Un agente de policía lleva en brazos a una superviviente de la tragedia de Aberfan.

Un agente de policía lleva en brazos a una superviviente de la tragedia de Aberfan. Mel Parry

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Crítica de 'La oficina de premoniciones', de Sam Knight: predecir la tragedia para salvar el mundo

El psiquiatra John Barker imaginaba un centro con el que se podía contactar si alguien tenía un presentimiento acerca de una catástrofe.

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El 21 de octubre de 1966, Lorna Middleton despertó con sensación de ahogo, dejando tras de sí melancolía y un presentimiento de fatalidad inminente. Tras toda una vida experimentando premoniciones, Middleton reconoció las señales. Algo terrible se avecinaba.

Un agente de policía lleva en brazos a una superviviente de la tragedia de Aberfan.

Un agente de policía lleva en brazos a una superviviente de la tragedia de Aberfan. Mel Parry

La oficina de premoniciones

Sam Knight

Traducción de Regina López Muñoz
Errata Naturae, 2026
240 páginas. 22,50 €

Unas horas más tarde, los trabajadores de un vertedero de escombros de carbón en el sur de Gales observaron con horror cómo la torre de escombros de 34 metros de altura se precipitaba montaña abajo hacia el pueblo de Aberfan: miles de toneladas de lodo y rocas se abalanzaron sobre la escuela. Eran poco más de las diez de la mañana y las aulas estaban repletas de alumnos. Cuando una ola de escombros de nueve metros impactó contra el edificio, quedaron sepultados vivos. 144 personas murieron ese día. 116 eran niños, la mayoría de entre 7 y 10 años.

Entre los miles de personas que acudieron a Aberfan tras la catástrofe se encontraba John Barker, un psiquiatra fascinado por lo sobrenatural. Allí oyó hablar de niños cuyos sueños y dibujos, en los días previos al desastre, parecían predecir la tragedia. Se preguntó si esas intuiciones podrían haber evitado la catástrofe, si conocer y recopilar tales premoniciones podría prevenir otro Aberfan.

Ampliando un artículo de The New Yorker de 2019, La oficina de premoniciones, Sam Knight (Londres, 1977) entrelaza el quijotesco intento de Barker por poner en práctica esa idea con una historia de la clarividencia que se remonta a Sócrates. Es un ensayo a la vez elegante y excéntrico, que captura con precisión ese breve momento de la década de 1960 en el que la percepción extrasensorial estuvo a punto de ser aceptada por el público general. También es sutilmente aterrador, un recordatorio de que incluso aquellos que pueden ver el futuro no tienen esperanza de escapar de él.

Para Barker, las premoniciones eran algo secundario. Su trabajo principal se desarrollaba en el Hospital Shelton, un manicomio victoriano utilizado como vertedero de personas consideradas no aptas para vivir en sociedad. Al llegar a Shelton, Barker emprendió una campaña de modernización.

Cuando sus reformas se estancaron, se refugió en la investigación poco convencional, centrándose en la terapia de aversión, en la que se utilizaban descargas eléctricas para combatir el alcoholismo, la infidelidad y el travestismo. La profecía no era para él un salto de gigante.

Barker aprovechó sus contactos en The Evening Standard para recabar visiones sobre el desastre. Encontró 22 creíbles, incluida la de Middleton. Tras esta investigación, The Standard contrató a Barker para crear una "Oficina de Premoniciones" permanente que catalogara las predicciones y comprobara cuántas se cumplían. Los directivos del Standard lo vieron como una forma original de vender periódicos. Barker, en cambio, lo consideró su oportunidad de salvar el mundo.

Sam Knight.

Sam Knight. Errata Naturae

"Quería un instrumento lo suficientemente sensible como para captar presentimientos de otro modo indetectables", escribe Knight. "Imaginaba la Oficina de Premoniciones como un centro de información al que el público podría escribir o telefonear si experimentaba alguna premonición, especialmente las relacionadas con futuras catástrofes". Con el tiempo, la Oficina se convertiría en un banco de datos para los sueños y visiones de la nación – "premoniciones colectivas", como las llamó Barker más tarde– y emitiría alertas basadas en las percepciones recibidas.

La iniciativa era ambiciosa, pero no sin precedentes. Knight considera que la Oficina forma parte de la antigua tradición de intentar comprender el caos y el horror de la vida. Su prosa fluye con la rapidez del mercurio y no desperdicia ni una palabra. Con gran destreza, explora teorías históricas sobre la percepción, el tiempo, la muerte y el miedo, y descubre que la premonición es más común en tiempos de adversidad y terror.

Knight no desperdicia ni una palabra y, con gran destreza, explora teorías históricas sobre la percepción, el tiempo, la muerte y el miedo

En 1967, Barker y el personal del Standard comenzaron a clasificar las predicciones en categorías como 'Realeza', 'Carreras', 'Incendios' y 'Desastres'. Una vez categorizadas, intentaban relacionar las tragedias que aparecían en la página de las noticias con las profecías de sus archivos.

Junto con Alan Hencher, un empleado de correos cuyas migrañas parecían presagiar desastres, Middleton se convirtió en la mejor fuente de Barker. Recibía con júbilo sus predicciones acertadas. Cuando Bobby Kennedy fue asesinado tras meses de advertencias sobre el peligro que corría su vida, Barker lo consideró su mejor trabajo.

Si bien a veces tenían que forzar las cosas para que las noticias encajaran con lo que Middleton y sus colegas imaginaban, Barker no veía ningún problema. Estaba eufórico con el éxito de sus "visionarios" estrella y esperaba recorrer el país en busca de más como ellos. Creía que la clarividencia era tan común como ser zurdo. No importaba que las premoniciones rara vez fueran útiles, advirtiendo de que un tren descarrilaría en algún lugar o que un avión se estrellaría en algún momento. Barker creía haber descubierto algo cósmico.

Cuando Hencher y Middleton predijeron que Barker moriría pronto, el psiquiatra intentó tomárselo con calma, considerando esta aterradora posibilidad como una nueva oportunidad para recopilar datos. Escribió un memorándum titulado "Algunas predicciones interesantes y una posible sentencia de muerte". Pero a medida que el experimento se prolongaba, el trabajo lo abrumaba y las condiciones en Shelton se volvían insoportables, Barker cayó en la desesperación. Soportó un viaje miserable a Estados Unidos para promocionar su libro Asustado de muerte, y la predicción de su fallecimiento se convirtió en certeza. Dieciocho meses después de la fundación de la Oficina, sufrió un ictus y murió.

Las predicciones de los videntes de Barker resultaron acertadas, pero no le ayudaron a evitar su destino. Había esperado usar la Oficina para cambiar el futuro, pero no lo logró en absoluto. Según Knight, solo el 3% de las predicciones de la Oficina se cumplieron. No se obtuvieron datos útiles ni se previno ninguna tragedia. Pero eso no significa que no valiera la pena intentarlo.

"Le atribuimos significado a la vida como una forma de controlar nuestra existencia", escribe Knight. "Hace que la vida sea soportable. La alternativa es aterradora". Quizá por eso, el tres por ciento es mejor que nada. Incluso un significado falso es preferible al miedo.

© The New York Times Book Review