético", comenta Cortés.

El diario inédito, escrito entre 1905 y 1911, arroja luz sobre "la niña Zenobia y la jovencita Zenobia", explica la investigadora. En palabras de Ignacio Garmendia, editor de la Fundación José Manuel Lara, este libro nos muestra la "prehistoria" de su autora, cómo era antes de convertirse en la Zenobia que, unida ya a Juan Ramón, conoce todo el mundo. "Zenobia estaba preparadísima literaria e intelectualmente para unirse a él", afirma Cortés. La larga lista de lecturas, en varios idiomas, que aparece en su diario y en sus cartas está formada por autores como Shakespeare, Calderón, Kipling, Walter Scott, Dumas, Edward Bulwer-Lytton, Ibsen, Thomas Malory y Chesterton.

En la formación intelectual de Zenobia pesó mucho la educación liberal norteamericana que recibió. Tanto su abuela como su madre se habían educado en Estados Unidos y también ella estudió allí después de mudarse a aquel país en 1904, cuando tenía 17 años, junto a su madre y a su hermano pequeño. Allí se reencontró con sus dos hermanos mayores, que ya vivían y trabajaban allí. Se formó como profesora en la Universidad de Columbia y trabajó durante un tiempo en una guardería, antecedente de la labor que desarrollaría años después en La Rábida (Huelva), donde creó una escuela para los hijos de trabajadores del pueblo.

Gracias a su abuela, Zenobia fue bilingüe desde muy pequeña y desarrolló un profundo amor por la literatura. Además, en la familia tenían la costumbre de pasar horas leyéndose en voz alta unos a otros. Muy pronto comenzó a escribir y a publicar pequeños relatos, escritos en inglés, que fueron publicados con cierta frecuencia por la revista infantil de cabecera de sus hermanos y ellas, Saint Nicholas. También publicó en Vogue y en The Craftsman. Muchos de estos artículos han sido recogidos en el libro editado por Emilia Cortés.

El diario inédito de juventud de Zenobia también da cuenta de la determinación, la disciplina y el carácter práctico de su autora. No lo comenzó por propia voluntad, sino a instancias de su madre, con el objetivo de consignar las acciones provechosas e inútiles que había realizado a lo largo del día. Esta distinción la realiza Zenobia añadiendo el símbolo + a las acciones reprobables de una jovencita burguesa cuyo pecado más recurrente era llegar tarde al desayuno. Las buenas acciones (escribir a sus tías, comprar sellos, coser botones a una falda...), las subraya para poder hacer el balance entre lo bueno y lo malo. En sus primeras entradas, el diario es una mera enumeración telegráfica de los hechos del día a día, pero poco a poco va cobrando peso literario y es ilustrativo de sus lecturas, sus actividades cotidianas y su asistencia a eventos de todo tipo. Según su editora, compone un fresco de la vida social en la sociedad estadounidense de comienzos del siglo XX, explica la editora del libro.

Zenobia no hizo el bachillerato, ni sus padres ni ella misma lo consideraron necesario, pero años después fue profesora en las universidades de Maryland y de Puerto Rico. "Eso demuestra su valía" y echa por tierra las teorías de quienes opinaban que no ea más que "la secretaria y la enfermera de Juan Ramón", defiende Cortés.

Otros, conscientes del talento de Zenobia, opinan que podría haber llegado mucho más lejos como escritora e intelectual si no se hubiera dedicado por completo a Juan Ramón y a su obra. Sobre todo, sorprende a muchos que una mujer independiente como ella, pionera del feminismo en España y miembro destacado del Lyceum Club Femenino, consagrara su talento a alentar el de su marido. Pero, como recuerda Cortés, ella misma lo explicó con estas palabras: "Como no me casé hasta los veintisiete años, había tenido tiempo suficiente para averiguar que los frutos de mis veleidades literarias no garantizaban ninguna vocación seria. Al casarme con quien, desde los catorce, había encontrado la rica vena de su tesoro individual, me di cuenta, en el acto, de que el verdadero motivo de mi vida había de ser dedicarme a facilitar lo que era ya un hecho y no volví a perder el tiempo en fomentar espejismos".

"De Juan Ramón Jiménez queda material inédito como para dedicarle otra vida", lamenta su heredera, "pero al menos me queda la satisfacción de que, con este libro, hemos terminado de publicar toda la obra de Zenobia". Próximamente, verá la luz Monumento de amor, un proyecto inacabado de Juan Ramón Jiménez con el que pretendía dejar constancia del profundo amor que se profesaban.

Zenobia Camprubí. Diario de Juventud. Escritos. Traducciones llega tras otros dos libros recientes sobre el universo JRJ editados por la Fundación José Manuel Lara: Por obra del instante, que recogía las entrevistas concedidas por Juan Ramón, y Marga, el diario inédito de la artista que se suicidó por amor al poeta.

La publicación de este nuevo libro coincide con la exposición Zenobia en primera persona en el Museo de la Autonomía de Andalucía en Coria del Río (Sevilla), organizada por el Centro de Estudios Andaluces. En consonancia con el libro, la muestra reivindica la personalidad y la obra de Zenobia a través de 200 documentos, objetos personales, fotografías y publicaciones. En 2016, año en que se conmemora el 60.° aniversario de su muerte, la exposición viajará por distintas ciudades españolas.

@FDQuijano