Image: Carlos Saura

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Escenarios

Carlos Saura

"Lo que me gusta es hacer teatro dentro del cine"

31 julio, 2009 00:00

Carlos Saura dirige un ensayo del espectáculo Flamenco Hoy. Foto: Sergio Enríquez

Estos días dirige Flamenco Hoy, espectáculo que estrena el 18 de agosto en Madrid (Veranos de la Villa), con jóvenes figuras. Y en septiembre rueda Flamenco, flamenco, cuando ni siquiera ha estrenado su último filme, Io, Don Giovanni.

Los artistas flamencos de nuestra época han sido afortunados al contar con un cronista de excepción de su arte como Carlos Saura (Huesca, 1932). Varias generaciones de bailaores, cantaores y guitarristas de los últimos treinta años han pasado frente a la cámara del cineasta; abuelos, padres y nietos haciendo gala de que este arte "se lleva en la sangre"; consagradas estrellas con jovencísimas figuras que con los años han demostrado que su presencia en las películas de Saura no fue gratuita.

Saura comenzó a rodar a los flamencos cuando ya era un director reputado pero de películas de ficción. En la década de los 80 conoció a Antonio Gades y filmó la trilogía Bodas de sangre, Carmen y El amor brujo. El éxito fue tremendo. Luego vendrían Sevillanas, Flamenco e Iberia, amén de otras cintas como Tango y Fados inspiradas en las músicas homónimas. Y no se cansa. El próximo mes de septiembre, comienza el rodaje de otra película sobre el género, Flamenco, flamenco, sin haber estrenado siquiera en nuestro país la última que ha hecho, Io, Don Giovanni (otro musical sobre la vida de Lorenzo da Ponte que presentará en el Festival de Toronto). Antes, el 18 de agosto, estrenará Flamenco Hoy, con música de Chano Domínguez, coreografía de Nani Paños y Rafael Estévez y vestuario de Montesinos.

-¿Sus películas musicales son documentales?
-En realidad, yo creo que todas mis películas son musicales, pero a mi me da igual que se las clasifique de una manera u otra. Yo con Sevillanas y Flamenco inauguré un género, un musical en estado puro, con unos artistas y en el que yo he intentado eliminar cualquier cosa que pueda distraer. Luego, he añadido otras cosas. De alguna manera es documental porque no hay una ficción, pero... ¿todo lo que no cuenta una historia es documental? En realidad, no creo en los géneros.

Sin gusto por el teatro
-Supongo que el mundo del flamenco le está muy agradecido...
-Para mi ha sido una gran satisfacción el haber colaborado en la expansión del flamenco pero casi sin quererlo, porque no era esa mi intención cuando hice Flamenco y Sevillanas. Pero sí es verdad que son películas que han recorrido el mundo entero, que se conocen por todas partes, y lo que más me gusta es que las conocen bien los bailaores, los guitarristas, los cantantes... Para mi es muy fácil hacer hoy una película de flamenco porque recurro a los profesionales y da gusto trabajar con ellos.

-¿Cómo surge dirigir el espectáculo Flamenco hoy?
-Tengo que aclarar que estoy en dos proyectos distintos que nada tienen que ver. Ahora ensayamos Flamenco Hoy y en septiembre empiezo la película Flamenco, flamenco. En la obra escénica, como va a tener una gira, no puedes llevar grandes artistas porque están con bolos y compromisos, aunque llevamos algunos como Pastora Galván o Rocío Molina. Pero hemos armado un elenco de gente joven, muy animosa, con los coreógrafos Nani Paños y Rafael Estévez, con los que estoy muy de acuerdo, mucho. Queremos dar al flamenco no solo una dimensión clásica, sino hacerlo avanzar con la danza contemporánea, algo que yo ya empecé a ver cuando hice Flamenco con Belén Maya, que fue la primera que yo vi que introducía un tipo de baile contemporáneo ante el terror de su padre, el gran Mario Maya, al que no le gustaba nada.

-Como el pasodoble que ensayaban los bailarines antes, que sonaba a tango.
-Pues claro, si es que el tango, la habanera y el pasodoble están muy cercanos, si son casi lo mismo.

-Pero ¿es flamenco?
-Sí, sí, un flamenco liberado, aunque también habrá flamenco de verdad. Lo que quiero es abrirlo a otras líneas, hacer cosas nuevas.

-Usted es el cineasta español más interesado por llevar al cine la danza y el teatro.
-Bueno, no he hecho teatro de texto en cine. Siempre que he leído una obra de teatro interesante, he preferido hacerla en cine, como ¡Ay Carmela! No le he cogido yo gusto al teatro. A Ingmar Bergman, el teatro le parecía una cosa más confortable que el cine. A mí el cine me parece un trabajo más meticuloso, todo se puede trabajar más despacito, cambiar los escenarios, ensayar cada una de las cosas. Pero en el teatro no puedes y eso me pone frenético. Una vez que has acabado de ensayar la obra, sufro muchísimo, lo paso mucho peor en el teatro o en la ópera que en el cine. Haces un ensayo precioso y llega el día del estreno y la gente no está donde debe estar, las luces... las cosas no salen. En el cine lo controlas todo.

-¿De dónde le viene la afición por el flamenco?
-Siempre me ha gustado mucho el flamenco, casi de chiquitín, cuando la guerra lo oía cantar en Madrid a los milicianos y a los obreros. Y luego, siempre he estado enamorado de Imperio Argentina, no tanto de su figura, como de su voz.

-¿Es la música española que más interesa en el extranjero?
-El flamenco representa toda una tradición española. Es un baile precioso, con unas posibilidades enormes y muchas sin explotar. Y yo creo que hoy, quitando el jazz, no hay nada como el flamenco. No es folclore, no queda nada de folclore en él, es fruto de 18 o 20 culturas distintas que barrieron Andalucía y de las que ha salido una cosa nueva.

Carmen, la más rentable
-De los musicales que ha hecho ¿cuál le ha dado más fama?
-Yo creo que Carmen, fue una revolución. No quiero presumir, pero creo que es la película española que más dinero ha dado. Se sigue proyectando. Y fue también la más rentable para mi. Emiliano Piedra, el productor, que ganó una fortuna con Carmen, fue muy generoso conmigo, yo tenía un tanto por ciento y debió funcionar muy bien porque los productores nunca me pagan con porcentajes. Y Emiliano lo hizo.

-Fue Piedra quien le inició en los musicales ¿no?
-Bueno, antes yo había hecho una película sobre La Chunga, pero fue él quien se empeñó en que hiciera Bodas de sangre y me llevó al Ballet Nacional cuando estaba Gades. En una de las clases me hizo una exhibición de media hora, que es lo que dura Bodas de sangre, y de ahí salió la idea de ampliarla con la entrada de los músicos y los ensayos.

-El otro día leí: "El flamenco es la música de los que no saben solfeo".
-Eso es una soberana tontería y viene de Paco de Lucía, al que adoro y quiero muchísimo. Paco no sabe solfeo pero es una maravilla, él ha nacido improvisando, se ha criado con los gitanos; en cambio Chano Domínguez, que es medio gitano, sabe solfeo, compone como Dios, no tiene nada que ver. Manolo Sanlúcar no sólo sabe solfeo, sino que toca con orquestas, con partituras. No hay una ortodoxia.

-El flamenco le ocupa ahora, pero su filmografía es muy variada ¿Qué relación mantiene con sus antiguas películas?
-Ninguna, ninguna, no me producen ningún interés. Por ejemplo, ya tengo muy poca relación con la última que he hecho, Io, don Giovanni, ya estoy metido en otros follones.

-Esta también la ha iluminado Vittorio Storaro, son como una pareja artística ¿no?.
-Es una persona maravillosa, un gran amigo, gran creador y gran inventor de cosas, porque no solo se limita a iluminar, sino que tiene ideas estupendas que si me gustan, las aprovecho. Porque nosotros somos como vampiros, la obligación nuestra es sacar sangre a todo el mundo que está a nuestra disposición.

-¿Dónde la ha rodado?
-En España y en Italia. La parte más importante, en Italia. La hemos rodado toda en estudios, todo es de mentira. Por ejemplo, la parte que transcurre en Venecia la hemos rodado en Alicante, con fotografías que yo hice en Venecia. Es una Venecia de camelo. Y Viena la hemos hecho en Italia, en los estudios de Laurentis, con fotografías, también todo de mentira. Es una cosa que me gusta mucho hacer: teatro dentro del cine. En realidad, por mucho que digan que la ópera es el arte supremo, eso es mentira. El arte total es el cine: en él se canta, se baila, se actúa...

La culpa, de los productores
-¿Y la falta de público que padece hoy el cine español?
-Yo nunca me he preocupado por eso y es una barbaridad lo que voy a decir, porque yo llevo treinta años que no voy al cine, lo veo en mi casa. Para mi todos los aparatos técnicos están ayudando a cumplir con el sueño de mi vida, que era el de tener un proyector en mi casa y poder ver una película tranquilamente. Y hace años que ha llegado ese momento. Todos los días veo una película, una maravilla. Ahora hay otros caminos distintos de exhibición y de eso no se enteran ni siquiera los productores, que han vendido el material de mala manera a las televisiones. La culpa de lo que está pasando la tienen ellos, por malvender.

-¿Y qué me dice de la distribución por internet?
-Si internet te permite ver con una alta calidad de definición las películas que yo ahora veo en mi casa, a mi me parece muy bien. Que se pague lo que sea, pero creo que se ha perdido una oportunidad por no entrar a tiempo donde se debía entrar. Y luego está el asunto del cine en 3D, que todo el mundo anda enloquecido. Eso ya lo vi hace 30 o 40 años, cuando te ponías las gafas. No creo que eso sea el porvenir del cine.