La poeta Tina Suárez Rojas y su último libro 'Oklawoman city'.

La poeta Tina Suárez Rojas y su último libro 'Oklawoman city'. Diseño: Ángel Mora

A la intemperie

Tina Suárez Rojas: todavía es posible la poesía

En 'Oklawoman City', su último libro, la escritora canaria entreteje el ayer lejano de la tradición con el cercano recuerdo de la mujer al borde de la guerra consigo misma.

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Oklawoman City (Renacimiento, 2026) es el último libro de poemas escrito y publicado por la poeta Tina Suárez Rojas, uno de los casos literarios más especiales de la actual poesía de lengua española.

Tina ha roto ese molde terrible, el bucle insular de Canarias, ese que se limita a nadar en la orilla de las playas, sólo dentro de la geografía isleña, entre arenas amarillas y espumas blancas, y tímidos aplausos o pequeñas envidias locales. Roto hace tiempo ese bucle, esa frontera inefable y casi siempre insalvable, con la valentía esencial de la poesía, la poeta se lanza ahora con un libro cuya admirable esencia reside en la secreta aunque evidente creación poética de una mitología de mujeres intemporalesy sin geografía precisa, salvo el lugar exacto del poema, de cada poema.

Una vez, no hace mucho, le pregunté a Tina Suárez Rojas, en un acto de poco pero responsable público, que a qué tradición literaria era ella capaz de adscribirse. Era una pregunta hecha con mala idea intelectual, para que la poeta se viera obligada a tomar partido poético y literario, como seguramente deseábamos los dos.

Me respondió de inmediato, sin dudarlo, con una certidumbre aplastante, como si estuviera esperando la pregunta de una forma cómplice (y tal vez fuera así). "Mis antepasados son los griegos", me dijo recordando la frase de Jorge Luis Borges. Fue un pronunciamiento poético de una magnitud intelectual fuera del contexto local (que tiene más poetas por metro cuadrado que Nicaragua), de modo que se situaba sin tapujos fuera del incómodo bucle geográfico insular y al margen de las antologías cercanas que recogen las hazañas literarias de más de ¡cien poetas (mujeres) insulares! Así es de promiscuo aquel pequeño universo de mi tierra.

Tina, por lo tanto, es una poeta que viene demostrando libro a libro, y van ya 16 claras demostraciones, que ya está situada en el mundo de la lengua. Y que aún es posible la poesía. Me refiero, claro, a la esencia de la poesía, no a los versos escritos por gente que simplemente escribe versos (eso es otra cosa, salva sea la palabra).

Oklawoman City viene a probarlo una vez más: nada de bromas, ni de halagos amistosos; nada de caricias que buscan el aplauso del público al cantante; nada de calma chicha, esa que reina en la nada de la nada y, sin embargo, reclama un lugar de honor en el Olimpo. Oklawoman City es la ciudad de ciertas mujeres mitológicas que bailan en cada pose de la poeta insular para llegar al lugar de la memoria excelsa donde ella sitúa su lugar en el mundo: el mundo de aquellos griegos que inventaron la poesía y la mitología occidentales, los clásicos griegos que lo inventaron casi todo para casi toda nuestra eternidad occidental, siempre al borde del abismo, de caer en la confusión de las mayorías masivas y analfabetas.

Oklawoman City es una "urbs poética" cuya estética va unida a una línea ética que Tina Suárez Rojas impone a cada uno de sus versos. En fin, Oklawoman City sigue la estela escalonada de los libros de poemas anteriormente publicados por la poeta, sin perderse por ningún vericueto ni atajo trucado. Al contrario: crea una arquitectura poética llena de ritmo y rigor, tanto que no se permite la más mínima falacia ni, por supuesto, el rastro fatal de la cursilería.

La poeta es la diosa creativa en Oklawoman City. No una simple decoradora de interiores, sino una sobrenatural soñadora de territorios sagrados y llenos de mujeres heroicas que otros llamarían prototipos, desde las mujeres resistentes hasta las esclavas y las herejes tenidas por brujas a lo largo de la historia. Algunos de los poemas del libro de Suárez Rojas tienen nombres concretos, nombres siempre del universo del mito clásico que es el embrión de cada uno de los poemas de Oklawoman City, un acierto poético en cada uno de sus poemas y en la totalidad del título.

De modo que lo que la poeta pretende, tal vez sin decirlo fuera del universo del poema, es estampar el muy serio juego de la poesía escrita e instalarlo junto a esas otras ciudades fundadas desde Safo a Silvia Plath, el ayer lejano de la tradición con el cercano recuerdo de la mujer al borde de la guerra consigo misma y con el mundo entero; grito tras el cual está la necesidad de la revolución, la liberación del sexo y los sentimientos, la búsqueda de la dignidad individual y colectiva —la ciudad de las mujeres—, la libertad por los siglos de los siglos.

De modo que con Oklawoman City tenemos una cita y una certeza poéticas: aún es posible la poesía, separar la paja del trigo. Y las churras de las merinas. Lean a Tina Suárez Rojas para que vean que tengo bastante razón. Una razón poética, sin duda, pero poesía y razón, al fin y al cabo.