Image: Cassandra Wilson se mira en Billie Holiday

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Cassandra Wilson se mira en Billie Holiday

30 enero, 2015 01:00

Cassandra Wilson, gran dama del jazz moderno

La cantante estadounidense celebra el centenario de Billie Holiday en su próximo disco, Coming Forth By Day, en el que envuelve los clásicos de la mítica cantante con su recitado grave y rugoso. Un regalo para los oídos.

Es una voz de ébano con todas las palabras del jazz, que ella, más que cantar, recita. Respetuosa con la tradición, su decir vocal siempre nos llega como aliento nuevo, porque, además de intérprete, es ante todo creadora. De ello da buena cuenta su nuevo proyecto discográfico, en el que partiendo de una leyenda vocal como es Billie Holiday, el aficionado descubre a la mejor Cassandra Wilson (Jackson, Mississippi, 1955). Esta gran dama del jazz moderno, que se aupó a la cima del género gracias a sus colaboraciones junto a popes como Dave Holland o Abbey Lincoln, siempre ha reconocido a Lady Day (su apodo) como una de sus mayores referencias, explicitando ahora su admiración con un álbum que llegará a nuestras estanterías el 7 de abril, Coming Forth By Day (Legacy-Sony).

La fecha no es anecdótica, ya que coincide con el centenario del nacimiento de Billie Holiday. El registro incluye versiones de clásicos inmortales, desde Don't explain a Strange fruit, pasando por All of me o These Foolish Things. El lote de 12 composiciones incluye una pieza propia, Last song (For Lester), en clara alusión al amor, o mejor dicho al desamor, que Holiday mantuvo con el también legendario saxofonista Lester Young. El tema protagoniza uno de los máximos atractivos del disco, al que hay que añadir la producción de Nick Launay, conocido por sus trabajos para Nick Cave o Arcade Fire y que afirma categóricamente: "Este disco es indescriptiblemente conmovedor y atractivo... Va directo a los los oídos y el alma". El recitado vocal grave y rugoso de Cassandra Wilson lo invade todo, hasta el punto de que temas tan clásicos adquieren nueva vida en su garganta, dotada igualmente de una sensibilidad especial para liberar todos los ecos del blues.

La cantante siempre ha afirmado: "No escojo las canciones; las canciones me escogen a mí". Algo que en este caso es una evidencia para todas las vocalistas de jazz. Lo que diferencia a la Wilson del resto de intérpretes que atacan el manido temario de Billie Holiday es precisamente el valor creativo que le aporta, siendo consciente de que la herida vocal de ‘Lady Day' es imposible de recrear, por el dolor infinito que marcó su azarosa vida, instalada en una permanente sombra ya desde su niñez, cuando a los diez años fue violada.

El colchón instrumental de este nuevo disco de Cassandra Wilson vuelve a definirse por la cuidada presencia de las cuerdas, firmadas por su guitarrista habitual, Kevin Breit, y dos invitados muy especiales, T Bone Burnett y Nick Zinner. A ellos hay que sumar a su fiel pianista Jon Cowherd y una rítmica procedente de la banda de Nick Cave The Bad Seeds, la formada por el bajista Martyn P. Casey y el baterista Thomas Wydler. A todos ellos se unen los exquisitos arreglos de Van Dyke Parks.

Cassandra Wilson es hoy toda una institución dentro del jazz. Activa agitadora del colectivo neoyorquino M-BASE, junto a Steve Coleman, la cantante cuenta con un catálogo discográfico de alrededor de veinte títulos, además de colaboraciones en álbumes como Blood on the fields (Columbia, 1995), de Wynton Marsalis, reconocido con un Pulitzer. Su exclusiva manera de cantar, apenas un recitado de susurros graves y profundos, ha sido reconocida por revistas tan prestigiosas como Down Beat y Time Magazine con distinciones como "mejor cantante de América". Su última etapa discográfica está asociada al mítico sello Blue Note, donde en la pasada década entregó trabajos tan valiosos como Glamoured, Thunderbird, Loverly y Silver Pony, en donde su delicado manejo de géneros como el jazz, el folk, la música country y el blues adquieren una categoría intelectual.