Pablo Reinoso: 'Curly Bench', 2019. Foto: Rodrigo Reinoso

Pablo Reinoso: 'Curly Bench', 2019. Foto: Rodrigo Reinoso

Arte

Pablo Reinoso, o cómo convertir lo cotidiano en arte

El Museo de las Artes Decorativas de Madrid presenta un interesante trabajo que supera los límites entre disciplinas artísticas y artesanales.

Más información: Mercè Rodoreda, el resurgir de la escritora que nos enseñó a leer con las imágenes y ver con los textos

Publicada

Reimaginar lo cotidiano y fabular lo funcional son algunas de las premisas que utiliza Pablo Reinoso (Buenos Aires, 1955) –un artista de larga trayectoria y práctica multidisciplinar– al deconstruir y enunciar objetos de diseño como las famosas sillas Thonet o los bancos de madera. A partir de su forma útil, Reinoso, que reside en París desde 1979, reinventa estos dispositivos de descanso: a unos les crecen mil brazos; otros se expanden, tentaculares, hacia el techo de la sala.

Pablo Reinoso. La vida se mueve

Museo Nacional de Artes Decorativas. Madrid Comisario: José Jiménez
Hasta el 15 de marzo

La propuesta ha sido bien articulada por su comisario, José Jiménez, quien ha activado con maestría el museo desde dentro, con un conjunto equilibrado de piezas que nos hace reflexionar sobre el binomio forma/función en la frontera entre arte, diseño y artesanía, y que dialoga con espléndida sintonía con el lugar donde se presenta: el Museo Nacional de Artes Decorativas de Madrid.

Lo útil deviene campo de investigación para el mundo del arte. Los títulos de las piezas juegan con las palabras, como en la primera sala, donde palas y útiles de campo se convierten en interesantes piezas de bronce a las que denomina Inoutiles (2024); o Looping stairs (2016), donde unas escaleras se retuercen sobre sí mismas como un árbol desvencijado o una maraña de troncos.

Encontramos, además, dos tintas chinas de grandes dimensiones, tituladas Eclosión (2021), que responden coherentemente al mundo mágico y misterioso de este artista. Sus dibujos negros parecen tierras que se abren hacia el abismo, con enormes bocas. La instalación Incendios, de 2025, recrea un interesante cielo e infierno a través de madera esculpida y páginas arrugadas de la Divina comedia de Dante. La instalación automatizada Líneas respirantes (2024) hincha y deshincha, inhala y exhala, cojines de plástico en total sincronía; quizá esta sea la pieza más disonante de todo el recorrido.

La madera –el material que más abunda en la exposición–, bien pulida y brillante, hace además guiños a la historia de la escultura clásica, como un enrevesado marco de mil tentáculos llamado Laocoonte (2020), que nos remite al dinamismo extremo y al movimiento incesante del Barroco. En Curly Bench (2019) el asiento es todavía reconocible, pero la forma se alarga y serpentea en un gesto vegetal; no invita solo a sentarse, también a mirar cómo lo útil se vuelve extraño.

Pablo Reinoso: 'Laocoonte' , 2014. Foto:  Joaquín Cortés y Pablo Reinoso Studio

Pablo Reinoso: 'Laocoonte' , 2014. Foto: Joaquín Cortés y Pablo Reinoso Studio

Se destila, además, en la obra de Reinoso una alusión a otros artistas que han utilizado las sillas Thonet en sus piezas, como Doris Salcedo, o incluso Henri Matisse y Henri de Toulouse-Lautrec, quienes las usaron en sus lienzos.
Algo de delicado surrealismo se respira en sus sólidas piezas de poesía matérica, que entonan una organicidad y un crecimiento de pura vida.

Encontrarán muchas referencias ocultas en la práctica de este artista pero no se pierdan, además, en su visita, la fantástica instalación de la argentina Marta Minujín, con los fluorescentes de colores en la entrada, y las piezas entrometidas de los artistas de BienalSur, conviviendo con mobiliario medieval o de la Bauhaus.