Escena de 'Estamos hechos para entendernos'.

Escena de 'Estamos hechos para entendernos'.

Cine

'Estamos hechos para entendernos': corazón y sordera

El actor y director de comedia Pascal Elbé aborda su propia sordera en una película que no buscar ser original pero tiene corazón y derrocha encanto

18 junio, 2022 11:55

La cifra puede parecer sorprendente pero en nuestro país hay más de un millón de personas que padecen algún tipo de discapacidad auditiva. Por tanto, lo que cuenta esta notable Estamos hechos para entendernos lejos de ser extraño reproduce la experiencia de muchas personas.

Actor de comedia con un largo recorrido en la cinematografía gala, Pascal Elbé protagoniza y dirige una película sobre un profesor de instituto, él mismo, que se está quedando sordo como una tapia pero se resiste a aceptarlo. A sus 55 años, no tiene tan buen aspecto como Tom Cruise a los 59 pero mantiene su figura de galán y la película trata sobre su romance con su vecina del piso de arriba (Sandrine Kiberlain).

En ningún momento uno tiene la impresión de que Elbé trate de ser excesivamente original. Siguiendo el patrón clásico de la comedia romántica, al principio los futuros amantes se pelean y esas cosas. La película no sorprende, pero sí convence por la delicadeza y la honestidad con la que cuenta su historia.

Por una parte, ese maestro que se niega a reconocer que se está quedando sordo como símbolo de su incapacidad para aceptar su propio envejecimiento. Por la otra, esa viuda desnortada que no se acaba de atrever a reconstruir su vida. En medio, una hija que se niega a hablar con la que el protagonista establece una tierna relación. Resulta interesante cómo, al sentirse vulnerable, Elbé logra también alcanzar una mayor humanidad.

Acompaña el sonido al buen tino con el que está dirigido e interpretado el interesante trabajo. El filme logra meternos en la cabeza del protagonista al reflejar la forma en que percibe los sonidos primero cuando se va quedando sordo y luego cuando, al contrario, se pone unos audífonos que amplifican el ruido.

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El título en francés juega con el doble significado de la palabra "entendre", que por una parte quiere decir oír pero también "entender". De esta manera, al final quizá lo más importante no es tanto el hecho de oigamos o no sino de algo mucho más importante, que tengamos la voluntad de escuchar, cosa harto más complicada.