Image: Max, un dibujante en el lugar del sueño

Image: Max, un dibujante en el lugar del sueño

Letras

Max, un dibujante en el lugar del sueño

La Fundación Luis Seoane ofrece un recorrido por el trabajo más reciente del dibujante, de una potente carga onírica

9 junio, 2009 02:00

La pesadilla, 1998

ELCULTURAL.ES
La Fundación Luis Seoane expondrá a partir de este viernes la muestra Hipnotopía, en la que el dibujante Max ofrece un recorrido por su trabajo más reciente, por sus gustos y obsesiones. El título de exposición alude a dos vocablos griegos, hypnos "sueño" y topía "lugar": el lugar del sueño. Las ilustraciones presentes en la exposición poseen un marcado tono onírico y están llenas de curiosas referencias, como el dibujo que homenajea al famoso cuadro de Johann Heinrich Fössli, del que existen cuatro versiones del propio pintor o los guiños al psicoanálisis, e incluso ilustraciones que muestran los gustos literarios y pictóricos del artista: desde Osamu Tezuka y su Astro Boy, hasta Chesterton, pasando por Buñuel, Robert Graves, Tardi, Picasso o Durero. Sobre una obra de este último, la famosa "El caballero, la muerte y el diablo", Max realiza una serie de dibujos para ilustrar el libro "Un perro en el grabado de Durero titulado El caballero, la muerte y el diablo, editado por Media Vaca con texto de Marco Deveni, presentes en la muestra.

Hipnotopía recoge asimismo varios ejemplos del Max cartelista realizados para diferentes festivales de todo tipo, como el de jazz de Mallorca, ilustraciones para la prestigiosa The New York Book Review, cómo no, dibujos pertenecientes a sus últimas obras como artista de cómic, como los de El prolongado sueño del señor (Premio al Mejor Guión en el Salón del Cómic de Barcelona ) o su famoso personaje Bardín el Superrealista. Además, la exposición cuenta con ejemplos de uno de los trabajos más curiosos de Max, de carácter singular en nuestro país en lo que a difusión de la filosofía en España se refiere: las ilustraciones de la colección "Filosofía para profanos", de Tàndem Edicions, una serie de libros en los que la profesora de filosofía Maite Larrauri introduce al lector en los aspectos básicos de los más importantes filósofos de nuestro tiempo, como Simone Weil, Friedrich Nietzsche o Gilles Deleuze. Una muestra más de la capacidad de Max para traducir en imágenes el universo que nos rodea y la percepción del mismo, ya sea consciente o subconsciente.

Max es el nombre por el que tanto los aficionados al cómic en general como a la ilustración en particular conocen a Francesc Capdevila (Barcelona, 1956), uno de los autores más importantes de nuestro país, y uno de los pocos que, partiendo de una obra como dibujante y guionista o dibujante a secas, ha dado el salto a la ilustración.

Tras la pista de Crumb
La trayectoria de Max da comienzo en la década de los setenta, en la que su obra se vería influenciada por el underground norteamericano, especialmente por Robert Crumb. Entre finales de los años setenta y principios de los ochenta, se produciría un momento histórico para el cómic en España, tanto por su nivel de desarrollo en el entorno nacional e internacional como por el número de autores y de revistas especializadas existentes en el mercado, como Cimoc, Rambla, o Totem, una de las primeras revistas de cómics de época de la Transición española. Sin embargo, sería a través de la revista El Víbora de Ediciones La Cúpula, donde se daría a conocer uno de los más famosos personajes de Max, Peter Pank, un personaje inspirado en el Peter Pan de Disney, más que el de J.M. Barrie, en cuyo mundo los niños perdidos son punkies que consumen anfetaminas, los malvados piratas son rockers, etc; una traslación que se haría con un gran número de fieles seguidores gracias a una mezcla de sexo y violencia sin censura alguna . De este modo, junto a otros personajes como Makoki de Gallardo y Mediavilla, la obra de Max se enmarcaría dentro del underground español, más conocido como "línea chunga".

Tras publicar una serie de álbumes dedicados a Peter Pank, el trabajo de Max evolucionaría hasta enmarcarse dentro de lo que se conoce como "línea clara", un estilo que ya no abandonaría. Desde entonces, y durante el resto de la década de los noventa, continuará realizando trabajos sin un personaje fijo, para finalmente dedicarse, casi por completo, a la ilustración (si bien nunca dejaría del todo el cómic).

Uno de los aspectos más importantes de la trayectoria de Max es la publicación en 1995 de la revista alternativa Nosotros Somos Los Muertos, coeditada con Pere Joan. La aparición de Nosotros Somos Los Muertos se produjo a raíz de la indignación que suscitaría el conflicto de los Balcanes en Max y sus colaboradores, así como el estupor que le produce la pasividad de la opinión pública y de la sociedad en general al respecto. La revista tuvo unos comienzos difíciles debido a la negativa por parte de varias editoriales de publicarla, lo que no impidió que el primer número apareciese como fanzine en el Salón del Cómic de Barcelona. Gracias a esto, varios autores se interesaron por la misma dado su carácter subversivo y al especial tratamiento de temas políticos, sociales, etc. La revista contaría con colaboraciones de grandes autores como Art Spiegelman o David Mazzucchelli, e incluso introduciría por vez primera en nuestro país a autores tan conocidos hoy en día como Lewis Trondheim.

Tras las la edición del número 15, la revista desaparecía definitivamente. Sin embargo, la colaboración entre Max y Pere Joan continuaría dando sus frutos a través de la editorial Inrevés donde verían la luz colecciones como Mediomuerto y Bueno & Raro.

Hoy en día, Max es uno de los ilustradores españoles más importantes a nivel internacional. Sus trabajos incluyen libros para adultos y público infantil, revistas, carteles, portadas de discos... e incluso, portadas para la prestigiosa The New Yorker Magazine (famosa, entre otras muchas cosas, por sus ilustraciones de portada). En 1997 se le concedió el Premio Nacional de Ilustración del Libro Infantil y Juvenil, y en 2007 I Premio Nacional de Cómic.