Image: Christian Scott

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Música

Christian Scott

“Entiendo que me intenten comparar con Miles Davis”

25 junio, 2010 02:00

El trompetista norteamericano Christian Scott.

La crítica lo ha vestido de leyenda a lo Miles Davis o Wynton Marsalis, pero lo cierto es que a Christian Scott le pican todas las etiquetas. El trompetista norteamericano ultima estos días los detalles de una gira que lo llevará el mes julio por los escenarios de Tenerife, Las Palmas, San Javier, Almuñécar, San Sebastián, Barcelona y Pontevedra para presentar Yesterday You Said Tomorrow, proyecto en el que ha participado Rudy Van Gelder. El Cultural ha hablado con Scott de sus compromisos musicales y ha seleccionado los diez nombres imprescindibles del jazz de cara a los festivales de verano.

Es trompetista, nació en Nueva Orleans y es uno de los líderes del jazz actual. ¿Wynton Marsalis? No. La actual hegemonía del jazz americano lleva por nombre Christian Scott, un joven músico que con 27 años recién cumplidos y cinco discos en catálogo está llamado a escribir la futura historia del jazz. Este verano, sin duda, será uno de los protagonistas de los numerosos festivales con que cuenta el género en nuestro país, a los que visitará con un nuevo disco cargado de verdades jazzísticas o, como a él le gusta decir, "musicales": Yerterday You Said Tomorrow (Concord/Universal). Es la última sensación discográfica del jazz americano.

-El disco esta plagado de mensajes políticos y sociales, y precisamente el tema que lo abre lleva por nombre K.K.P.D. (siglas de Ku Klux Police Department). ¿Qué historia se esconde detrás?
-El tema lo compuse a raíz de una mala experiencia que tuve con un policía que me empujó sin razón alguna. Me enfrenté a él y, vaya, acabé con mis huesos en la cárcel, tuvo que presentarse mi madre... en fin, un claro ejemplo de la precariedad legal de la comunidad afroamericana en un estado policial como es Nueva Orleans.

-¿Cuál es la situación de Nueva Orleans y sus músicos?
-Los músicos siempre han estado bien, y después del desastre del Katrina incluso han mejorado su situación. Hay más conciertos, más profesores, más trabajo... La música es una de las grandes señas de identidad de Nueva Orleans. Otra cosa es la gente de la calle, la más desfavorecida, que sigue viviendo su particular calvario, sin poder volver a sus casas, sin tener un mínimo futuro resuelto... y todo por una pésima gestión tanto del Ayuntamiento como del Gobierno o el Estado.

Un micrófono social
-Para la grabación contó con un histórico del sonido, el ingeniero Rudy Van Gelder, ¿cómo fue la experiencia?
-Muy cool, la verdad, es un tipo fantástico, muy profesional y muy inteligente, lo que no sabía es que era tan simpático. Ha trabajado con la flor y nata del jazz, lo ha visto todo, sabe lo que nadie sabe... Una gozada.

-Está claro que, más que la perfección del sonido, lo que le interesa es sobre todo la creación. ¿Se reconoce en el jazz creativo de los sesenta?
-Sí, por supuesto. Me siento influido musical e ideológicamente con los máximos creadores de aquella década, desde Mingus, Coltrane y Miles Davis a Pete Seeger, Bob Dylan y Joan Baez. Eran tiempos en los que lo creativo se imponía sobre todo lo demás y, encima, eran artistas con un gran compromiso político y social. Esa combinación de compromiso político y creación me parece fundamental, porque los artistas tenemos un escenario y un micrófono que la gente normal no tiene. Y debemos formar y divertir, sí, pero también denunciar, reivindicar, luchar.

-Vamos, que el arte por el arte no vale para usted...
-No es que valga o no valga, la cuestión va más allá. Debe ir más allá. Detrás de cada música hay una vida que contar y el artista no puede obviarlo, en caso contrario, permanece en una burbuja en la que sólo hay aire para él. ¿Cómo podemos los artistas callarnos ante la injusticia, la desigualdad, el autoritarismo, la falta de humanidad? Somos unos privilegiados, porque podemos amplificar el mensaje de personas anónimas, en las que nos reconocemos por sus problemas, nos solidarizamos... No vale con pintar un hermoso cuadro para colgarlo sólo en tu casa. Hay que crear, vivir y comprometerse.

Alergia a la etiqueta
-En sus respuestas emplea poco la palabra jazz, ¿no se siente identificado con ella?
-Sí, puedo identificarme con el jazz, pero rechazo las etiquetas, no me gustan, limitan demasiado... Ya digo, a mí me puede haber influido tanto la música de Ornette Coleman como la de Bob Dylan. Me considero un artista al que le gusta que la gente reaccione ante su obra, ya sea gustando o no, pero llegar a la gente, comunicarme con ella, contar historias... Las etiquetas no valen para nada, tú puedes decir que eres español y no dice nada, como yo digo que soy negro y tampoco dice nada. Por no hablar de que el jazz es inclasificable, no hay una expresión artística en la que más claramente las catalogaciones sirvan para menos...

-Entonces, ¿hay vida más allá de Miles Davis?
-No niego la enorme influencia que tengo de Miles Davis, no ya sólo como músico y trompetista. Pero no me gustan las comparaciones, Miles Davis es Miles Davis y Christian Scott es Christian Scott. En cualquier caso, entiendo que me intenten comparar con él, porque la gente necesita contrastar tus nuevas aportaciones con el con los referentes que dejaron los grandes maestros del jazz.

-Obama llevó la ilusión y la esperanza al mundo entero, no sólo a EE.UU. Después de todo este tiempo en la Casa Blanca, ¿cómo valora su gestión?
-No me gusta juzgar a nadie cuando todavía no ha acabado su trabajo, y Obama está en el ecuador de su gestión. ¿Por qué nadie me preguntó cuando gobernaba Bush? No me parece bien que se le juzgue tan pronto, cuando su trabajo no ha hecho más que comenzar. Eso sí, únicamente puedo valorar su compromiso con la gente con menos recursos, algo que siempre ha distinguido su política. Ahí está su reforma sanitaria, gracias a la cual se salvarán millones de personas con una situación económica precaria.

La "encerrona" donostiarra

La gira española de Christian Scott empieza en julio en Tenerife (14) y prosigue por Las Palmas (16), San Javier (17), Almuñécar (19), San Sebastián (22), Barcelona (23) y Pontevedra (24). De todas las citas, la que le lleva al donostiarra Heineken Jazzaldia será sin duda la más llamativa, ya que en estos días se organiza un concurso entre raperos en el que el ganador podrá actuar con el trompetista en la entrañable plaza de la Trinidad. Ya hay más de 150 candidatos. "No tenía ni idea [risas], pero me parece genial, seguro que será divertido, pero alguien me tenía que haber avisado ¿no crees? [más risas] A mí el hip-hop me encanta, soy un fan incondicional de Saul Williams. Será un placer tocar con el ganador y seguro que sacaremos adelante un buen tema".