Misógino, torturador, antisemita, genocida y hasta pedófilo son algunos de los adjetivos que definen al General Aladeen, el tirano norteafricano al que encarna Sacha Baron Cohen en El Dictador y con el que lleva un paso más allá su provocación después de Borat y Bruno.
Con una densa barba negra, gafas oscuras y un uniforme cubierto por un sinfín de condecoraciones, el actor y cómico británico da vida en El Dictador al déspota de la nación ficticia de Wadiya, una figura que bebe de dirigentes como el egipcio Hosni Mubarak, el iraní Mahmud Ahmadineyad o el libanés Muamar el Gadafi.
Como advierte Alejandro G. Calvo en El Cultural, "bajo el aquelarre de infamias, de chistes sobre vello púbico y vejaciones sexuales, Sacha Baron Cohen y Larry Charles esconden bajo su obra un homenaje a El gran dictador de Chaplin".