Qué raro es todo! por Álvaro Guibert

¡Muertos, al taller!

24 octubre, 2013 14:29

Erri de Luca es el poeta de la espiritualidad laica, suponiendo que una cosa así pueda existir. En todo caso, a partir uno de los poemas de Luca, Fabián Panisello ha creado un impresionante monodrama que acaba de presentar en el ciclo Plural Ensemble de la Fundación BBVA. A mí me parece que toda espiritualidad es una forma más o menos refinada y presentable de espiritismo, y que es incompatible con el pensamiento laico, pero ya se sabe el partidazo que le puede sacar a una contradicción un buen poeta. Más aún, si es un poeta místico.

El lugar es el Valle de Josafat y el asunto es la resurrección, el dies irae, el momento aquel, qua resurget ex favilla, en que cada alma volverá con su cuerpo (y, como añade siempre mi madre, ¡cada duro con su dueño!) Erri de Luca, siguiendo a Ezequiel, ve la resurrección, no como acontecimiento, sino como proceso. Se fija en cómo vienen las células y bacterias a llenar los huecos de la carne; cómo vienen los nervios y tendones a desplazar a los gusanos; cómo el valle de los huesos se convierte, en fin, en taller de resurrección, con profusión de oficios resurrreccionales, directos e indirectos: L'Officina della resurrezione es el título del poema, y también del monodrama Panisello, escrito para barítono, cuarteto de cuerda y cinta.

[caption id="attachment_157" width="450"] La resurrección de la carne[/caption]

Luca amplía y generaliza a Ezequiel: se convierte, de profeta de Dios, en profeta de la divinidad. Panisello, entonces, amplía y generaliza a Luca, mientras lo explica en el idioma incomprensible y persuasivo de la música. Lo que en Luca era viento/espíritu es ahora viento/sonido: que es aire como el otro, pero conviene distinguir. Transforma también Panisello la poética de la divinidad en poética de la realidad, como bajando la cometa al suelo, pero sin perder altura. Y convierte la profecía de la resurrección en canto a la vida/muerte, que es, a fin de cuentas, lo que hay. Aunque ya no sé si esto último lo hizo Panisello o mi propio oído, que tiene la virtud de desacralizar cuanto oye y de precipitar en polvo todo espíritu, en plan ghostbuster.

Lo bonito es ver cómo recita y canta a Luca y a Ezequiel el barítono (Leigh Melrose) y cómo subraya el cuarteto esa recitación y ese canto. Es un subrayado creativo, unas veces espejo o eco, otras comentario o premonición. Me recuerda al que usaba Steve Reich en La Cueva, un video-drama que ponía a hablar a rabinos, ulemas y popes, hijos todos de Abraham, con el Steve Reich Ensemble marcando sus frases, sílaba a sílaba, cual rotulador amarillo. Lo de Panisello va por esa línea, pero con más sutileza y más enjundia musical.

Fabián Panisello es el compositor español vivo de mayor proyección. Dentro de unos días dirige en el Museo Reina Sofía al Ensemble Modern de Frankfurt, que viene a ser como la Filarmónica de Berlín de la contemporánea. Estrena una obra suya encargada por el propio Ensemble. Hace unos años le estrenó en Donaueschingen, el festival madre, el mismísimo Pierre Boulez. No me extraña nada.

Image: Juan Gabriel Vásquez

Juan Gabriel Vásquez

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