Carlos Maciá

Pintura y espacio, estas son las dos palabras clave para hablar del trabajo de Carlos Maciá. Tres de sus instalaciones pueden verse hasta el 1 de octubre en la Fundación Seoane de La Coruña en la exposición La necesidad del color.

Carlos Maciá (Lugo, 1977) dice que le gusta analizar los aciertos y los errores de la arquitectura y que encuentra en ellos el punto de partida para desarrollar sus trabajos. La geometría es la reina de todas sus composiciones, que construye apoyándose en técnicas próximas al grafiti aunque deja claro que, conceptualmente, sólo le interesan los inicios en Nueva York, cuando lo que primaba era la idea de dejar huella y marcar una zona, algo que sigue admirando hoy de la Pichaçao brasileña. Nos habla de ella, y de su exposición en la Fundación Seoane, comisariada por Ángel Calvo Ulloa, que convive con la muestra German Haircut de Kiko Pérez (Vigo, 1982). Ambos establecen un diálogo con el artista que da nombre al museo, con su pintura y su diseño editorial y publicitario, respectivamente.



Pregunta.- El título de la exposición es una declaración de intenciones. ¿Es necesario el color?

Respuesta.- La necesidad del color es una sentencia del propio Luis Seoane que se repite de forma insistente en algunos de sus escritos sobre su práctica pictórica. Uno de mis propósitos al hacer este proyecto era encontrar nexos entre nuestros trabajos, y el que destacaría sobre el resto es precisamente el uso del color, que es en ambos casos vibrante, agresivo y enérgico. Otro sería la dislocación entre el color y la línea, una cuestión clave en su obra que confiere a su pintura una gracia más expresionista y libre, sensibilidad de la que siempre me he sentido cercano. También me interesan mucho los trabajos murales que desarrolló, en su mayoría, en su exilio de Buenos Aires. Y muchos de los problemas en el proceso de trabajo que sufría los padezco habitualmente en mis intervenciones, a lo que se suma, en ambos casos, la utilización y experimentación con materiales de carácter industrial llevados a la practica artística.



P.- Háblenos de las tres obras que ha producido para este espacio: Pixo IV, Siesta y Markers.

R.- Pixo IV es una intervención pictórica de grandes dimensiones que recorre el hall del edificio, una pared de 4 metros de altura por 41 de largo. Tiene como referente a la Pichaçao brasileña, una manifestación no artística que nace en São Paulo en los años 80 y que aún se mantiene rabiosamente auténtica de la mano de grupos organizados de chicos de zonas marginales que quedan para marcar fachadas. Yo lo entiendo como un grito de protesta y una acción de visibilidad ante una sociedad que les da la espalda. Además, emparento estas piezas de líneas geométricas con los Markers que hago en el estudio. Las líneas de Pixo IV serían los perímetros de los planos de color de los Markers. Son planchas de aluminio que pliego y doblo yo mismo, sin utensilios o maquinaria, para conformar una especie de arquitecturas o espacios imposibles, que después pinto, en este caso con marcadores propios del mundo del grafiti. Tanto la forma de plegarlos como la de pintarlos con esmaltes conlleva que cualquier acción queda reflejada en el resultado final, hablo así de la dificultad de pintar con la misma perfección que se consigue en un proceso industrial, de la huella y el rastro de la pintura.



Monocromos versátiles

La novedad aquí, en estos Makers, es que todas las piezas son monocromas, algo que no ocurría anteriormente en la serie, y pueden así mostrarse en diferentes posiciones en la sala y ocupar todo el espacio, más allá de las paredes.



P.- ¿Y Siesta?

R.- Toma su título de un pequeño lienzo de Luis Seoane de 1963 que he visto desde pequeño en casa de mi madre. Los cuatro planos de color del cuadro original están reflejados en los vidrios de mi intervención -que puede contemplarse también desde fuera- con la que ciego la única vista al mar que hay en la planta baja del centro. Negando el rincón por donde respira el edificio, quería ensalzar su magnífico emplazamiento.



Vista de la exposición

P.- Precisamente el diálogo con el espacio es otro de los elementos fundamentales de sus trabajos, ¿ha sido fácil en estas salas del estudio Creus e Carrasco?

R.- Esta es la otra pata de mi proyecto: acentuar los espacios más relevantes de la planta baja del edificio. Normalmente, la primera altura de la Fundación es el espacio noble, en el que va la exposición más relevante. He tratado de defenderme contra esta jerarquización del espacio realizando una pieza enorme, Pixo IV, que destacase un lugar que no se había usado hasta la fecha. Por otra parte, con Siesta pretendo incidir en lo que a mi juicio es una decisión muy drástica por parte de los arquitectos: hacer el edificio de espaldas al mar.



P.- ¿Cómo espera que se relacione el espectador con la exposición?

R.- En la sala quiero que genere su propio recorrido, casi tropezándose con las piezas, para intentar que se olvide del espacio.

P.- Hace poco mencionaba que daba por terminada la serie de Markers, en la que lleva trabajando desde 2011.

R.- Quiero intentarlo, por una cuestión de agotamiento, aunque al final el trabajo sigue su propio camino y aunque tratemos de dirigirlo sale por lugares que uno a priori no se espera.



P.- ¿Y qué nuevas líneas está abriendo?

R.- Ahora toca experimentar cosas nuevas. Me gustaría pasar a tres dimensiones mis intervenciones pictóricas de líneas más geométricas. Tengo todavía que testar materiales, posiblemente aluminio, y resolver el problema del proceso de pintado, porque pretendo instalarlas a la intemperie y tendré que echar mano de alguna mecánica industrial que garantice su resistencia.





P.- Al menos ya está acostumbrado a trabajar con todo tipo de materiales.

R.- Sí, intento no aburrirme y me gusta probar materiales nuevos. Por ejemplo, me fascinan los procesos industriales por su lógica y perfección, usan materiales que suelo contrastar con el peso de la pintura. Muchas veces pienso que el proceso de trabajo es más importante en mi obra que el resultado final en sí mismo.



P.- ¿Qué más proyectos tiene ahora sobre la mesa?

R.- Una publicación que repasa mi trabajo con intervenciones y, sobre todo, un cambio de estudio que va a ser un gran lío.



@luisaespino4