De izquierda a derecha, la productora estadounidense Sara Murphy, la cantante y actriz estadounidense Teyana Taylor, el cineasta estadounidense Paul Thomas Anderson y la actriz estadounidense Chase Infiniti posan en la sala de prensa con el premio a la mejor película – musical o comedia por One Battle After Another durante la 83.ª ceremonia de los Globos de Oro. Foto: EFE/EPA/CHRIS TORRES.

De izquierda a derecha, la productora estadounidense Sara Murphy, la cantante y actriz estadounidense Teyana Taylor, el cineasta estadounidense Paul Thomas Anderson y la actriz estadounidense Chase Infiniti posan en la sala de prensa con el premio a la mejor película – musical o comedia por One Battle After Another durante la 83.ª ceremonia de los Globos de Oro. Foto: EFE/EPA/CHRIS TORRES.

Cine

De ninguneado a triunfador: Paul Thomas Anderson rompe su maldición en los Globos de Oro

El cineasta californiano recibió los premios a mejor película en comedia o musical, director y guion por 'Una batalla tras otra'. Oliver Laxe, en cambio, se va de vacío.

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Parece mentira que Paul Thomas Anderson haya tenido que esperar a su décimo largometraje para triunfar en la temporada de premios estadounidense, más aún teniendo en cuenta que en su filmografía hay obras tan mayúsculas como Magnolia (2000), Pozos de ambición (2007), Puro vicio (2014) y El hilo invisible (2017). Pero en la madrugada de este lunes, en el hotel Beverly Hills de Los Ángeles, por fin se ha hecho justicia con el cineasta que ha llevado toda la grandeza de Hollywood al siglo XXI.

El californiano ha conquistado cuatro Globos de Oro con Una batalla tras otra, reinando en una noche que nos dejó una pequeña decepción: Sirat, la película de Oliver Laxe, no pudo hacerse con ninguno de los dos galardones a los que optaba, ni el de mejor película extranjera ni el de mejor banda sonora para Kangding Ray.

En cualquier caso, el premio para el alucinante y sensorial viaje por el desierto africano del cineasta gallego, un filme quizá demasiado incómodo para convencer a todo el mundo, era ya su presencia en la gala. Ahora, a soñar con el Oscar, cuyas nominaciones se anuncian el 22 de enero.

El sarao de la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood fue presentado por segundo año consecutivo por Nikki Glaser, una de las monologuistas más exitosas de EE.UU., que volvió a mostrar su simpatía y desplegó un humor con un toque ácido, aunque no lo suficiente para equipararse con el siempre añorado Ricky Gervais. Obviamente, corren otros tiempos, y se impone la corrección política.

Los premios se sucedieron de manera vertiginosa y los discursos de agradecimiento volvieron a ser bastante planos. Las estrellas han aparcado los mensajes reivindicativos y se limitan ‘a vender el pescao’.

Tan solo el brasileño Kleber Mendonça Filho, que se hizo con uno de los premios que se le escapó a Laxe, el de mejor película extranjera por El agente secreto, se mostró algo combativo, alertando del momento tan difícil que atraviesa el planeta y animando a los jóvenes, especialmente a los estadounidenses, a hacer películas.

El protagonista del filme de Mendonça-Filho, Wagner Moura, se llevó el premio al mejor actor en drama por interpretar a un profesor disidente y viudo que regresa a la ciudad de Recife en los años de la dictadura militar brasileña, donde se da cuenta que las fuerzas gubernamentales le persiguen.

PTA apunta al Óscar

El caso es que fue la noche de Paul Thomas Anderson, un cineasta que había sido sistemáticamente ignorado por los Globos de Oro. Antes de esta gala tan solo había recibido a título personal una nominación al mejor guion por su anterior filme, Licorice Pizza (2022). En los Oscar las cosas no le han ido mucho mejor: 10 nominaciones y ninguna estatuilla.

Una batalla tras otra ha tenido un reconocimiento crítico brutal, colocándose en lo más alto de la lista de lo mejor del año en un sinfín de publicaciones -entre las que se encuentra El Cultural-. Una mirada al tenso clima político y social de los EE. UU. actuales, que adapta muy libremente una novela de Thomas Pynchon publicada en 1990 y ambientada en los años 60.

Con un reparto en estado de gracia, un ritmo trepidante, un humor desarmante y varias secuencias magistrales, Una batalla tras otra narra la historia de un exrevolucionario que se ve obligado a volver a la acción cuando un viejo enemigo reaparece para ajustar cuentas y amenaza a su hija.

Era el filme más político de todos los que optaban a los grandes premios, poniendo en el punto de mira al supremacismo blanco y las políticas antiinmigración que encarna Trump.

La película de Paul Thomas Anderson se llevó los premios a mejor película de comedia o musical, mejor dirección, mejor guion cinematográfico y mejor actriz de reparto para Tayana Taylor. La única pega es que se le escaparon los de interpretación para Leonardo DiCaprio, Sean Penn y Benicio Del Toro, que realizan tres fantásticos trabajos.

Tras el éxito de esta noche, Una batalla tras otra parte como favorita en los Oscar, que se entregan el 15 de marzo. El reconocimiento de la pasada noche, en cualquier caso, es el que merecía uno de los grandes autores del cine moderno.

Por su parte, Hamnet obtuvo el premio a la mejor película de drama y a la mejor actriz para Jessie Buckley. La película de Chloé Zhao adapta la novela de Maggie O'Farrell y narra la historia de Ágnes, la mujer de William Shakespeare, y el duelo por la pérdida de uno de sus hijos, un hecho que pudo haber influido en la creación de Hamlet por parte del Bardo de Avon. Un emotivo drama histórico que utiliza la luz natural y el paisaje como prolongación del estado emocional de los personajes.

Otra de las películas que hizo pleno fue Las guerreras K-pop, la película más vista de la historia de Netflix, que se llevó los premios a mejor película de animación y a mejor canción por el tema Golden.

Los pecadores, de Ryan Coogler, se llevó los premios a mejor logro cinematográfico y de taquilla y a mejor banda sonora para Ludwig Göransson. Dos premios muy merecidos para un blockbuster juguetón, atrevido, sexy, divertido, sangriento… Una propuesta que sabe combinar de manera eficaz todos sus elementos, procedentes del cine de terror, del drama social, del género de acción, del thriller y del musical, para realizar un homenaje al legado de la cultura afroamericana.

Otro de los nombres propios de la gala fue Timothée Chalamet, que, a sus 30 años, consigue su primer Globo de Oro por Marty Supreme tras haber optado en otras cuatro ocasiones al premio, por Call Me by Your Name (Luca Guadagnino, 2017), Beautiful Boy (Felix Van Groeningen, 2018), Wonka (Paul King, 2024) y A Complete Unknown (James Mangold, 2024).

Chalamet es el motor absoluto del filme de Josh Safdie, en donde interpreta con una energía desbordante a un buscavidas de dudosa moral, tan carismático como indeseable, que trata de triunfar en el mundo del ping pong.

El veterano Stellan Skarsgard recibió el Globo de Oro al mejor actor de reparto por su trabajo en la danesa Valor Sentimental, de Joachim Trier, en donde interpreta a un director de cine, carismático y egocéntrico, que mantiene una compleja relación con sus hijas. El trabajo del actor se queda en la retina, especialmente en esos momentos en los que vemos la derrota en su cristalina mirada.

Por su parte, Rose Byrne conquistó el premio a la mejor actriz de comedia o musical por Si pudiera, te daría una patada, película dirigida por Mary Bronstein con el sello de la productora A24, en donde interpreta a Linda, una mujer que intenta lidiar con la misteriosa enfermedad de su hija.

Series, sin sorpresas

No hubo sorpresas en las categorías de series, donde salieron prácticamente los mismos ganadores que en los Emmy. Las favoritas se llevaron el gato al agua. The Pitt, el fantástico drama de HBO sobre los trabajadores de un hospital de Pittsburgh que tienen que lidiar con su vida personal mientras hacen frente a la carga emocional de tratar a pacientes en estado crítico, triunfó en la categoría de drama.

La producción, con aroma a la televisión clásica, recoge lo sembrado en el género por series como 24, El ala oeste de la Casa Blanca y, claro, Urgencias, tomando como protagonista a uno de los míticos actores de esta, Noah Wyle, que se llevó el premio al mejor actor. El de mejor actriz en drama fue para Rhea Seehorn, por Pluribus, la nueva creación de Vince Gilligan (Breaking Bad), que utiliza los tópicos de la ciencia ficción para construir una inquietante metáfora del mundo de ahora.

Adolescencia, serie de Netflix que narra el desmoronamiento de una familia una vez que el hijo de 13 años es acusado de asesinar a una compañera de clase, narrada en plano secuencia, se ha llevado los premios a mejor miniserie, a mejor actor en miniserie para Stephen Graham, a mejor actriz de reparto para Erin Doherty y a mejor actor de reparto en serie para el joven Owen Cooper, los cuatro a los que optaba. Michel Williams consiguió el premio a la mejor actriz de miniserie por Dying for Sex, aunque no se encontraba en la sala.

La primera temporada de The Studio ha sido todo un fenómeno y se ha impuesto en la categoría de comedia. La serie narra la peripecia de un productor de Hollywood que tiene que lidiar con sus inseguridades, con artistas narcisistas y con capos corporativos a los que solo les preocupa la taquilla, mientras trata de defender el cine como auténtico arte.

Uno de los reclamos de la serie son sus impagables cameos, de figuras como Martin Scorsese, Ron Howard, Dave Franco o Zoe Kravitz. El otro, como en el caso de Adolescencia, el uso del plano secuencia. Seth Rogen, que ha creado la serie junto a Evan Goldberg, se llevó además el premio al mejor actor en su categoría.

Por su parte, Jean Smart consiguió su tercer Globo de Oro a la mejor interpretación femenina en serie de comedia por Hacks, antes de afrontar la última temporada de la producción en la que interpreta a la implacable humorista Deborah Vance