Alexander Skarsgard y Harry Melling, en 'Pillion'

Alexander Skarsgard y Harry Melling, en 'Pillion'

Cine

'Pillion': Alexander Skarsgard dinamita su imagen de galán en una versión 'queer' y encuerada de 'El hilo invisible'

El debut en la dirección de Harry Lighton, premiado en Cannes por su guion, aborda la relación BDSM entre un treintañero gay y un adonis motero y deja una de las felaciones más desvergonzadas del cine reciente.

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Resulta raro encontrar actores como Alexander Skarsgard, con la capacidad de dinamitar su propia imagen de galán y de no tomarse demasiado en serio, entregándose a personajes que le permiten explorar sus propios límites.

Solo así se entiende que un guaperas como él, que ha estado al frente de superproducciones como La leyenda de Tarzán (David Yates, 2016), Godzilla vs. Kong (Adam Wingard, 2021) o El hombre del norte (Robert Eggers, 2021), se lance a hacer trabajos tan arriesgados e inesperados como interpretarse a sí mismo en versión desquiciada, drogadicta y salida en la genial serie Atlanta (Donald Glover, 2016-2022), o el que aborda ahora en Pillion.

Y es que no es habitual que una estrella de Hollywood se preste a participar en el modesto debut de un director inglés, Harry Lighton (Portsmouth, 1993), menos aún interpretando a un personaje con tanto riesgo, en el que cuestiona su aura de masculinidad y la percepción que la industria tiene de él.

La película sigue al apocado e introvertido Colin (Harry Melling), un treintañero gay que forma parte de un cuarteto de canto a capella y que vive con sus padres. Una noche, tras actuar en un bar, conoce a Ray (Skarsgard), un fornido y lacónico adonis motero.

La primera interacción entre ambos, en la barra, define el rol que asumirá cada uno en la futura relación: sin que apenas crucen miradas y sin intercambiar palabras, Ray le lanza unos billetes a Colin. Solícito, este los recoge y se dispone a pagar las patatas que el otro ha pedido. Ahí está ya el germen de la dinámica BDSM que se establece entre ambos, con los papeles de dominante y sumiso repartidos.

Tras un surrealista primer encuentro sexual en un callejón, con una de las felaciones más cómicas y desvergonzadas que se han visto recientemente en el cine comercial, vemos como Colin se muda a la casa de Ray. El protagonista cocina, limpia, duerme en el suelo y obedece órdenes, mientras el personaje de Skarsgard mantiene la casa y ofrece a cambio sexo, aunque no intimidad ni cariño.

La película de Lighton podría entenderse como el reverso queer y encuerado de El hilo invisible (2017). En ambos filmes hay una relación de poder desequilibrada en la que la parte sumisa aprende a negociar, a manipular y trata de cambiar los términos del acuerdo, poniendo en jaque conceptos que habitualmente tenemos tan claros como los de toxicidad o amor sano. Aunque Alma (Vicky Krieps), la protagonista de la película de Paul Thomas Anderson, alcanzará un nuevo equilibrio que finalmente Colin no sabrá conseguir.

El director, que ganó el premio al mejor guion en la sección Un certain regard de Cannes, se mueve durante todo el metraje en un terreno emocional ambiguo, sin tomar parte por ninguno de los personajes, y al mismo tiempo sostiene un tono que se mueve entre la comedia romántica, el drama íntimo y un particular erotismo entre lo crudo y lo tierno.

Harry Melling, en 'Pillion'

Harry Melling, en 'Pillion'

Todo ello con el genial desempeño de sus actores, con un Melling que se consagra aportando dignidad y humor al protagonista y un Skarsgard que acaba destapando una desarmante vulnerabilidad a su imponente motero.

Pillion

Dirección y guion: Harry Lighton.

Intérpretes: Harry Melling, Alexander Skarsgard, Brian Martin, Zamir Mesiti, Douglas Hodge, Lesley Sharp.

Año: 2025.

Estreno: 6 de marzo