Image: Nuria Espert confirma la excelencia del Valle-Inclán

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Escenarios

Nuria Espert confirma la excelencia del Valle-Inclán

La veterana actriz se alza con el IV galardón de los premios que concede El Cultural por su papel en La casa de Bernarda Alba

17 marzo, 2010 00:00

Nuria Espert recibe el premio de manos de Ángeles González-Sinde. Foto: Alberto de Lolli.

Pasaban las 23.30 horas cuando el académico Francisco Nieva, presidente del jurado del premio de Teatro Valle-Inclán, anunciaba a la ganadora de la cuarta edición de los galardones que concede El Cultural y patrocina la Fundación Coca Cola, cuyo fallo se decidió, un año más, en el transcurso de una cena en el Teatro Real. Al nombre Nuria Espert le sucedió un rotundo aplauso de todos los presentes, que aclamaban así no sólo su papel en La casa de Bernarda Alba y su vuelta a Lorca, por los que le ha sido concedido este reconocimiento, sino también toda la trayectoria de la gran dama del teatro español.

Tras el aplauso y el abrazo de sus hijas, la actriz, con la soltura de quien lleva toda la vida recibiendo flores, se dirigió hacia el escenario sin prisa y sonriente para anunciar enseguida a quienes le aplaudían que estaba “felicísima” por el apoyo de un jurado a quien respeta profundamente, según dijo, y por haberse coronado a pesar de contar con unos rivales tan fuertes. “Celebro recibir este premio en este momento de mi carrera y por este trabajo tan bello y tan deseado”, comentó sobre el estrado.

Espert, quien llegó a la última ronda de votaciones junto al también muy aplaudido Carlos Hipólito, quiso destacar además el valor de un galardón joven pero de gran prestigio como es el Valle-Inclán: “Nos hacía muchísima falta que el teatro tuviera esta gran noche, y es increíble ver lo que estos premios mueven a nivel de medios y de entusiasmo, a pesar de lo que nos hacen sufrir a los nominados”, bromeaba la intérprete de 74 años refiriéndose al método Goncourt por el que se falla el premio, a través de cinco rondas eliminatorias en las que se cayeron, en primer lugar, Albert Boadella -quien decidió no concurrir por su ausencia en la ceremonia-, Rosa María Sardá y Josep Maria Flotats. Posteriormente, en la segunda ronda fueron descartados el actor Santiago Ramos, el director Pérez de la Fuente y la actriz Blanca Portillo. El proceso se complicó ya en la tercera ronda, en la que, tras unos “difíciles desempates”, se apearon Sonia Sebastián, José Ramón Fernández y Miguel del Arco, llegando así a la cuarta y antepenúltima sólo Nuria Espert, Mario Gas y Carlos Hipólito.

Apenas dos minutos después, la presentadora de la gala anunciaba que sólo la actriz catalana e Hipólito, nominado por Glengarry Glen Ross, se quedaban en el último round. Precisamente a ellos dos, que tienen buena relación, se les había visto caminar abrazados y bromistas poco antes del comienzo de la cena. A pesar del fuerte apoyo que Hipólito tuvo entre el público, el jurado (formado por el presidente de El Cultural, Luis María Anson; el presidente de Coca-Cola, Marcos de Quinto; el dibujante Antonio Mingote; el abogado Antonio Garrigues; el profesor Eduardo Pérez Rasilla; el autor Ignacio Amestoy; los críticos Jaime Siles y Javier Villán; el redactor jefe de la sección de Cultura de El Mundo, Manuel Llorente; el subdirector de programación cultural de la Comunidad de Madrid, Ruperto Merino; la periodista de El Ojo Crítico, Paloma Zuriaga; la jefa de la sección de Teatro de El Cultural, Liz Perales; el productor de teatro Mariano Torralba; el actor Juan Echanove; el abogado y periodista José María García Luján; el dramaturgo Juan Mayorga -ganador de la pasada edición-; y Marta Rey en representación de la Fundación Feyma), acabó decantándose por la interpretación magistral de Nuria Espert como la madre en la obra Lorca, “el autor al que más le debo”, reconoció la actriz sosteniendo el galardón, una escultura del artista Víctor Ochoa.

"Estos premios dan una idea de las cosas maravillosas que este año ocurrieron en el teatro español"
La triunfadora de la noche quiso compartir su alegría con la gente que con ella vivió “las esperanzas” de ganar este premio dotado con 50.000 euros, un grupo de nominados que, admitió, “le da un mayor mérito al haberlo recibido. Pero alguien tenía que ganarlo y me ha tocado a mí”. Asimismo, señaló que estos premios dan “una idea de que este año han sucedido cosas extraordinarias en el teatro español”, y prosiguió: “Al ver la lista de nominados me decía: he visto muchas de estas obras y son buenísimas, así que estamos en un momento feliz. Los teatros están llenos, los éxitos son grandes y funciona el boca a boca. Madrid es hoy una capital europea del teatro”.

Tras los agradecimientos de la ganadora, la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, tomó la palabra elaborando un discurso en torno a Valle-Inclán: “Más allá del esperpento, de Valle destacan su compromiso con la sociedad, su capacidad de quebrar los límites formales y de abrir campos de expresión. Todos los nominados a esta edición pertenecen a esta forma de hacer teatro y desarrollan una labor que conecta a Madrid y a toda España con esa idea del compromiso del creador con su tiempo”.

Tras las palabras de la ministra -que presidió el acto junto a otras personalidades como la ministra de Vivienda, Beatriz Corredor; el director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, la presidenta de Unidad Editorial, Carmen Iglesias y la directora de El Cultural, Blanca Berasátegui-, toda una avalancha de actores, directores, periodistas y escritores corrió a abrazar a la ganadora. De la nominada Blanca Portillo, casi más emocionada que la propia Espert, a Lola Herrera y Concha Velasco; del último ganador del premio, Juan Mayorga, al último finalista, Carlos Hipólito, quien reconoció que, efectivamente, “habría sido un corte horrible haber ganado a Nuria Espert, una actriz inigualable, a quien quiero y tengo mucha admiración”.