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Letras
El gremio del libro digital se siente agraviado por la subida del IVA
Podría pasar de un 18 a un 21 por ciento en ebooks mientras que, a la espera del Consejo de Ministros, parece que el Gobierno mantendrá el 4 por ciento en el libro de papel
Sin embargo, el libro digital, cuyo IVA estaba en un 18 por ciento y para el que los editores han pedido reiteradamente la igualación con el papel, pasará al 21 por ciento. "Esa es nuestra batalla en estos momentos, que consideren libro también al ebook porque hasta ahora está considerado prestación de servicio", ha añadido Ávila, quien también ha recordado que es Europa la que debe tener la última palabra en este tema.
Los editores de este negocio neonato no viven con tanta calma el agravio. Al contrario, Twitter daba cuenta esta mañana de la "injusticia" que padecían los ebooks y de cómo la subida podría hacer crecer a la piratería. Así opina David Sánchez, cofundador de 24Symbols, una plataforma para lectura de ebooks que cuenta ya con 65.000 usuarios: "La subida complica todavía más la rentabilidad del libro digital, que todavía está por crear. Más aún con la existencia de plataformas nacionales operando en Luxemburgo con un 3 por ciento. Teniendo nosotros un 21 por ciento es imposible que podamos competir. Esto nos obliga a tener que operar desde fuera, algo que en nuestro caso, y con nuestro volumen de ingresos, no nos podemos permitir. Están matando un negocio antes de que nazca", protesta en referencia a gigantes como Amazon.
En opinión de Sánchez, todo el sector del libro digital está actuando contra la piratería limitando al máximo los precios, pero esta es una variable que difícilmente puede ajustarse más. Tal vez, aporta el editor, el sistema de suscripciones pueda ser su baza, pero no será suficiente para obtener un nivel competitivo. Además, recuerda, el ministro había prometido la igualación.
También enfadada, la escritora Cristina Fallarás, directora de la web sigueleyendo.es, que ofrece un modelo pionero en la edición de libros digitales, considera la medida "una barbaridad", máxime en un momento en el que los editores no han reparado en esfuerzos para que el ebook sea un producto "mucho más popular y para que las tabletas puedan convertirse en un canal de acceso a la cultura en un momento difícil como el presente". Además, no entiende cómo el Gobierno no considera todavía el libro digital como un bien cultural. "No es un objeto presuntuoso, es cultura y esta medida es un golpetazo al esfuerzo que estamos haciendo para que salga adelante. Yo estoy vendiendo libros a un euro, no puedo bajarlos más".
La crítica de Fallarás va más allá. A su juicio, el gobierno demuestra una total falta de cultura y conocimiento al no tratar al digital como al libro en papel: "De la misma manera que no son capaces de tuitear, no tienen ni idea de lo que está pasando en la industria del libro, que para ellos es lo último". La falta de unión y representación del sector no ayuda a la situación, continúa la escritora, que cree que una de las taras del libro digital es que en la mayor parte de los casos nace en los mismos sitios donde había libros en papel, aunque este no es el caso de Sigueleyendo. "El problema es a quién dirigirnos. Uno puede iniciar una reivindicación si tiene interlocutores, pero como estos no consideran que el ebook sea de primera necesidad, nos encontramos solos", concluye.
Antonio Quirós, consejero delegado de la plataforma de distribución y edición Luarna coincide con sus colegas en que el libro digital debe ser un producto asequible, pero hasta cierto punto: "Nuestra filosofía es que el libro tiene que ser algo muy barato. Nosotros los vendemos a una media de cuatro euros y es cierto que en ese segmento el peso del IVA es poco significativo, pero lo ideal sería tener el 4 por ciento para gozar de una competencia neutra y, además, abaratar un producto que es un bien cultural".
Por su parte, el portal B de Books, el sello digital de Ediciones B y uno de los líderes del sector, ya ha anunciado que no subirá el precio de sus libros digitales a pesar del aumento del IVA. La editorial, confirma su director, Ernest Folch, asumirá este coste extra en lugar de repercutirlo sobre el lector en coherencia, abundan, con "el compromiso de fomentar el rápido crecimiento que está disfrutando el libro digital en nuestro país y manteniendo la filosofía de cercanía con el lector". Para Folch, la medida del Gobierno es "nefasta" y está hecha por alguien que desconoce profundamente en qué consiste este mercado: "Además, es sumamente peligroso porque la primera consecuencia será el crecimiento de la piratería en un momento de crisis, porque la gente no va a dejar de leer, sino que buscará nuevas formas".
Para B de Books no acaban aquí los males de la subida del IVA, añade Folch que creará "decepción y frustración" en el público y ralentizará un mercado que es bueno para toda la industria, justo ahora que había indicios de aceleración, como ellos mismos han venido notando. "Puede ser un frenazo -continúa el editor- y la industria del libro no debe pensar que ha salvado los muebles con el mantenimiento del papel al 4 por ciento. La subida en el libro digital es tan mala que el sector no se verá compensado".
Sobre la posible falta de unión entre los empresarios del papel y del digital, Folch resuelve que Ediciones B lleva mucho tiempo abogando por la equiparación de ambos formatos para preservar el libro como bien cultural y dinamizar el mercado emergente de los ebooks. En su caso, esa dinamización pasa por vender libros que no superan, ni superarán, los 9,99 euros: "Tiene que haber unos precios dinámicos y estamos convencidos de que esto aumentará el consumo del libro". A Amazon, le restan importancia: "Son un actor más, un punto de venta que está moviendo el sector como lo hace La Casa del Libro o la Fnac".
Enfado en otros campos de la cultura
Ante el incremento del IVA anunciado por el Gobierno para las entradas de los espectáculos culturales, del actual 8 por ciento a un tipo del 10, la Federación de Cines de España (FECE), representante del 80% de las salas de cine de España, ha recalcado que esta decisión es un "grave error que causará mas daño que beneficio". Además, han considerado la medida como un empujón más para el cierre de las salas, el empeoramiento del ya maltrecho tejido empresarial y la pérdida de muchos puestos de trabajo.Según explica la Federación, su sector se ve afectado por los recortes presupuestarios que "penalizan especialmente a la producción de películas españolas y por la no aplicación de la Ley Sinde-Wert con la intensidad requerida, creando una competencia desleal difícilmente asumible". Todo ello, a su juicio, "enmarcado dentro de un cambio tecnológico, el cine digital, asumido con el esfuerzo empresarial privado sin ningún tipo de ayudas públicas". Por eso afirman que "con la subida del IVA se penaliza y se agrede al consumo, obligando a una subida de precio de difícil encaje en el mercado, y se genera desconfianza en el sector empresarial, contradiciendo una de las máximas electorales del Gobierno actual".
"El incremento de recaudación por IVA en las entradas de cine causará mas daño que beneficio a un sector cultural generador de empleo y riqueza como es el cine. Si las industrias creativas y del conocimiento deben ser motor económico para superar la crisis, como anuncia el propio Gobierno, está medida producirá el estancamiento y la desaparición de muchas de ellas", plantea. Por último, la FECE subraya que el sector empresarial de salas de cine espera que el Gobierno "recapacite y vea realmente cuales son las necesidades del empresariado para que crezca la producción y se genere riqueza en nuestro país".