Kyle MacLachlan en el 'Dune' de Lynch

Kyle MacLachlan en el 'Dune' de Lynch

Cine

De Jodorowsky a Villeneuve, pasando por Lynch: las versiones de 'Dune' y su legado

Hasta llegar a Denis Villeneuve, 'Dune' ha pasado por una larga travesía, no necesariamente por el desierto. De Jodorowsky a Lynch, el relato de Frank Herbert ha visto varias versiones y ha influido en numerosos filmes de ciencia ficción.

26 febrero, 2024 02:12

El empeño de llevar Dune a la pantalla parecía hasta ahora una suerte de maldición. El primer loco de Dios que quiso hacerlo fue el genial judío errante y psicomago Alejandro Jodorowsky, que en 1974 reunió al más fantástico equipo posible de “guerreros sagrados” (Moebius, Chris Foss, H. R. Giger, Dan O’Bannon...) en torno a un proyecto fabuloso y delirante: un Duna (así, en castellano) de diez horas, alrededor de su reinterpretación esotérica, cabalística y budista del libro, pero también glamourosa, espectacular, exótica y violenta.

Duna se convertiría en la película de ciencia ficción más importante que nunca se rodó: de ella surgirían Alien, Blade Runner e incluso La guerra de las galaxias. Jodorowsky convirtió su derrota en triunfo, transformando su guion en cómics seminales para la mítica Métal Hurlant como El Incal y la saga de los Metabarones. Todo se cuenta en el documental Jodorowsky’s Dune (2013).

A este intento abortado por Hollywood sucedería el filme producido por Dino De Laurentiis y dirigido por Lynch. Dune (1984) es una rareza irregular, fiel al libro –de hecho, a Frank Herbert le gustó bastante–, llena de encanto y con momentos espléndidos, pero que de nuevo fue montada sin participación del director, quien rechazó la versión estrenada y se ha negado durante años a hablar de ella. No obstante, con un reparto fantástico, banda sonora de Toto y Brian Eno, y un color, lujo y espectacular diseño de producción adelantado a su tiempo, neobarroco, gótico y steampunk, se ha convertido justamente en película de culto.

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La versión hasta ahora más defendida por los fans del libro fue la televisiva: dos miniseries estrenadas en su día por SyFy Channel. Dune, la leyenda (2000) e Hijos de Dune (2003), con algo más de cuatro horas de duración cada una, siguen con notable fidelidad las tres primeras novelas de la saga y aunque sus efectos digitales han quedado superados de largo, continúan siendo muy apreciables, con un toque Métal Hurlant, que recuerda a veces al proyecto maldito de Jodorowsky.

Gusanos gigantes

Entretanto, la influencia de Dune, libro y adaptaciones, se dejó ver en otras películas, especialmente en Nausicaä del Valle del Viento (1984) de Hayao Miyazaki, Stargate: Puerta a las estrellas (1994) de Roland Emmerich o Las crónicas de Riddick (2004) de David Twohy, y en clave muy distinta en los gusanos gigantes de Temblores (1990) de Ron Underwood.

'Temblores' (1990), de Ron Underwood

'Temblores' (1990), de Ron Underwood

La entrada de Villeneuve en escena supuso para muchos aficionados “una nueva esperanza”. Su visión, más oscura, severa, pretenciosa y con la parsimonia propia de series actuales estilo Juego de Tronos, ha satisfecho a la mayoría… pero no a todos. El escritor y crítico de cine Kevin Maher afirmó en The Times que “la película pasa tanto tiempo atrapada en un barrizal expositivo que proporciona poco drama real o evolución de personajes”.

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Ojalá su segunda parte le haga cambiar de opinión. En cualquier caso, el anuncio de una próxima serie también producida por Legendary, la precuela Dune: Prophecy, promete Arrakis para rato.