Image: Sam Raimi

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Cine

Sam Raimi

“Spiderman tiene más de humano que de épico”

8 mayo, 2002 02:00

Sam Raimi durante el rodaje de Spider-man

El 3 de mayo se estrenó en Estados Unidos la esperada Spider-Man, de Sam Raimi (Darkman, Un plan sencillo), que llegará a España a finales de junio. Sumándose a la tradición de los superhéroes de Marvel llevados a la gran pantalla, Spiderman es sin duda el héroe más humano y elemental. Con un presupuesto de 165 millones de dólares, novedosos efectos digitales y un reparto encabezado por Tobey Maguire, Willem Dafoe y Kirsten Dunst, Spider-Man está llamada a marcar un antes y un después en el tratamiento del género. El Cultural ha hablado en Nueva York, la ciudad del héroe, con Sam Raimi, quien adelanta los entresijos de uno de los filmes más esperados del año.

Si hay alguien capaz de dejar su impronta y lograr hacer aflorar su estilo en una megaproducción de 165 millones de dólares destinada a un público mundial masivo contado por millones, ése no es otro que Sam Raimi (Franklin, Michigan, 1959). Se trata de un peculiar cineasta que comenzó en el género del terror -Posesión infernal (1982), Ola de crímenes, ola de risas (1984), Terroríficamente muertos (1987), Army of Darkness: Evil Dead III (1992), con su actor-fetiche Bruce Campbell, y la más sutil Darkman (1989)- para dirigir después un idiosincrásico western, Rápida y mortal (1995) a la mayor gloria de la actriz por entonces más solicitada, Sharon Stone.

Un giro espectacular
Pese a su estilo oscuro, enérgico, peculiarmente humorístico y algo ingenuo, y a un hiperquinético movimiento de cámara frenético que él reconoce deudor de la obra de Martin Scorsese, Raimi dio un giro espectacular a sus elecciones y estilo, lo que le permitió finalmente ser considerado -nominaciones al Oscar incluidas- un director serio por el thriller hitchcockiano Un plan sencillo y el gótico sureño Premonición, ambas auspiciadas de diferentes maneras por Billy Bob Thornton.

A sus 42 años y tras veinte de carrera (en la que ha colaborado con los hermanos Joel y Ethan Coen, haciendo un sangriento cameo en Muerte entre las flores y escribiendo y actuando en El gran salto) ahora se estrena como director de una película de acción y gran presupuesto basada en un mito del cómic, el superhéroe Spiderman, El Hombre Araña, creado para la Editorial Marvel por Stan Lee y Steve Ditko en 1962. La tarea, en palabras de Raimi, ha sido "titánica, aunque sorprendentemente divertida y angustiosa, a partes iguales".

Acrobático y frenético
-Antes que usted fueron considerados directores tan diferentes como James Cameron y Tim Burton para firmar esta megapelícula. ¿Qué les decidió a los productores de Columbia-Sony a contratarle?
-Supongo que mi encasillamiento como director de cine de Serie B en mi trilogía de terror Evil Dead, y el hecho es que ese subgénero es el territorio natural del cómic llevado a la pantalla grande. Ello conlleva también un determinado uso de la cámara que, referido a mí, siempre ha sido tildado de "acrobático" y "frenético", y nadie tan acrobático como un "hombre araña"... y una cámara frenética para seguirle a él y al Duende Verde. (Risas) Es precisamente lo que esta película demandaba y supongo que fueron algunas de las variables que determinaron mi designación... para mi total sorpresa.

-También produjo series televisivas de impronta mítica y origen en el cómic como Hércules y Xena: La princesa guerrera. ¿Cree que pudieron ser también determinantes?
-Desde luego, no creo que fuera algo que dejaran al margen a la hora de ofrecerme el proyecto. Yo sabía que se barajaban nombres importantes para la dirección de un proyecto grande y con muchos riesgos para el estudio. Se trataba de una gran película de Serie A y nunca me consideré a mí mismo como un competidor potente, con posibilidades. Supe en un momento determinado que mi nombre estaba en la lista de los cinco finalistas. Albergaba un enorme deseo de ser elegido pero, sinceramente, muy pocas esperanzas. Salieron listas en las revistas especializadas en las que yo ya no estaba. Me sorprendió sentir un cierto alivio. Cuando mi agente Josh Donen me llamó para decirme que había resultado "El Elegido" (risas), noté una sensación parecida a la de hacérmelo en los pantalones. Desde entonces y hasta que rodé la última secuencia viví en un estado de pánico permanente.

Tímido casi patológico
A la manera norteamericana, Samuel M. Raimi posee peculiaridades personales y creativas que le acercan a la figura de un excéntrico. Capaz de crear imágenes de terror hipersangriento o de supremo mal gusto, su personalidad es la de un tímido casi patológico. A menudo, ha firmado sus obras bajo varios nombres, a cual más inverosímil: Celia Adams, The Master Cylinder, R. O. C. Sandstorm e incluso Adam Smithee, jr. Posee un coche que ha aparecido en todas sus películas (excepto en el western Rápida y mortal, obviamente), un 73 Oldsmobile Delta 88 (sobre el que cae el hombre araña en una de las frecuentes piruetas de Spiderman) de tremendo color amarillo, y no puede prescindir nunca del neumático Bruce Campbell, que esta vez realiza también un divertido cameo. Incluso superados los 40 años se sigue reconociendo como un geek (popular apelativo escolar norteamericano que señala al torpe de la clase), una afinidad que le une, dice, a Peter Parker, el juvenil protagonista de Spiderman.

-¿Estableció una relación temprana con el hombre-araña?
-De niño destaqué, para preocupación de mis padres, por el carácter obsesivo que desarrollé como un avidísimo lector de tebeos. Desde el primer momento en que leí Spiderman no sólo desarrollé el perfil de entusiasta fan sino que me encontré altamente identificado con Peter Parker. En el instituto, es el típico marginado, un proscrito introvertido, en absoluto popular. Yo era exactamente así. Bueno, hay momentos duros, dolorosos y eternos durante la adolescencia en que creo que cualquier chaval puede identificarse con él. Yo empecé a rodar películas casi al final de la infancia y por mis gustos e introversión, siempre me consideraron mis compañeros de clase una especie de chiflado o de alienígena.

-El hombre araña se diferencia bastante de los superhéroes de cómic al uso.
-Sí. No hay nada épico ni grandioso en él, a diferencia de sus "colegas" Superman y Batman o la pandilla variopinta de los X-Men, sino que fue el héroe juvenil más alienado que apareció en los años 60. Aunque curiosamente, la revista "Esquire" realizó una encuesta en el año 1965 entre chavales de instituto y ¿sabe quiénes fueron los tres primeros elegidos?

Un personaje elemental
-¿El hombre araña?
-¡El tercero! Tras Ernesto Che Guevara y Bob Dylan. Un guerrillero del pueblo, un cantante-protesta y un chaval de instituto ficticio con capacidades arácnidas. Este hecho fue asombroso: los adolescentes de los 60 se identificaron fuertemente con él. Quizá porque no se trataba de un multimillonario psicótico dentro de un traje de goma fetichista y rodeado de cachivaches. Tampoco se trababa de alguien con superpoderes, ni un monstruo terrible de restringido vocabulario, ni un alien indestructible. La gran virtud de Stan Lee y Steve Ditko fue crear un personaje elemental, humano y próximo. Creo que ése es el secreto de Peter/Spiderman.

La película de Sam Raimi ha mantenido muchos de los hallazgos que James Cameron introdujo, sobre todo el origen de los poderes de Peter Parker (la araña radioactiva del cómic ha sido sustituida por un arácnido genéticamente alterado y los fluidos para tejer redes le surgen de los brazos en vez de artilugios fabricados por el héroe), pero también elementos del original: Peter decide usar sus poderes para convertirse en un luchador, pero la muerte de un ser querido le decide a usar sus poderes para combatir el crimen. Asimismo, el maligno Duende Verde ha sido extraído de una de las últimas entregas del cómic, cuyo autor Stan Lee realiza un cameo. Raimi eligió a Danny Elfman (compositor habitual de Tim Burton) para componer la banda sonora. Otras elecciones suyas determinantes fueron combinar un Nueva York real con una atmósfera fantástica de cómic, los actores y la decisión de no borrar las imágenes de las Torres Gemelas. Y dice que le guió un lema para la creación de la película, la frase que el tío de Peter Parker, Ben, le dice a su sobrino: "Un gran poder lleva implícito grandes responsabilidades".

En la memoria de Nueva York
-Le felicito por no haber eliminado las imágenes de las Torres Gemelas.
-Mire, han corrido rumores y quiero aclararlos. Para el primer trailer, que dirigió un cineasta de publicidad, había una escena en que un helicóptero quedaba atrapado en una red tejida entre las Torres Gemelas. Tras el 11 de septiembre, el estudio decidió retirar el trailer por respeto a las víctimas y sus familias. También eliminaron el reflejo de los edificios en los ojos del hombre araña del póster. Yo no tengo nada que objetar, porque no me concierne. Eso sí, en la película se ven en diversos momentos, al fondo de la pantalla. Están ahí porque formaron parte y siempre lo harán de Nueva York. Me niego a formar parte de esa legión que las borran digitalmente o actúan como si jamás hubiesen existido.

-Los fans del cómic vetaron a Tobey Maguire...
-Siempre ocurre cuando algo es objeto de culto, en este caso el cómic ¡y durante 40 años! Los anteriores trabajos dramáticos de Tobey -especialmente La tormenta de hielo, Las normas de la casa de la sidra y Jóvenes prodigiosos- me descubrieron a un actor cuyos trabajos están siempre llenos de "alma" y profundidad. En realidad, lo descubrió mi mujer Gillian, que me las obligó a ver en vídeo. Fue fácil encontrar a Peter Parker. Sé que se trata de un actor poco usual para este rol y es eso precisamente lo que le hace perfecto. El estudio creyó totalmente en mi elección. Y cuando les hice la prueba a él frente a Kirsten descubrí que esa leyenda conocida como "química" existe. Los dos le prestan a su relación romántica algo del masoquismo y melancolía inherente a todo amor de juventud.

Superhéroes del cómic al celuloide
El Capitán Marvel, Flash Gordon, The Phantom, Superman, Jim de la Jungla... prácticamente todos los héroes del cómic tienen su versión en pantalla, una práctica que se ha realizado desde los tiempos del cine silencioso. Pero fue con el espíritu pop de los 60 cuando se rescataron las figuras del cómic a diestro y siniestro, desde Barbarella (1966), de Roger Vadim, hasta Baba Yaga (1973), de Corrado Farina. Fue el fulminante éxito de Superman (1978) de Richard Donner lo que destapó la caja de Pandora. El héroe encarnado por Christopher Reeve protagonizó tres secuelas más -cada una peor que la anterior- dirigidas por sendos directores. Después de la saga del héroe de Krypton llegaría la del más sofisticado Batman (1987), iniciada con dos entregas de Tim Burton y continuada por otras dos de Joel Schumacher. Por su parte, Warren Beatty apabulló con su carísima traslación al cine de Dick Tracy (1989), el popular detective creado por Chester Gould; así como el actor Jim Carrey y el director Chuck Russel con La máscara (1994), mientras que The Phantom y La Sombra (1994) también se han adaptado al baile de las últimas tecnologías. Lo más reciente es la prodigiosa X-Men (2000), de Bryan Singer. En preparación se encuentra, en manos del ecléctico Ang Lee, otro héroe de la Marvel, El increíble Hulk, que estará protagonizado por Eric Bana y Jennifer Connelly.