Pablo Picasso pintando el Guernica en su estudio de París, en la primavera de 1937. Foto Dora Maar.

Pablo Picasso pintando el Guernica en su estudio de París, en la primavera de 1937. Foto Dora Maar.

Arte

¿Qué pensaría Picasso de la reclamación del ‘Guernica’ por el PNV, que falló a ‘su’ República?

El partido 'jeltzale' exige que el cuadro se exhiba en el Guggenheim de Bilbao, una petición que le coloca ante un espejo incómodo por su deslealtad con el régimen republicano durante la Guerra Civil.

Más información: Urtasun rechaza trasladar el 'Guernica' al País Vasco para "garantizar que la obra pueda cumplir 90 años más"

Publicada
Actualizada

Tendría su gracia poder preguntarle a Pablo Picasso qué le parece que un gobierno del PNV se empeñe en llevar su Guernica a Bilbao. Lo digo porque, como todos sabéis, el cuadro es un emblema de la República, utilizado como símbolo para defenderla del zarpazo fascista durante la Guerra Civil. En algunas salas donde se expuso, antes que dinero, se pedía para poder entrar a verlo un par de botas para los combatientes contra las tropas de Franco.

Vídeo | ¿Qué pensaría Picasso de la reclamación del ‘Guernica’ por el PNV, el partido que falló a ‘su’ República?

Fue, recordemos, la República, con la mediación de, entre otros, los escritores Max Aub y Bergamín, quien le encargó a Picasso una obra para el pabellón español de la Exposición Internacional de París. El salvaje bombardeo nazi sobre la localidad vizcaína le terminó dando al pintor el tema sobre el que centrarse. Lo curioso es que el mismo verano de la Exposición Internacional, el del 37, el PNV negoció a espaldas de la República con los fascistas italianos la rendición del Ejército vasco.

Esas conversaciones dieron como fruto el conocido como Pacto de Santoña. Para algunos, una solución práctica destinada a evitar un mayor derramamiento de sangre vasca. Otros lo ven como una deslealtad flagrante. Y los hay que tildan aquella componenda directamente de traición a la República, que tuvo como efecto la aceleración del colapso posterior del frente Norte.

Sería emocionante ver el Guernica no en el Guggenheim de Bilbao, como exige el PNV, sino en el mismo pueblo de Guernica. Pero, aparte de ser un traslado desaconsejado por los conservadores del Reina Sofía, hace aflorar una paradoja historiográfica con mucha miga: que el cuadro republicano por antonomasia sea requerido por un partido que falló a la República.

Por ello es legítimo preguntarse qué pensaría Picasso, el pintor rojo y ateo que se negó a que el Guernica entrara en España mientras estuviera dominada por Franco, de toda esta maniobra política del conservador y catolicísimo partido 'jeltzale', siempre incómodo en el bando del Frente Popular.