Julián López, Adrián Gamiz, Natalia Verbeke, Ángela Cervantes, Blanca Ramírez y Vebjørn Enger en 'Lapönia'

Julián López, Adrián Gamiz, Natalia Verbeke, Ángela Cervantes, Blanca Ramírez y Vebjørn Enger en 'Lapönia'

Cine

'Lapönia': una comedia que apuesta por el humor inteligente, pero que no puede ocultar su origen teatral

David Serrano lleva a la gran pantalla una obra que aborda las diferencias culturales entre el supuesto perfeccionismo nórdico y la picaresca española, con Ángela Cervantes, Natalia Verbeke y Julián López en el reparto. 

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Aunque Lapönia no tiene nada que ver con Días de fútbol (2003), más allá de estar ambas dirigidas por David Serrano (Madrid, 1975), el encuentro entre las dos parejas que protagonizan esta adaptación de la obra teatral de Cristina Clemente y Marc Angelet –firmada por ellos mismos para la gran pantalla– está plagada de fintas, despejes, tarascadas, tanganas y, sí, también algún gol por la escuadra, aunque todo ello en materia dialéctica.

La película arranca cuando Mónica (Natalia Verbeke) y su marido Ramón (Julián López) llegan a Finlandia para que su hijo pequeño conozca a Papá Noel. Allí son acogidos por Nuria (Ángela Cervantes), hermana de Mónica, por su pareja Olavi (Vebjørn Enger) y por la hija de ambos. El conflicto surge ya en el aeropuerto, cuando la niña le dice a su primo sin venir a cuento que el gordo del traje rojo en realidad no existe, provocándole al chaval una furiosa rabieta.

El resto de la película se desarrolla en tiempo real en la casa de Nuria y Olavi durante la cena que sigue al incidente. Monica y Ramón quieren que sus anfitriones participen en algún tipo de teatrillo que le devuelva la ilusión al pequeño, pero ellos se muestran reacios: no quieren mentirle ni a su hija ni a su sobrino. Así comienza un combate de argumentos entre ambas parejas que arranca incidiendo en las diferencias culturales entre el supuesto perfeccionismo nórdico y la picaresca española, para acabar revelando los secretos y las disputas familiares.

La obra de teatro fue todo un éxito en su montaje en el Teatro Lara, a cargo de Tamzin Townsend, y después se adaptó en países como Estados Unidos, Croacia, Argentina o República Checa. En su traslación al cine la mayoría de los diálogos siguen manteniendo su interés, e incluso consiguen en momentos puntuales arrancar alguna que otra carcajada al respetable. En ello tiene mucho que ver la comicidad natural de Julián López, con esa mezcla de torpeza e ingenuidad que le caracteriza, y la gravedad algo recalcitrante que le imprime Vebjørn Enger a un Olavi implacable a la hora de defender sus ideas y puntos de vista.

La película, que desnuda a la pareja burguesa de nuestros días, toca siempre con gracia temas como los distintos modelos educativos entre norte y sur de Europa, la dificultad de actuar siempre con coherencia y no traicionar las propias creencias, ese pecado nacional que es la envidia o el sentido del término familia. Sin embargo, David Serrano no puede evitar caer en una puesta en escena teatral en exceso, limitada por la unidad de tiempo y espacio (una casa y una noche) y por algún parlamento poco natural y demasiado extenso. El director, al final, opta por construir a través del plano-contraplano, que no molesta pero tampoco seduce.

En cualquier caso, una propuesta de humor inteligente, frontalmente opuesta a la comedia gruesa dominante en taquilla, que trae a la mente un filme como Un dios salvaje (Roman Polanski, 2011), también de raigambre teatral, aunque con menos violencia, y que también haría buena sesión doble con la tragicómica Perfectos desconocidos (2017), de Álex de la Iglesia.

Lapönia

Dirección: David Serrano.

Guion: Cristina Clemente, Marc Angelet.

Intérpretes: Julián López, Natalia Verbeke, Ángela Cervantes, Vebjørn Enger.

Año: 2026.

Estreno: 1 de abril