'Golem', en Teatros del Canal. Foto: Simon Gosselin.

'Golem', en Teatros del Canal. Foto: Simon Gosselin.

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Amos Gitai indaga en 'Golem' sobre el antisemitismo crónico

En esta obra presentada en los Teatros del Canal, el dramaturgo y cineasta explora las persecuciones sufridas por los judíos desde el Medievo, sobre todo a partir de la literatura.

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Coinciden en la cartelera madrileña dos obras teatrales sobre el antisemitismo. De un lado, Golem, una gran producción del Théatre de la Colline de París, escrita y dirigida por el también director de cine Amos Gitai, que se representa en los Teatros del Canal hasta mañana y de la que hablo a continuación. De otro, Gigante, en el teatro Bellas Artes, que tiene el atractivo de estar protagonizada por José María Pou y a la que le dedicaré una próxima crítica.

El antisemitismo es tema con muchas aristas como se puede ver en este montaje. Gitai indaga en las persecuciones sufridas por los judíos desde el Medievo y lo hace sobre todo a partir de la literatura, como la del gran Joseph Roth con el que nada más comenzar la obra nos interpela sobre si estamos preparados para soportar los relatos de los malolientes y pobres judíos de la diáspora europea, algunos de los cuales acabaron fundando el estado de Israel.

La producción recurre también al cuento Golem de Isaac Bashevis Singer y a otros autores que escribieron en yidis como el norteamericano de origen ucraniano Lamed Shapiro, fábulas que se cosen con otras de más actualidad vividas por el amplio y cosmopolita elenco de actores y músicos. Estos actúan y cantan en yidis, ladino, alemán, francés, español, hebreo, árabe, inglés y ruso en una polifonía de lenguas característica de un pueblo errante como es el judío.

'Golem', en los Teatros del Canal. Foto: Simon Gosselin.

'Golem', en los Teatros del Canal. Foto: Simon Gosselin.

El montaje funciona como un puzle donde se relatan algunos pogromos contra las comunidades judías promovidos en Europa, narrados por actores que apoyados a veces en pasajes musicales, inciden en cómo sobrellevaron el dolor y lograron sobrevivir a tan fatal destino.

La leyenda del golem emerge como metáfora (y en el espectáculo nos lo explica) de esperanza y salvación, a modo de ángel que rescata de la iniquidad al pueblo elegido, pero que también corre el peligro de desmadrarse según el uso que haga de él. El golem es un protector que tendría hoy un símil en la tecnología, dice Gitai, puede proporcionarnos mucho bien, pero desconocemos sus consecuencias.

Son muchos los temas que se cruzan en esta producción, pero el autor nunca deja de ofrecernos una mirada esperanzadora. Hacia el final nos conduce a una reflexión sobre cómo alcanzar una convivencia pacífica de razas y religiones, que remata con su idea humanista del arte como espacio de resistencia y de interpretación de las contradicciones de la humanidad.

La puesta en escena sigue el estilo del anterior montaje que vimos en este mismo teatro, House, recurre a la proyección de imágenes documentales —se abre con antiguos fragmentos de filmaciones de niños judíos muy emotivas a los que suceden otros de su película Tsil — para reproducir luego lo que ocurre en el escenario.

Un aluvión de ropa cae desde las alturas, recuerda las pertenencias de los judíos del Holocausto, y sirve para crear una topografía escénica con la ayuda de los actores —entre los que destaca Irene Jacob, Laurent Naouri y Anne Laure Ségla—.

La producción es de buena factura y el diseño escenográfico gana en plasticidad en la segunda parte. Sin embargo, el espectáculo se prolonga más allá de las dos horas y peca de un exceso de narratividad, muy fragmentada, con escenas reiterativas. Como ya ocurrió en House, los momentos musicales son los de mayor intensidad emocional y lirismo, con un coro de voces femeninas extraordinario (Lucy Page, Zoé Fouray, Sophie Leleu (también toca el arpa) y Marie Picaut).

El director ha vuelto a recurrir a Alexdey Kochetkov (violín y sintetizadores) y Kioomars Musayyebi (santur), a los que acompaña el pianista Florian Pichlbauer, para la música, que se escucha gracias con un sonido extraordinario (Eric Neveux).

Ficha técnica.

Golem, Teatros del Canal, hasta el 7 de marzo. Producción: Théatre de la Colline. Texto: Amos Gitai y Marie-José Sanselme. Director: Amos Gitai. Con: Irène Jacob, Bahira Ablassi, Tal Hever-Chybowsky, Laurent Naouri, Shahar Fineberg, Céline Bodis, Minas Qarawany y Anne-Laure Ségla. Músicos: Alexey Kochetkov (violín y sintetizadores), Kioomars Musayyebi (santur), Florian Pichlbauer (piano). Cantantes: Lucy Page, Zoé Fouray, Sophie Leleu (voz y arpa) y Marie Picaut. Investigación: Rivka Markovizky Gitai. Asistentes de dirección: Céline Bodis y Talia de Vries.