Un momento de El caballero de Olmedo. Foto: David Morales
El inevitable destino de 'El caballero de Olmedo' se consuma en Almagro
La Compañía Nacional de Teatro Clásico, con Laila Ripoll al frente, inaugura la 49.ª edición del festival con una nueva versión de este texto canónico de Lope de Vega.
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A cielo descubierto, como quien llega sin capa ni sayo, arranca la 49ª edición del Festival de Almagro con una nueva versión de la trágica historia del apuesto don Alonso, “el más noble, el más valiente/ el más galán caballero”. Laila Ripoll es la encargada de darle forma, en su estreno como directora desde que está al frente de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, con una especial puesta en escena, a medio camino entre el Romanticismo y el terror gótico, que invoca el hechizo de las historias alrededor de las hogueras y la esencia de El caballero de Olmedo.
“Por medio de la magia, Lope habla de muchos temas que nos interpelen hoy”, señala a El Cultural la directora. “Y esta obra es, poéticamente, de las más primorosas y de las más bellamente escritas. Es una historia completamente atemporal, un cuento de amor y de envidia que habla de lo peor y lo mejor que tiene el ser humano”.
Basada en el asesinato real de don Juan de Vivero, perpetrado en 1521 por su vecino Miguel Ruiz, en el que, a su vez, se inspiró una canción popular, El caballero de Olmedo fue estrenada en 1620, orquestada como una comedia romántica con un desenlace fatal del que el público es conocedor de antemano. “Lo que comienza siendo un cuento amable, una aparentemente previsible historia de amor, con sus lances, su criado gracioso, sus divertidos engaños y disfraces, poco a poco se va enturbiando hasta convertirse en un angustioso y siniestro cuento de miedo”, explica Ripoll.
Lope introducía así el binomio amor–muerte que siglos más tarde potenciaría el Romanticismo hasta extraerle todo su jugo dramático. “Esa idea es capital. Además, en la obra subyace también la dualidad entre lo mejor y lo peor del ser humano; de la nobleza, la bondad y la entrega a la envidia y el deseo de ser como el otro. Hay un poco, también, del mito de Caín y Abel”, reflexiona la directora.
Así, amor, muerte y destino son los tres elementos sobre los que se sustenta esta historia que, en el escenario, defenderá el elenco de la CNTC, liderado por Víctor Saínz en el papel de don Alonso, asesinado por su amor con Inés (Elisabet Altube), a manos de don Rodrigo (Jorge Varandela) y su amigo don Fernando (Mateo Rubistein), y a pesar de su fiel confidente, Tello (David Lorente).
Foto: David Morales
“El caballero de Olmedo está lleno de referentes universales que tienen que ver con el terror, pero también con esa dualidad entre el bien y el mal, entre vida/amor y muerte que se da en muchas culturas”. Del fatal destino del héroe hasta el doppelgänger, que en la obra aparece como una sombra.
“Aquí Lope lo plantea como ese encontrarte con el otro que eres tú mismo, un poco como esa idea popular del doble que todos tenemos en algún sitio. Y esa es una de las múltiples cosas ocultas que tiene El caballero…, que está repleta de una riqueza enorme en los planos folclórico y etnográfico”.
“Es un cuento de amor y de envidia que habla de lo peor y lo mejor del ser humano”. Laila Ripoll
Historia de historias, entre la comedia romántica y el cuento de terror, Ripoll subraya este último aspecto de la versión que presenta en Almagro. “Estamos trabajando mucho con el siglo XIX, con el año 1816, que fue el famoso año sin verano, el año en el que Mary Shelley escribe Frankenstein y en el que se desencadenan el Romanticismo y la novela gótica. Nosotros estamos un poco inmersos en todo ese mundo del terror folclórico y, al mismo tiempo, seguimos la estética preciosista del periodo fernandino”, adelanta la directora, encargada, además, de realizar la versión del texto, en el que apenas ha intervenido.
“El concepto de espectáculo ha cambiado en todos estos siglos, así que solo he hecho lo que se suele hacer para el clásico, agilizar un poco la obra, porque son funciones muy largas, y actualizar alguna que otra palabra”, tercia.
Foto: David Morales
Algo que se verá reflejado asimismo en la puesta en escena. “Este texto, sin necesidad de hacer ningún invento, está muy cercano a determinados universos cinematográficos que vemos también en algunas series que hay ahora mismo y que pueden resultar muy atractivos para todo tipo de público contemporáneo”.
No es la primera vez que la CNTC lleva a escena este texto del dramaturgo áureo. Antes que Ripoll lo hicieron Eduardo Vasco (2018) y Lluís Pasqual (2014), en una coproducción con el Teatre Lliure. “Es una de las obras capitales, ya no solo de Lope, sino de todo el teatro del Siglo de Oro. Está entre sus quince o veinte obras más importantes. Desde luego entre las que más me gustan y más me conmueven a mí –comenta la actual directora de la compañía–. Como La vida es sueño de Calderón, Fuenteovejuna o El alcalde de Zalamea, es de esas funciones a las que hay que volver cada cierto tiempo. Hay que revisitarlas porque los públicos van cambiando y es necesario recordarlas y refrescarlas”.
Volverá así El caballero de Olmedo a Almagro, donde se estrenará el día 2 julio –hasta el 12 en cartel– en el Teatro Adolfo Marsillach –antes, por cierto, de parar en el Festival de Olmedo el 17 de julio–.
“Es un escenario especial. Es gozoso trabajar en una ciudad dedicada al teatro durante un mes y con un público muy acostumbrado a los clásicos y con el oído muy hecho al verso, en un espacio al aire libre en una noche de verano, debajo de las estrellas”, concluye la bregada regista. Tomen asiento porque ya se oye a lo lejos el eco de una canción. “Que de noche le mataron/ al caballero / la gala de Medina,/ la flor de Olmedo”.