Image: Carlos Garaicoa, el vicio del poder
Prêt-à-porter, 2011
Dos exposiciones, en Madrid y Burgos, nos acercan el imaginario de Carlos Garaicoa, entre el arte y la política.
Superadas con holgura las dos décadas de trabajo, Carlos Garaicoa (La Habana, 1967) continúa sólidamente instalado en el grupo de artistas referenciales de su generación. Afincado desde hace ya algunos años en Madrid, su trabajo ha podido ser visto con frecuencia en nuestro país y, aún así, algunos nos preguntamos si no empieza a ser ya el momento de revisar su trabajo con cierta profundidad, toda vez que es mucho y muy bueno lo realizado hasta ahora.Enfrascado desde el inicio en la exploración de asuntos como ideología y poder, espacio y memoria, arquitectura e historia, Garaicoa no encontró dificultades para hermanar un poderoso contenido conceptual y una extraordinaria destreza para la resolución formal. En uno de los trabajos que pueden verse en el CAB de Burgos, una pieza "rara" en la producción del artista titulada Mis obsesiones privadas, asistimos a ese enaltecimiento de lo artesanal, instaurado de inicio en su quehacer, con el que se oponía a la excesiva aunque etérea influencia del conceptual vinculado a lo político que con tanta intensidad se practicaba en su Cuba de entonces. Es este sentido de lo tangible, visible en sus esculturas e instalaciones monumentales, uno de los sellos reconocibles en su trabajo y la constatación tajante de que ante el binomio arte y política, Garaicoa siempre estaría antes del lado de aquél que del de ésta.
Arquitectura política
En la muestra de Burgos el motivo más recurrente es el de la arquitectura y su incidencia en lo político, la memoria o el espacio público. Es un conjunto de trabajos en su mayoría ya vistos en diferentes citas nacionales e internacionales, pero hay una pequeña serie, Mínimo is not Minimal (los trucos de Mr. S.L.), que es inédita en España. Se trata de un diálogo entre la imagen fotográfica y el dibujo sobre papel, esto es, entre la rotundidad inapelable del testimonio (de ruinas en La Habana) y su reflejo en el terreno de la ficción, henchido de una descomunal carga metafórica y liviano (otras versiones del mismo tema están realizadas con hilos) como toda utopía.
Un modo de hacer, el de la yuxtaposición, que se repite en la muestra de su galería en Madrid, titulada Party! Not Tea Party. Hay fotografías espectrales intervenidas con estuco en las que Garaicoa funde motivos de su memoria habanera con los de su presente europeo. Hay también un ejercicio de confrontación, y ésta sí es explicita, en monedas que encuentran su reverso en minúsculos espejos, acuñadas en un clima mordaz. Reunidas bajo el título Cara o cruz, son cuatro pequeños guiños que brillan en una sala vacía, en oposición (¡otra vez!) a la sala grande, más cargada, donde se encuentra la pieza central de la muestra. Su título es Prêt à Porter, una reflexión en torno al deterioro lamentable de lo que en su día se llamó ideología, convertida hoy en bochornosa ambición de poder. Garaicoa dispone una serie de moldes para sombreros de alta costura que han sido diseñados por Mabel Sanz. La metáfora se sirve sobre una mesa de madera. Los moldes son las mentes manipuladas por el poder y éste una pasarela maquiavélica sobre la que el político se arrastra con su verbo dúctil y falaz.
Una versión del deseo Dejaría para el final la pieza que el espectador encuentra nada más entrar en la galería. También inédito, El árbol de la abundancia es un trabajo más lúdico que requiere nuestra participación pues nos invita a lanzar monedas de 2 y 5 céntimos a un árbol de metal imantado. Es otra pieza "rara", que pone el acento en la idea de deseo, pero éste es inofensivo, aceptado y lícito, una ambición sana y poética, sin una excesiva carga crítica. No logro acertar con las monedas y aún me persigue la estela de los sombreros y los moldes. Prêt à Porter es la pieza de la exposición y uno no puede obviar su trascendencia. Reverberan al salir los ecos de un discurso incisivo y poderoso sobre esa otra versión del deseo, pues de esa pasta está hecha la ideología de hoy, de esa avidez indomable, carnal.