Colita: 'Obrera en la fábrica'. Barcelona, 1976. De la serie 'Trabajo o faena' © Archivo Colita Fotografía

Colita: 'Obrera en la fábrica'. Barcelona, 1976. De la serie 'Trabajo o faena' © Archivo Colita Fotografía

Arte

Colita desmonta el tópico de la fémina ideal en la última exposición diseñada por la fotógrafa antes de morir

El Círculo de Bellas Artes muestra casi un centenar de fotografías de la artista catalana en las que trata de mostrar a la 'mujer real' de finales de los 70.

24 marzo, 2024 01:53

Antifémina es tres cosas: una lección involuntaria de historia de España, un ejercicio de mirada feminista para todos los públicos y una notable exposición de fotografía. Invierte el proceso habitual, en el que una muestra da lugar a un catálogo. En este caso sucedió al revés: lo primero fue el libro.

Colita. Antifémina

Círculo de Bellas Artes. Madrid. Comisario: Francesc Polop. Hasta el 5 de mayo

Surgió como una colaboración de dos amigas, la fotógrafa Colita (Isabel Steva Hernández, 1940-2023) y la escritora (y pedagoga y política y dramaturga) María Aurèlia Capmany (1919-1991). Participaba del despegue del fotolibro que tuvo lugar en aquellos años, de modo que el proyecto fue aceptado por Editora Nacional, que lo publicó en 1977.

Pero transcurridos unos meses y ya en circulación los tres mil ejemplares de la tirada, cambió el responsable de Editora Nacional y el recién llegado consideró intolerable que desde la administración se promovieran semejantes opiniones, así que ordenó retirar los libros del mercado. La peripecia editorial, con sus idas y venidas, da idea de en qué condiciones se tejió la Transición.

La idea era desmontar el tópico de la fémina como esa figura ideal para
el hombre y buscar la "antifémina"

En la entrevista de 1976 con Carme Riera que se reproduce en la sala, las autoras cuentan el proceso de creación del libro. Capmany, que fue una de las pioneras del feminismo en nuestro país, ofrece algunas claves: la intención era desmontar el tópico de la fémina, entendida esta como esa figura ideal que para el hombre (cita Capmany con humor a un autor que no anoté) “es una mujer que mide uno sesenta y cinco, tiene veinticinco años y me adora”.

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Pues bien, dice la autora, dado que el noventa y nueve por ciento de las mujeres no son esta fémina… serán antifémina. Y para mostrar sus rostros, sus trabajos y sus días quisieron realizar el libro. Importa señalar también que las imágenes seleccionadas no son el resultado de un encargo ex profeso, sino la mera búsqueda en los archivos de la fotógrafa, cuya vocación fue siempre retratar el país y el tiempo en que vivía. Y esto es lo llamativo, que lo normal fuera esto. Lo era para mí, por ejemplo, que fui niño y adolescente en los años a los que corresponden las imágenes (1960 a 1976).

Desde entonces hasta ahora nuestra mirada se ha transformado y contemplamos muchas de estas escenas con extrañeza cuando no con rubor. Pero como dice uno de los textos impresos en las paredes de la sala: “Y esto que vamos a ver no es otra cosa que el contacto con la realidad y no hay nada más estimulante, más corrosivo, más revolucionario que la realidad”.

'Putas en el Barrio Chino'. Barcelona, 1969. De la serie  'Una profesión arriesgada'. © Archivo Colita Fotografía

'Putas en el Barrio Chino'. Barcelona, 1969. De la serie 'Una profesión arriesgada'. © Archivo Colita Fotografía

Colita y Francesc Polop, director de su Archivo, decidieron ya en el siglo XXI recuperar el libro secuestrado y para ello localizaron y restauraron los negativos originales. Finalmente fue reeditado y publicado en 2021. Concibieron también una exposición que le diera mayor proyección pública y a ello se aplicó la fotógrafa, que falleció el último día de 2023 sin poder ver materializada su ilusión.

Así pues, en la muestra se exponen 94 de las 176 fotografías del libro y una selección de los textos. En este diálogo de imágenes y palabras el ajuste es tan preciso que los textos acaban pareciendo los subtítulos de una película muda.

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La exposición está ordenada en los diez capítulos en los que se divide la publicación. En ellos se abordan, en tono crítico y didáctico, la vejez, el matrimonio, el trabajo, la religión, la prostitución, la cosificación, la marginación, las modelos, el disfraz y el piropo.

Las fotografías, apretadamente enmarcadas y con el empastado negro propio de los fotolibros de entonces, constituyen un genuino documento de época. Además, podemos bucear en el proceso de trabajo asomándonos a una de las vitrinas, en las que se muestra la composición de fotos y tiras de papel mecanografiadas del montaje original.

'Entrando al mar'. Sitges, 1966 © Archivo Colita Fotografía

'Entrando al mar'. Sitges, 1966 © Archivo Colita Fotografía

Los textos de Capmany pertenecen a ese feminismo histórico cuya terminología era accesible y cuya irónica ingenuidad es a veces aplastante. Incide en algunos aspectos poco visitados y muy reveladores de a qué se refiere con antifémina: las monjas, que se retiran para esconderse del mundo; las gitanas, marginadas como mujeres en un colectivo socialmente marginado; las obreras, miradas como intrusas en un mundo, el del trabajo, que por entonces era “cosa de hombres”.

Lo mejor del recorrido son los choques visuales entre esos cuerpos de mujer desmembrados por la publicidad o los anuncios eróticos, y las mujeres reales, ancianas y amas de casa, con sus atuendos cotidianos. Es también impagable la serie dedicada al piropo.

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Colita confesó que fue consciente de que vivía un tiempo irrepetible y que se empeñó en documentarlo. Por su parte, las palabras de Capmany son el marco de un retrato de la antifemina, pero también del espejo en que nos reflejamos al contemplarlas. 

Franco ha muerto

Es el título de un fotolibro recientemente publicado por la editorial Ojos de Buey que recoge la mirada de Colita tras la muerte del dictador. Isabel Steva viaja a Madrid para capturar la efervescencia de un país dividido entre el duelo y la celebración, a través de imágenes que la han convertido en una de las representantes más destacadas de la fotografía crítica española.