AOO: 'Hidra poshumana', 2021.

AOO: 'Hidra poshumana', 2021. Juan Baraja

Arte

Art Orienté Objet, cuando el futuro imagina nuevas especies híbridas entre lo animal y lo humano

La Fundación Cerezales reflexiona sobre la mutación genética en la naturaleza.

Más información: Greta Alfaro, liturgia de sangre en su nueva videoinstalación en la Nave 0 de Matadero

Publicada

Ir a la Fundación Cerezales tiene algo de road movie. En mi caso, coger un tren a León, y de allí un taxi hasta el pueblo. En el último tramo veo cómo el paisaje se va verdeciendo y aparecen a lo lejos las montañas.

Art Orienté Objet. Zoofuturismo

Fundación Cerezales. Cerezales del Condado, León. Comisarias: María Ptqk e Irene Ergueta Elorza. Hasta el 11 de octubre

Firmemente enraizada en el territorio, la fundación cuenta, literalmente, con el anclaje terrestre que otorga un huerto. También tienen ganado y, por supuesto, salas de talleres, conciertos y exposiciones.

En una nave dedicada a las muestras temporales, se exhibe ahora la primera retrospectiva del dúo artístico francés Art Orienté Objet (AOO), compuesto por Marion Laval-Jeantet y Benoît Mangin. Este proyecto, comisariado por Irene Ergueta Elorza y María Ptqk, es el motivo de mi pequeño viaje.

La muestra se articula alrededor de distintos ejes temáticos, con un núcleo particular en la serie Andachtsraum (Espacio de contemplación).

En los dos lados de la sala, dos piezas hablan de la muerte: un neón azul representa, en el suelo, a un ejemplar de milano real electrocutado por los cables de un tendido eléctrico (Espacio de contemplación [El milano real], 2026).

En el otro extremo de la estancia, un esqueleto de un canguro aparece suspendido en el aire (Espacio de contemplación [El canguro], 2015). Recreando una práctica de los aborígenes australianos, los huesos de la criatura están tallados a mano con escenas vinculadas a su existencia: el atropello y enterramiento del mamífero, la fauna de su entorno, la amenaza especulativa del turismo.

Alrededor de la osamenta se dibuja un círculo de huevos de avestruz colgados del techo, que hacen referencia a la llamada pintura de puntos de los aborígenes australianos, caracterizada por la repetición de este motivo.

AOO: 'The Diamond Stone (La piedra de Diamond)', 2023.

AOO: 'The Diamond Stone (La piedra de Diamond)', 2023. Juan Baraja

Situada en la vecindad de esta instalación, la fotografía titulada Piedad australiana (2011) muestra a Laval-Jeantet sujetando entre sus brazos a otro canguro muerto, en una composición que hace referencia a la tradición católica de arte religioso.

También en el vídeo Espacio de pensamiento (2015) resuena el tono emocional de la pérdida. En él se muestran imágenes de seres en proceso de desaparición junto con fragmentos de la conferencia que el historiador del arte Aby Warburg pronunció en 1923 acerca del rito de la serpiente de los indios hopi.

Warburg en aquel momento estaba recuperándose de una fuerte crisis psicótica que hizo que le internaran en un hospital psiquiátrico.

La obra de Art Orienté Objet recupera el tono profético del pensador, que culpa de la pérdida de la experiencia auténtica del mundo a la técnica moderna, y vaticina un reencuentro con la naturaleza.

Este proyecto sirve también para explicar la contraposición del frío espacio del pensamiento (Denkraum), con el espacio de contemplación y experiencia (Andachtsraum) que la pareja de artistas utiliza para articular su trabajo en Cerezales.

El trance ritualístico vivido por Warburg engarza también con el interés por el chamanismo por parte de Art Orienté Objet.

Marion Laval-Jeantet refiere en ese sentido la expansión de la conciencia que experimentó en distintos rituales iniciáticos, en los que pudo ver animales protectores. Esto no parece anecdótico, ya que precisamente la unión entre diferentes especies es una de las ambiciones recurrentes del colectivo.

En el centro de la sala, varias series hacen referencia a las posibilidades contemporáneas del encuentro entre humanos y otros animales.

Podemos ver prótesis y ropas que animalizan el cuerpo de los artistas, asemejándolos a un reno (Mudar las astas, 2021), a un gato (Felinotropía, 2007) o a un caballo (¡Que el caballo viva en mí!, 2011).

Este último proyecto llevó el deseo de fusión más lejos, haciendo que Marion Laval-Jeantet se inyectara sangre equina. Esta adición a su sistema sanguíneo, según parece, le hizo lograr poderosas sensaciones más allá de lo antrópico.

Vista de la exposición.

Vista de la exposición. Juan Baraja

Otras piezas de AOO imaginan un futuro de hibridación genética: un esqueleto, lenta y cuidadosamente tallado a mano a partir de un cuerno de ciervo, representa la estructura ósea de un centauro con dos patas equinas y dos brazos humanos (Me vi, era un centauro, 2015-2016).

Hay más osamentas de criaturas imaginarias: la Hidra posthumana (2021) fue ensamblada con restos de treinta ejemplares conservados por veterinarios. Sus cuatro cabezas vaticinan posibles mutaciones que borren la distancia entre la realidad y el mito.

El recorrido finaliza (o empieza, según la dirección de la visita) con una obra de desesperanzada ironía.

De nuevo jugando a fundir el pasado legendario con el porvenir, una piedra con fósiles aparece tallada y pintada.

La exposición proclama un futuro en el que lo humano penetre en lo animal y lo animal en lo humano

En ella, a modo de piedra Rosetta, se representa el colapso de la civilización humana. Con el título de La piedra de Diamond (2023), refiere el modo en el que, según cuenta Jared Diamond en su ensayo Colapso, se produce el auge y la caída de las sociedades que sobreexplotan los recursos naturales.

Resulta relevante, ahora, reflexionar sobre el título de la exposición: Zoofuturismo. El término hace referencia a un concepto desarrollado por el filósofo francés Dominique Lestel, que defiende un futuro en el que lo humano penetre en lo animal y lo animal en lo humano.

Si pensamos la muestra en un sentido prospectivo similar, podemos leer las obras como artefactos que abren toda una serie de posibilidades: la extinción de la fauna, la reconciliación humano-no humano, la mutación zoofuturista, o el final de la civilización.

Lejos de la urbe, en el espacio privilegiado de la Fundación Cerezales, AOO crea un espacio liminal donde poder reflexionar sobre estas opciones.

Se abre entonces un interrogante: ¿podemos aún elegir?