Pedro Almodóvar, Rodrigo Sorogoyen, Javier Calvo y Javier Ambrossi

Pedro Almodóvar, Rodrigo Sorogoyen, Javier Calvo y Javier Ambrossi

Cine

Almodóvar, Sorogoyen y Los Javis se lucen en Cannes: España domina, por fin, las reglas del juego

Los cuatro directores desembarcan en el festival de cine francés en una edición histórica e inolvidable para el cine español.

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El 12 de mayo arranca una edición histórica del Festival de Cannes para el cine español. Por primera vez tres películas de nuestro país competirán por la Palma de Oro, el gran galardón del certamen, símbolo máximo de prestigio y excelencia en el mundo cinematográfico.

Amarga Navidad, de Pedro Almodóvar, El ser querido, de Rodrigo Sorogoyen, y La bola negra, de la dupla conformada por Javier Ambrossi y Javier Calvo, rubrican con su presencia en La Croisette, jugando en la misma liga que maestros como Hirokazu Koreeda, Pawel Pawlikowski o Andrey Zvyagintsev, el gran momento del cine español.

En los últimos tiempos, nuestra cinematografía ha ido acumulando prestigio en plazas internacionales: el Oso de Oro de Carla Simón por Alcarràs en 2022, el premio a la mejor interpretación de la Berlinale para Sofía Otero por 20.000 especies de abejas de Estibaliz Urresola en 2023, las victorias de Elena Martín con Creatura (2023) y de Jonás Trueba con Volveréis (2024) en la Quincena de Realizadores de Cannes, el León de Oro de Venecia para La habitación de al lado de Almodóvar en 2024, el Premio del Jurado de Cannes para Sirat (2025) de Oliver Laxe en un año en el que Carla Simón también estuvo en la sección oficial con Romería

Carla Simón, con el Oso de Oro de la Berlinale. Foto: EFE/EPA/Clemens Bilan

Carla Simón, con el Oso de Oro de la Berlinale. Foto: EFE/EPA/Clemens Bilan

De hecho, en la rueda de prensa en la que se desveló la programación de Cannes, celebrada el pasado 9 de abril, el director del certamen, Thierry Fremaux, dedicó unos segundos a elogiar nuestra industria. “Nos habla [la presencia de las tres películas españolas] de ciertos movimientos de cara a encontrar financiación y seguir alimentando a las salas de cine. Hay profesionales con buenas intenciones, con ganas de que el cine siga vivo. Siguen encontrando a artistas formidables”. Estas palabras del prestigioso programador contrastan con el poco ruido que generaba nuestro cine en el plano internacional hasta hace bien poco.

No siempre fue así. De hecho, en las primeras décadas del Festival de Cannes, que se creó en 1947, era rara la edición en la que no había algún contendiente español. Fueron los años de Luis García Berlanga, Juan Antonio Bardem, José Antonio Nieves Conde, Ladislao Vajda, Edgar Neville y, claro, Luis Buñuel, el único que ha logrado conquistar la Palma de Oro para nuestro país. Lo hizo en 1961 con Viridiana.

Pero la continua presencia española tenía truco: en aquellos años eran los distintos países los que elegían las películas que les iban a representar en el festival. La normativa cambió en 1972, pasando a ser un comité el que seleccionaba los filmes en liza y convirtiéndose Cannes, de paso, en el gran prescriptor, el lugar que marca el rumbo en cuanto a tendencias.

En los 70 y 80 nuestro cine todavía aguantaría el tipo, gracias sobre todo a Carlos Saura –quien ostenta el récord de participaciones para un cineasta español en la sección oficial de Cannes, 9– y a la aparición de cineastas como Mario Camus y Vicente Aranda, pero a partir de los 90 la cosa fue decayendo.

'Viridiana', de Luis Buñuel, la única Palma de Oro del cine español

'Viridiana', de Luis Buñuel, la única Palma de Oro del cine español

Hasta el punto de que durante la mayor parte del siglo XXI las puertas de La Croisette parecían selladas para aquellos que no se llamaran Pedro Almodóvar, quien con Amarga Navidad acumula ya siete apariciones en la sección oficial, además de dos premios: mejor director por Todo sobre mi madre (1999) y mejor guion por Volver (2006). Entre los años 1999 y 2022, cuando el catalán Albert Serra entró en la pugna por la Palma de Oro con Pacifiction –una película de capital mayoritariamente francés–, tan solo otros dos directores españoles pudieron colarse en la sección oficial: Marc Recha en 2001 por Pau y su hermano e Isabel Coixet en 2009 por Mapa de los sonidos de Tokio.

El cambio de rumbo en la relación entre Cannes y el cine español es, por tanto, manifiesto. Tras la presencia de Carla Simón y Oliver Laxe en la edición anterior, ahora se suman cineastas de distintos perfiles y generaciones, lo que habla de la diversidad y riqueza de nuestro ecosistema.

En primer lugar, tenemos a Almodóvar, el maestro consagrado de estilo personalísimo que ejerce de absoluto veterano en el festival, al que tenerlo en su programación también le da estatus al certamen. En segundo lugar, un director de sólida trayectoria y en plena madurez como Rodrigo Sorogoyen que, como es habitual en Cannes, se ha ganado el derecho a luchar por la Palma en otras secciones, lo mismo que ocurrió con Albert Serra y Oliver Laxe. En su caso, fue la fervorosa recepción de As bestas en Cannes Première, una sección no competitiva, lo que le ha catapultado a la primera línea.

Más sorprendente es el desembarco de los Javis con una segunda película y sin previo paso por el festival. Esto nos habla del impacto que ha debido tener el visionado en el comité de selección, más aún teniendo en cuenta que se presentaron un total de 2.541 películas.

Si algo tienen en común los tres cineastas, eso sí, es el gran predicamento que tienen sus producciones en Francia. Almodóvar acostumbra a tener mejores resultados en taquilla en el país vecino que en el mercado doméstico, Sorogoyen triunfó allí con Madre (2019) y As bestas y la serie La Mesías (2023) de Ambrossi y Calvo obtuvo una fantástica recepción en la televisión gala tanto por parte del público como de la crítica. De hecho, tanto El ser querido como La bola negra cuentan con capital francés, algo que puede marcar las diferencias en un festival con un ligero toque chovinista.

En cualquier caso, este salto de reconocimiento internacional no tiene solo que ver con el talento de los cineastas, sino también con la ambición y el conocimiento de las reglas del juego que están demostrando productoras como El Deseo, que ha levantado Amarga Navidad pero que también participa en Sirat y La bola negra, plataformas como Movistar Plus+, involucrada en estas dos últimas y en El ser querido, o el ICAA, al que hay que reconocerle que sus políticas para potenciar el cine de autor están dando resultados.

Quizá ahora solo queda que seamos nosotros mismos quienes nos creamos el gran momento de nuestro cine, en vez de dedicarnos a utilizar el éxito de unos (pongamos Santiago Segura) para menospreciar tanto el talento de otros como la importancia de una industria en la que descansa también la creación de Marca España.