Lucas Bolaño, Marco Fernández, Javi Ferrara, Santiago Núñez y Héctor Lulufuabo, miembros de Parquesvr. Foto: Daniel Vázquez

Lucas Bolaño, Marco Fernández, Javi Ferrara, Santiago Núñez y Héctor Lulufuabo, miembros de Parquesvr. Foto: Daniel Vázquez

Música

Parquesvr, desamor y gentrificación: "Tenemos la turismofobia por las nubes"

La banda madrileña vuelve con 'Mitos y leyendas', donde sigue disparando sarcásticos dardos políticos, pero se pone seria para hablar de fracasos vitales.

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“Mi lista de tontos está casi hecha. Hay tontos de izquierdas y de derechas. Hay tontos, hay tontas, tontes por doquier: lo más transversal es la estupidez”. Vuelven los Parquesvr tan mordaces, críticos y autocríticos como siempre en su nuevo disco, Mitos y leyendas , que publican el 24 de abril y presentarán este verano en festivales y en otoño en salas.

Portada de 'Mitos y leyendas'

Portada de 'Mitos y leyendas'

Mitos y leyendas

Parquesvr
Raso Estudio
LP: 20 €

Esta vez hay mucho hueco también para la introspección, el desamor y el fracaso vital, dejando el sarcasmo aparte. “Quería hacer cinco canciones como Tu nombre es una puerta por cerrar y otras cinco como Juancarlista”, afirma el cantante y líder de la banda, Javi Ferrara, en referencia a dos de sus canciones anteriores más conocidas y distintas entre sí.

Después de un primer disco muy guitarrero, en los dos siguientes exploraron un amplio abanico de estilos, del synth pop a la cumbia. Este nuevo trabajo es más homogéneo, lo que otorga al conjunto una mayor coherencia estética. “Musicalmente está más currado, ver que está gustando es una bendición”, afirma Marco Fernández, que llegó en 2020 a Parquesvr para hacerse cargo de los sintetizadores, lo que enriqueció la paleta sonora de la banda.

Se podría decir que el nuevo disco es la crónica de dos desmoronamientos paralelos: uno personal y otro colectivo, a veces mezclados en una misma canción, como en Rizo de gitana. Porque el mundo se va a pique y nuestras miserias privadas suceden en él.

Desamor y gentrificación

“Hay una parte del disco que recorre todos los estados emocionales que atraviesas desde que te das cuenta de que una relación se ha acabado, pasando por el dolor absoluto, hasta la nostalgia y la aceptación”, explica Ferrara. Hay una canción para cada una de esas etapas, desde la potente y desoladora Esto que vivimos hasta la melancólica Ya no volverán.

Las otras, las que están escritas “hacia fuera”, tratan de “hacer una radiografía de la actualidad, de la situación en las grandes ciudades y de nuestra generación”. En todas derrochan ironía, salvo en Updah, una solemne denuncia, con versos de poetas palestinos, del genocidio perpetrado por Israel en Gaza. “Llevaba tiempo queriendo hablar del tema, pero me daba reparo porque no quería ponerme una medallita ni creerme superior moralmente”, reconoce el compositor de todas las letras.

El disco toca otros asuntos candentes como el problema de la vivienda y la gentrificación de Madrid. En Tuk tuks por Lavapiés dicen que “el piso donde te quise se alquila en Airbnb”, y en Todos los madrileños juegan con el cliché de que los capitalinos quieren huir de su ciudad para irse a gentrificar otros sitios. Esta entrevista, por cierto, tiene lugar en la plaza del Dos de Mayo, “epicentro del parque de atracciones de Malasaña, que ya no nos pertenece”, señala Ferrara, que reconoce tener “la turismofobia por las nubes”.

"Me parece terrible que se exija a los músicos que se posicionen. Yo lo hago porque me da la gana". Javi Ferrara

Fernández, a pesar de todo, sigue amando esta ciudad a la que llegó desde Burgos hace 21 años. “Viajo mucho y creo que no hay una capital como Madrid, pero me horroriza que en los últimos diez años la ciudad se haya orientado completamente a los turistas, algo que vi mucho antes en París”.

Parquesvr no tiene pelos en la lengua ni empacho en decir nombres propios. En la lista de Tonto están Mazón , Ábalos y conocidos periodistas, youtubers y presentadores de televisión. En Mi peña llaman pesado a Oliver Laxe y dicen que Morante de la Puebla y el terraplanismo son la misma cosa. Dicen que “el fascismo ahora es cosa de modernas” y hablan de una izquierda “matándose a palos” que despertará cuando ya no quede clase obrera.

“Nunca habría pensado que los totalitarismos estuvieran tan cerca como están ahora mismo. Recuerdo el testimonio de una superviviente del Holocausto que pedía por favor que no olvidásemos lo que ocurrió, porque un día estás en tu curro tranquilamente y al día siguiente te están metiendo en un camión para llevarte a un gueto. Todo es cíclico, los totalitarismos están resurgiendo y la izquierda en España no tiene una respuesta”, señala Ferrara, que opina que muy pocos músicos se mojan en las letras.

“Quitando Camellos, Biznaga y Parquesvr, dime qué bandas hablan de política en este país”. Pero advierte: “Me parece terrible que se exija a los músicos que se posicionen. Yo lo hago porque me da la gana, pero no se lo pido a nadie. Si cantas canciones de amor o de tu pueblo, está de puta madre. Yo no sé a quién vota C. Tangana, y hay canciones suyas que me gustan mucho. No me gusta ese señalamiento. ¿Tú vives con una coherencia absoluta? ¿No compras en Carrefour? ¿No tienes un iPhone? ¿Qué ropa llevas, dónde te sientas, qué comes?”.

Los dos lados de la barrera

Lo de montar una banda surgió “de coña”, por un calentón entre amigos de toda la vida a la vuelta del Canela Party malagueño. “Éramos un grupo de colegas sin la más mínima pretensión”, reconoce Ferrara.

Empezar a una edad relativamente tardía les dio la libertad de hacer la música que quisieran, porque cada uno tenía su propio trabajo. “Pero también nos ha jodido, porque cuando la banda empezó a tener cierta proyección hubo miembros que no lo pudieron compaginar con su vida y acabaron dejando el grupo”, lamenta Ferrara. Su ocupación principal es la programación de conciertos y festivales (de hecho usa ese apellido ficticio por un ciclo que organizaba hace años con ese nombre), por lo que conoce bien la industria.

Eso no solo le da cierta ventaja, también le hace tomarse su carrera musical con tranquilidad. “Hay que tener los pies en el suelo. Yo, que me dedico a esto, lo he visto mil veces: las expectativas son lo que más mata a los grupos. Cuando no se cumplen, llegan las frustraciones y la búsqueda de culpables”.