Mucha Muchacha en 'Cantar de gesta'. Foto: Manu Romero Sapiro

Mucha Muchacha en 'Cantar de gesta'. Foto: Manu Romero Sapiro

Teatro

Mucha Muchacha actualiza el 'Cantar de gesta': la épica del día a día cuando "la vida te pasa por encima"

La compañía de danza estrena en Condeduque una nueva propuesta que reflexiona sobre el concepto de heroicidad y las grandes hazañas en tiempos de individualismo.

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Ciertamente, hay algo de épica en que cuatro jóvenes con diferentes proyectos individuales terminen creando una compañía de danza en Madrid y revolucionando el género. Ellas son Ana Botía, Marta Mármol, Belén Martí y Marina de Remedios, y juntas forman Mucha Muchacha desde 2019.

En su último proyecto, Cantar de gesta, se han propuesto apelar a la épica de las grandes conquistas a partir del diálogo de los antiguos relatos de héroes y nuestra más absoluta contemporaneidad. ¿Quiénes somos y cómo lo contamos? ¿Cómo serían las grandes hazañas del mundo actual?

“Desde los poemas épicos de los sumerios hasta el Cantar de Mio Cid, la épica se ha creado para inspirarnos en la vida utilizando la propia vida”, dicen. “Nos contamos y cantamos para perdurar así a lo largo de los siglos, gracias a la poesía y la belleza, pero también por el misterio de si lo que se narra fue real o imaginado”.

Fue en la gira de su anterior espectáculo, Para cuatro jinetes -una reflexión sobre la herencia recibida del folclore español- cuando surgió la idea de este proyecto en uno de esos pocos momentos que las cuatro encontraron para compartir un café juntas y ponerse un poco al día de sus aceleradas vidas.

“Siempre estamos muy al trote y Belén nos planteó la posibilidad de hablar de la épica, coger este género que parece ya olvidado y muy lejano a nosotras, pero que realmente no ha dejado de estar vigente”, cuenta Marina de Remedios. Cuestiones como la maternidad, la precariedad o el amor surgieron entonces. “¿Qué pasaba con nosotras como colectivo? Sobre todo en el tiempo en el que vivimos, que todo tiende a buscar el héroe o las estrellas individuales, pero no lo comunitario”.

"A veces, de tanto estímulo, no sabemos dónde están nuestras 'batallas' y con cuáles podemos lidiar". Marina de Remedios

Bajo esa premisa, continúa, “la idea viene de esa sensación ya generalizada, de que la vida nos está pasando por encima y de que no somos capaces de encarnar el presente y actuar en él. Siempre ha sido así, pero ahora va excesivamente rápido y, a veces, con tanto estímulo, no sabemos realmente dónde están nuestras ‘batallas’ y con cuáles podemos lidiar desde el lugar y el momento en el que estamos”.

Así iniciaron esta “humilde rebelión en el teatro” que estrenan hoy en el Centro de Cultura Contemporánea Condeduque, con tres únicas funciones, los días 26, 27 y 28. Una iniciativa que tendrá a la palabra, como suele ser habitual en sus trabajos, también muy presente. “Somos una compañía de danza, pero ya desde nuestra primera obra corta, Volumen 1, siempre hemos trabajado con el texto, cantado o hablado. De una forma u otra, aquí también ha aparecido la palabra, porque consideramos que la voz es un elemento más del cuerpo y del movimiento”.

Ana Botía, Marta Mármol, Belén Martí y Marina de Remedios son Mucha Muchacha. Foto: Mario Zamora

Ana Botía, Marta Mármol, Belén Martí y Marina de Remedios son Mucha Muchacha. Foto: Mario Zamora

En ese sentido, en Cantar de gesta sigue habiendo texto. “Pero se centra más en el movimiento. Aquí el límite entre lo que es hablado y lo que es bailado se funde, sucede a un mismo tiempo porque queremos que sea así”, señala De Remedios.

Aunque toman como partida el Cantar del Mío Cid o la Odisea de Homero, más que elaborar una historia, Mucha Muchacha nos plantea un estado y un viaje a través de diferentes imaginarios con los que nos podemos reconocer. “Para nosotras, que somos una compañía de danza, el reto era ver cómo llevamos esto que es tan de la palabra, del relato, del contar y la oralidad, al cuerpo y al movimiento. Cómo conseguimos llevar esas sensaciones o inquietudes que tenemos, esa necesidad de estar y de contarnos juntas a través del tiempo".

Entonces, más que seguir el esquema del ‘Érase una vez...’, "la obra plantea distintos paisajes en los que tú puedes contarte tu propio relato sin que te lo demos nosotras, como que ahí dejamos espacio para que, a través de la danza, se cree la narración”.

Sin dragones, sin grandes travesías a través de un mar embravecido o de oscuros y siniestros bosques, la compañía atraviesa aquí la épica del que sobrevive al simple día a día. “Tiene que ver también con el paso del tiempo. Digamos que no solo en el movimiento sino en la escenografía es donde el espectador puede ser consciente del tiempo, de cómo se manifiesta en lo físico, en los cuerpos y en todo aquello que nos rodea”.

"¿Cómo de grande debe ser nuestra aventura para lograr ser épica? ¿Por qué nadie nos canta los sueños imposibles de la gente? ¿Por qué no nos sentimos extraordinarias cuando todo parece ser a veces tan agotador?", se plantean en este proyecto nuevo que, además de la danza y la palabra, ha trabajado la música junto a Rubén Alonso (Antropoloops).

“Él trabaja con música de archivo libre de derechos. Esto, de alguna manera, limita mucho, pero también ha abierto caminos muy interesantes. La idea de cómo queríamos construir esa música era desmontar el concepto de banda sonora. Al final es una pieza musical de 60 minutos que está por completo hecha de fragmentos que ya existen, a partir de los cuales se ha compuesto. Es increíble, una artesanía total y Rubén ha hecho un trabajo exquisito".

Con esta curiosa propuesta musical de fondo y con ese espíritu de volver a narrarse alrededor de un fuego, Mucha Muchacha pone a prueba su valía en esta particular travesía escénica.