Image: Luces y sombras del Día de las Librerías

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Letras

Luces y sombras del Día de las Librerías

Nuria Azancot / Daniel Arjona
Publicada

Tipos Infames, la librería-vinacoteca de Madrid

Hoy, 30 de noviembre, se celebra en toda España el Día de las Librerías, con horarios más amplios, descuentos de un 5 por ciento, presentaciones y charlas de autores cómplices, pero también con tantas sombras como certezas: por falta de subvenciones, la CEGAL (Confederación del Gremio de Libreros) no cuenta con datos actualizados de sus asociados, 3.100 librerías, que están sufriendo el recorte de las compras institucionales del Ministerio de Cultura, Autonomías y Universidades, y el descenso del lector ocasional. El esfuerzo de nuestros libreros es ejemplar ya que la mayoría intenta sobrevivir reinventándose. El Cultural toma el pulso del sector a través de una librería tradicional (Estvdio), una gran superficie (El Corte Inglés), una alternativa (Tipos Infames) y otra que es un poco de todo y también digital (Casadellibro.com).

Fernando Valverde, presidente de CEGAL, lo tiene claro: no son buenos tiempos para las librerías, pero no sólo podían ser peores sino que hay motivos para la esperanza, ahora que, como escribe Aute en su web, "en estos tiempos de naufragio, el único bote salvavidas válido serían los libros". Por eso, a su juicio, no es tan significativo el número de las librerías cerradas el último año -apenas un dos por ciento de un total de 3.500, de las que 3.100 pertenecen a CEGAL mientras que otras se dedican al libro de texto o son solo papelerías-, como "su carácter emblemático". Hablamos de las madrileñas Rumor, La Regenta, El Tragaluz, El Aventurero, Fuentetaja, y de la barcelonesa Áncora y Delfín, la burgalesa Mainel, la jerezana Colomer, o La Victoria de Plasencia.... aunque sus ausencias las compensen recién llegadas -"pero menos"- como la Central de Callao. Otras, como Ágora (Palma de Mallorca), tuvieron que cerrar cuando las ventas descendieron un 40 por ciento mientras que Michelena (Pontevedra) se rindió cuando las ventas se desplomaron un 70 por ciento. Y eso que lo intentaron todo para sobrevivir, como Manuel Martínez, propietario de la Librería General de Arte Martínez Pérez de Barcelona, obligado a cerrar un establecimiento inaugurado en 1890 por su bisabuelo y que había abierto sus puertas a Picasso, Gaudí, Miró, Dalí o Tàpies. En una situación similar se encuentra ahora, por ejemplo, Robafaves (Mataró), en la que han crecido literariamente muchos escritores del extrarradio barcelonés. Se dice que están cerrando, y al llamar salta insistente el contestador, quizá (ojalá no) porque no ha tenido éxito su idea de recurrir al lector: a finales de julio su gerente, Esteve Guardiola, intentó conseguir 250.000 euros a través del mecenazgo popular.

Otros, como Dédalus (Madrid) nos confirman que siguen "subsistiendo. ¿Ejemplares vendidos? No tenemos forma de hacer balance, cada día es una nueva aventura". Con todo, lo peor es lo que no se ve, cómo ha disminuido el número de empleados en al menos un diez por ciento por culpa de los Eres, "especialmente en las grandes librerías, las más afectadas por la falta de compras institucionales", apunta Valverde.

Los datos son elocuentes: las ventas este año han caído un 4'5 por ciento y en la última década el descenso supera el 15 por ciento.El Ministerio de Cultura habla incluso de un 18 por ciento, aunque se siguen creando nuevas librerías que apuestan por dinamizar su ciudad, generalmente con éxito, aunque el primer problema del sector sea la opacidad: nadie quiere dar cifras.

CEGAL se aferra a que hasta octubre no ha recibido una subvención ministerial que esperaban desde febrero, por lo que no han actualizado sus datos y nos remiten al Ministerio de Cultura. Allí se confirma que en 2010 la facturación de libros bajó un 7 por ciento, que en 2011 volvió a descender otro 4'1 y que "a precios contantes el descenso acumulado en la última década es del 18'1 por ciento". A riesgo de aburrir al lector, la facturación retrocedió en 2011 hasta los 2.772.34 millones de euros, y un total de de 199'8 millones de ejemplares vendidos, lo que supone que en los últimos cinco años se ha registrado una bajada del 11'2 por ciento en términos de ingresos y del 20'3 en el de unidades vendidas.

La librería tradicional, en alza

Los datos del Ministerio confirman que el lector tradicional ha vuelto a las librerías tradicionales, que en 2011 condensaron el 55'5 por ciento de las ventas, con una facturación de 1.537,8 millones de euros (1.498,4 millones en 2010), mientras que los hipermecados, con 274,1 millones factirados, bajaron por segundo año consecutivo al menos un 5 por ciento y el quiosco sigue precipitándose a la nada, con un descenso del 30'1 por ciento y una facturación de 129'4 millones de euros, la más baja de las últimas dos décadas, a pesar de que editoriales como RBA se crearon a partir del éxito de las ventas en quioscos.

Pero si hay una librería ejemplar, tradicional y de fondo, es Estvdio (Santander), fundada en 1949 por Dionisio García Barredo, y que hoy dirige su nieto Ignacio, que se une al Día de las Librerías porque "es una fiesta de los clientes". Con casi media docena de locales en Cantabria y una editorial de temas santanderinos, García Barredo no da cifra de ventas "porque el año no está cerrado y es difícil calcular los libros vendidos". Es otro librero opaco, pero reconoce que lo que ha cambiado es la filosofía del comprador, porque el libro ya no es "un producto de consumo". Han desaparecido, dice, los lectores ocasionales y vuelven a dejarse notar los de toda la vida. "Los bestsellers se siguen vendiendo muy bien pero las cifras no tienen nada que ver con las de años pasados, creo incluso que han podido perder entre un 25 y un 30 por ciento, y aun así siguen siendo los más vendidos". Por eso Estvdio apuesta por el servicio, porque el cliente se sienta a gusto y encuentre el libro que necesita, si no de inmediato, en menos en una semana, y en un espacio grato y acogedor: "Tenemos más de 400.000 referencias reales y disponibles, así que apostamos por fidelizar al lector, y por actividades que capten su atención pero no lo distraigan. Lo otro, lo de las comidas y los bares resulta muy publicitario, pero no tiene que ver con nuestra labor de asesorar y con recuperar el libro deseado".

La gran superficie

Las librerías pequeñas, las de toda la vida, se ganan un hueco en nuestro corazón pero, no olvidemos que las grandes cadenas comerciales, como Carrefour o el Corte Inglés aportan una importante suma de lectores. El pasado año, por ejemplo, los hipermecados facturaron 274'1 millones de euros, un 5'4% menos que el año anterior. El responsable de compras de libros de El Corte Inglés, Juan José Ginés, afirma que su red de librerías, con 89 establecimientos diseminados por toda la geografía hispana es, la primera en ventas físicas del país -"y también queremos serlo en digital".

Ginés recuerda que "históricamente el sector ha gozado de una enorme estabilidad. Nunca hubo grandes incrementos en ventas ni tampoco nos afectaban en gran medida las crisis económicas. Ahora bien, esta crisis no es comparable con las anteriores. Tanto por su dureza como por su duración. Además hay que añadir que la entrada en juego del libro digital ha abierto una puerta muy peligrosa a la piratería".

Desde El Corte Inglés destacan que tienen en marcha hace ya años un programa de formación específica y continua para sus libreros pero también son conscientes de que su cuidada cadena de librerías sufrirá el embate del ebook: "El volumen de negocio en el mundo físico se irá reduciendo poco a poco a favor del digital, pero el libro como objeto aún le queda tiempo. El gran reto es la convivencia de los dos formatos y ver en qué medida ambos pueden confluir y complementarse. El futuro del libro se presenta apasionante".

Alternativa de moda

La librería de moda ahora mismo en Madrid, en dura lid con la recién abierta Central de Callao se llama Tipos Infames. Ambas comparten además la apuesta por empotrar un bar en la librería para hacer más atractiva su oferta y para apuntalar unos ingresos por venta de libros de incierto futuro. Así, en el local de Malasaña se venden libros pero también puedes leerlos en sus tranquilas mesas acompañado de un buen vino, conocer en persona a los autores que se acercan por alguna de las numerosas presentaciones que organizan o admirar sus exposiciones temporales. La relación de beneficios del negocio es de un 70/30 por ciento a favor de la librería frente al bar, lo que da para cuadrar cuentas y ya. "Dejamos nuestros tres trabajos anteriores para autoemplearnos, y hoy en día volveríamos a hacerlo, aunque trabajemos el doble y ganemos la mitad".

Alfonso Tordesillas, Gonzalo Queipo y Francisco Llorca, los tres tipos infames imaginaron su local en 2007 durante una partida de billar que "se nos fue de las manos" y en octubre de 2010, tras sortear infinitos trámites a golpe de "autoempleo, mucho esfuerzo y apoyo familiar", abrieron su local de libros y vinos. Así, al arrancar en plena crisis "el consumo no ha sufrido significativas variantes respecto a lo que fueron los ingresos iniciales. La trayectoria de Tipos Infames no es muy larga para poder acusar bruscas subidas o bajadas. En los dos años que llevamos abiertos hemos tenido la suerte de irnos asentando progresivamente". Tipos infames, aunque tienen una potente web de venta de libros físicos donde además da buena cuenta de todas sus charlas y actividades, no vende ebooks.

La Digital

El desembarco en España de Amazon.es fue un terremoto acompañado de nuevo por la opacidad: ha transformado el mercado pero, como la empresa tributa en Luxemburgo y no tiene que responder a la legislación española, no hay dato alguno de sus cifras de facturación mientras se aprovecha, según muchos libreros tradicionales, de "ventajas fiscales con las que todos soñamos". Cegal, en cambio, atribuye esa opacidad a que a Amazon "le ha ido en España mucho peor de lo que esperaba, peor incluso que en Italia".

Quizá por eso, Casadellibro.com se ha convertido, en palabras de su responsable, Xavier Solà, "en la librería digital líder". Tampoco da datos de facturación, pero asegura que con Internet y el libro electrónico los hábitos de lectura están cambiando a un ritmo vertiginoso y habla de más de 7'5 millones de usuarios únicos al mes. "Está claro que somos una referencia para quien busca ebooks en castellano por nuestro catálogo de más de 66.700 títulos y porque nuestra solución les permite comprarlos de manera muy sencilla, descargarlos y leerlos en casi todos los e-readers del mercado". Lo malo es que el mercado de ebooks sólo representa algo más del 1% del mercado total en España. "Esto significa que hay aún un enorme potencial de crecimiento", dice Solà, que apuesta por su reader y su editorial digital, Tagus, y que confiesa que son conscientes de que el lector exige libros de calidad a precios muy asequibles, "entre 1,49 y 4,99 euros. Algunos de los títulos publicados en este nuevo sello editorial se encuentran entre los 10 ebooks más vendidos y el volumen total de ventas aumenta de manera constante. Hoy pueden encontrar libros digitales un 60% más económicos que hace tan solo un año".

La librería extranjera de...

Antonio Muñoz Molina: McNally Jackson (Nueva York)."Una librería independiente y próspera en el Soho neoyorquino. Con una gran selección de literatura en español, máquina expendedora de libros impresos al momento y llevada por gente muy militante de la literatura, como el uruguayo Javier Molea. Da mucha alegría".

Manuel Borrás: Daunt Books (Londres). "Aquí se distingue el grano de la paja y el librero aplica un criterio de excelencia, que mezcla viejo y nuevo, ediciones raras, periféricas y exquisitas".

Rosa Montero: Ateneo Gran Splendid (Buenos Aires). "Un maravilloso espacio que antes fue teatro, un lugar bellísimo donde perderse entre montones de libros. Además, allí conocí a Maitena".

Andrés Trapiello: Linardi y Risso (Montevideo). "En Uruguay descubrí un impresionante espacio arquitecténico, clásico y moderno, de exquisito buen gusto, con un fondo que combinaba libro viejo y nuevo. Una gran librería y la más bonita que he visto".

Juan Bonilla: Art Library (Boston). "Tienen todos los libros que alguna vez he buscado y nunca he encontrado y unos catálogos excepcionales, sin fronteras. Es, además, una excelente galería".

Ángela Vallvey: Albatros (Ginebra). "La lleva Rodrigo Díaz Pino, un peruano increíble que se hizo con ella por un préstamo de Banca Alternativa. Es centro de reunión de latinos. Una librería llena de historias".

Lorenzo Silva: Strand (Nueva York). Es una librería alucinante. Enorme, con libros nuevos y de segunda mano que la gente va allí a vender. Yo soy maniático de muchos temas, como la II Guerra Mundial y allí solvento todas mis manías y lleno una maleta de libros.

Ángeles Caso: FNAC de la calle Rennes (París). "Aún recuerdo un viaje a París en los primeros 80 cuando me deslumbró la FNAC de la calle Rennes con tantos libros bien organizados y tan apetecibles. No existían lugares semejantes entonces en España".

Fernando Aramburu: Schmorl und von Seefeld (Hannover). "Muy bien surtida en sus dos pisos y sótano, con rincones que adoro: el de biografías, el de clásicos, el de libros extranjeros y el de lo que en Alemania se llama lírica. El sótano es un paraíso de discos de todo el mundo, partituras, calendarios, audiolibros..."

Antonio Orejudo: Blackwell's (Oxford). "Lo tiene todo en lengua inglesa, sobre todo de clásicos y crítica literaria, los temas que persigo".


Librerías especializadas

Altaïr (Madrid). Los viajes, pero también la antropología y la Naturaleza llenan las estanterías de Altair. Con más de 50.000 títulos, presume de ser una de las mayores librerías de viajes del mundo. Imprescindible su selección de libros de importación.

Antinous (Barcelona). De temática gay, lesbiana, trnasexual y bisexual, Antinous es la referencia y punto de encuentro para estas comunidades en la Ciudad Condal. A su extenso fondo suma DVDs, y todo tipo de complementos. Y es también café.

Casa Anita (Barcelona). Casa Anita es un paraíso para los más pequeños lectores, no sólo por las posibilidadades de lectura que abre para niños y jóvenes sino también por su constante convocatoria de contacuentos, talleres y todo tipo de actividades en torno al libro.

Ecobook (Madrid). En una pequeña calle peatonal frente al antiguo cuartel de Conde Duque nos encontramos con esta librería dedicada al 100% al mundo de la Economía y la Empresa. Libros nacionales y extranjeros y una sección de ofertas con ejemplares descatalogados o editados fuera de Españ. Y serios descuentos.

El Buscón (Madrid). La referencia en Filosofía: Metafísica, Lógica, Filosofía de la Historia, Historia de la Ciencia... Leibniz y Kant, Kuhn y Popper, Debord y Derrida conviven en sus naqueles, atestados de conceptos, silogismos y sofismas.

Graphibook (Madrid). Toda la grandeza de la fotografía, con su historia y técnicas, sus grandes creadores y sus obras fundamentales. Y volúmenes dedicados al diseño gráfico,la publicidad y la ilustración.

Marcial Pons (Madrid, Barcelona). Como dijo un ilustre abogado, hay que ir a Marcial Pons para descubrir qué compra el abogado contrario. Un fondo de Ciencias Jurídicas de categoría: 100.000 títulos.

Nostromo (Sevilla). Leer y jugar, tal es la divisa de Nostromo, librería que se aplica al rol, el cómic y a la literatura y el cine fantástico. Desde videojuegos a juegos de mesa, cartas magic, etc. Centro neurálgico del frikismo sevillano.

Ocho y Medio (Madrid). Con dedicación exclusiva al séptimo arte y junto a la principal concentración de salas de V.O. de la capital, es de visita obligada para cinéfilos y aficionados. Medio millar de títulos y fondo de materiales audiovisuales.

Tirant lo Blanch (Valencia). Las Ciencias Sociales son el punto fuerte de los tres locales valencianos de Tirant con 25 años de historia a sus espaldas. Es además activa editorial con más de 1.000 títulos en catálogo.

Yorick (Madrid).Con diez años de historia a sus espaldas, Yorick es parada y fonda gozosa para el amante de los libros en torno a las artes escénicas. Libros, discos, videos y grabaciones. Y un fondo de más de 300 editoriales.