David Afkham en un concierto al frente de la Orquesta Nacional. Foto: OCNE

David Afkham en un concierto al frente de la Orquesta Nacional. Foto: OCNE

Música

David Afkham se despide de la Orquesta Nacional: "Cierro esta etapa con emoción: un ojo llora, el otro ríe"

El maestro alemán hace balance tras doce años al frente de una OCNE marcada por la renovación artística y la internacionalización. Pero antes se despide de Madrid con la 'Novena' de Mahler.

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David Afkham (Friburgo, 1982) se despide de la Orquesta y Coro Nacionales de España. En 2014 llegaba como una de las grandes promesas de la dirección orquestal europea y, aunque al cumplir una década parecía dispuesto a marcharse, la propuesta de asumir también la dirección artística acabó prolongando su estancia dos temporadas más.

Ahora, a las puertas de su relevo por Kent Nagano (Berkeley, 1951), deja una OCNE artísticamente distinta: más abierta al repertorio operístico y contemporáneo, con mayor presencia de nuevas generaciones de músicos y directores y una clara vocación internacional que cristalizará el próximo 19 de julio en el Royal Albert Hall de Londres, cuando se ponga al frente de la orquesta para dirigir obras de Maurice Ravel, Joaquín Rodrigo y Manuel de Falla, en su debut en los BBC Proms.

Antes se despedirá del público madrileño con la Novena de Mahler (26-28 de junio), que dirigirá también en el Festival de Granada (2 de julio), y cerrará esta etapa con una nueva grabación de la Sexta de Mahler.

No todos los objetivos se han cumplido. Algunos –como la academia o la plataforma digital– han quedado pendientes, mientras que cuestiones relacionadas con la mejora de las condiciones laborales o la agilidad de la institución continúan abiertas. Pero, más allá de cualquier balance artístico o institucional, una idea atraviesa su conversación con El Cultural: Afkham no habla de la OCNE como un trabajo, sino como un lugar de pertenencia.

Pregunta. A menudo ha dicho que diez años es el tiempo adecuado para un director y una orquesta, y sin embargo se ha quedado doce. ¿Qué ha cambiado?

Respuesta. Pensaba que una década era un buen plazo para desarrollar un proyecto. Siempre pensamos en la importancia de los comienzos, pero los finales también tienen un peso enorme. Lo estoy viviendo con mucha emoción, porque esta institución se ha convertido en mi familia musical. Es una sensación extraña: un ojo llora y el otro sonríe. Pero sigo pensando que este era el momento adecuado para cerrar esta etapa.

»No hubo un momento concreto en el que sintiera que el proyecto estaba conseguido. Con los años llegamos a entendernos de una manera muy natural, a veces sin palabras. Simplemente conectábamos y volábamos juntos. También está la cuestión de la confianza. Yo era un director joven y sigo muy agradecido por la confianza que la institución depositó en mí. Esa confianza hizo posible algo muy valioso.

P. Ha definido su liderazgo como horizontal, primus inter pares. ¿Qué ha significado eso en la práctica?

R. Como director artístico y musical he tenido que tomar decisiones. Pero primus inter pares significa escuchar más y compartir responsabilidades. Porque no se trata de mí, sino de la orquesta y del coro. Un modelo autoritario puede funcionar un tiempo, pero no construye nada duradero. Para que una institución avance hacen falta responsabilidad compartida, comunicación clara y una visión común.

"Ha sido complejo. No solo están la orquesta y el coro. También la administración, el INAEM, los sindicatos..."

P. Durante estos años han aflorado tensiones y malestar, especialmente entre los miembros del coro, en torno a la conciliación, la carga de trabajo o las condiciones laborales. Mirando atrás, ¿cree que podría haber hecho más?

R. Sin duda. Hay muchas cosas que me hubiera gustado hacer mejor. Pero no hablo solo de mí, sino de todos. Es una situación muy compleja. Hay cuestiones que me habría gustado resolver y que siguen pendientes. Algunas requieren tiempo. Por eso es tan importante disponer de años para construir, desarrollar proyectos y consolidar cambios.

P. ¿Qué ha sido lo más difícil de dirigir una institución como la OCNE?

R. Comprender su complejidad. No solo están la orquesta y el coro. También la administración, el INAEM, los sindicatos o los distintos ministerios. Y nadie hace este trabajo solo. En mi caso, contar con Félix Palomero, un apoyo inmenso durante todos estos años, ha sido fundamental. Lo importante es trabajar en equipo, encontrar soluciones y no rendirse.

P. Al renovar su contrato señaló dos prioridades: una academia y una plataforma digital. Ninguna llegó a completarse.

R. Es una pena. En ambos casos no basta con tener una idea: hacen falta equipos, recursos y tiempo. La voluntad siempre estuvo ahí. Ojalá mi sucesor pueda desarrollarlos, porque creo que son dos proyectos importantes para el futuro de la institución.

P. Dentro de unas semanas dirigirá la OCNE en los Proms. ¿Llega esta oportunidad en el momento que le habría gustado?

R. Es una gran alegría. Los Proms son uno de los festivales más importantes del mundo. Me habría gustado que llegara antes, pero tampoco podemos olvidar el impacto de la pandemia: recuperar la actividad internacional lleva tiempo. También me habría gustado llevar otros repertorios, para mostrar todo lo que pueden hacer la orquesta y el coro. Pero somos embajadores de la música española y, por eso, este repertorio ocupa un lugar central en el programa. Estamos orgullosos de presentarlo allí.

P. Cierra esta etapa con el War Requiem de Britten [el pasado fin de semana] y la Novena de Mahler. ¿Por qué?

R. El War Requiem era una de las obras que siempre había querido dirigir con la OCNE. Me parece especialmente necesaria en el momento que vivimos. Los artistas tenemos la responsabilidad de reflexionar junto al público. El arte debe ayudarnos a mirar la sociedad en la que vivimos. La Novena de Mahler cierra un ciclo muy importante para nosotros. A menudo se interpreta como una despedida, pero yo prefiero verla como una transición.

P. Después de doce años tan intensos, ¿cómo imagina la etapa que se abre ahora?

R. Seguiré regresando a la OCNE. El vínculo continúa, aunque de otra manera. Por lo demás, no hay nada concreto en este momento. Tengo curiosidad por lo que venga después y confianza en el propio camino.