Volmir Cordeiro durante un ensayo de la obra

Volmir Cordeiro durante un ensayo de la obra Condeduque

Teatro

Rodrigo García estrena 'Están jodidos / dicen que se alegran', una obra contra el postureo de los infelices

El iconoclasta dramaturgo y director hispanoargentino estrena su última creación en el centro Condeduque de Madrid.

La obra es una 'performance' que cuestiona la idea actual de belleza y bienestar.

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Si en Cristo está en Tinder Rodrigo García (Buenos Aires, 1964) se asombraba de las nuevas formas de “malvivir”, y de paso de relacionarnos, en su nuevo proyecto, Están jodidos / dicen que se alegran, el director y dramaturgo hispanoargentino juega con la tiranía de la imagen y las paradojas del relato.

“¡Oh! Este mundo es tan bello que hay que cambiarlo / por otro diferente”, dispara en su comienzo. “Solo intento decir que no comparto cierta idea de belleza ni de bienestar fundamentada en la adquisición de objetos para enseñar y en actividades banales como viajar porque hay vuelos baratos, no por el verdadero interés en otra cultura”, señala a El Cultural.

Irreverente, transgresor y original, sus obras vanguardistas y performáticas suelen confrontar al espectador con el vacío de la sociedad actual. Un mal del que el director confiesa no estar al margen.

“Me reconozco como víctima o consumidor de ese veneno cotidiano que no sabemos bien qué es. Cada cual tenemos un sensor, una alarma que pita cuando sentimos que nuestro día a día podría ser mejor y que no se arregla con un fin de semana en Venecia con hotel y media pensión, ni haciendo trekking en la Sierra de Gredos o piragüismo en el río Sella. El desperfecto que reparar está en nuestro interior”, advierte.

Cada cual nos las debemos arreglar para encontrar salidas al displacer hereditario, quiero decir, al mundo sucio de meados –¿viste cómo están las aceras?– y de malas intenciones y vanidades que nos tocó como herencia”.

En esta pieza que podremos ver hasta el 27 de septiembre en el centro cultural Condeduque y que comenzó a cocerse en el proyecto Foco 2026 que la Casa Encendida le dedicó este año –en la que además intervino con una exposición y una película sobre Hamlet...–, García evita, no obstante, la crítica directa y propone un trabajo que roza lo abstracto.

“Sin división de escenas, incluso sin parlamentos o con frases a veces inaudibles. O sea, una totalidad que requiere de un empleo poco usual de la materia que tenemos en escena y sobre todo de la forma de existir de los performers –Volmir Cordeiro y Antonia Livingston– en este espacio, que se pasan todo el tiempo inventando, imaginando, construyendo y deshaciendo”.

“Nuestro día a día podría ser mejor y no se arregla con un fin de semana en Venecia con hotel y media pensión”. Rodrigo García

Para ello, su autor ha trabajado aquí de manera muy diferente al modo en el que lo ha hecho con piezas anteriores. “Las personas que están en escena están acostumbradas a la danza contemporánea más que al teatro”, avanza sobre esta propuesta en la que también participará un batería, Pier Bruera.

“Hemos creado la pieza a partir de largas improvisaciones físicas y musicales y nos centramos en realizar algunas esculturas con objetos pobres o menos que eso, con pedazos de objetos. Antonia y Volmir van construyendo con pedazos de objetos que ellos mismos han destruido, despedazado. Entonces aparece un paisaje concreto, de materia y de cuerpos perdidos a veces en ella y otras dominándola”.

También el tono será distinto al que empleó, por ejemplo, en su anterior trabajo. “Es cierto que en Cristo está en Tinder intenté reírme de lo que en el fondo me resultaba abrumador, como la estupidez del siglo XXI, que supera a la del XX. Son pensamientos inevitables para una persona de mi edad. O sea que copié a Aristófanes, copié a un escritor de comedias del año 400 antes de Cristo. En cambio ahora, con esta nueva creación, no me quedaron ganas de parodiar, que es como poner bombas de mentira, pensé que mejor sería ofrecer al público una realidad sustitutiva en lugar de una parodia”, cuenta sobre este título que nos plantea un interrogante: ¿Somos lo que decimos que somos?

“No te libras de, al final del día, estar a solas contigo. Podrás inventar discursos de cara a la galería pero si son una impostura o no crees en ellos, si no crees ni en lo que estás diciendo, si lo que dices no se corresponde con tus deseos y acciones, al final en casa por la noche tendrás que enfrentarte a esa realidad, la almohada está esperando”, recuerda García.